Morfema Cero

  • El otoño entre las hojas

    El otoño entre las hojas

    TA MEGALA

    Fernando Solana Olivares

    Había oscurecido ya en Los Pinos y Salinas de Gortari se divertía:

           —¿Por qué no has publicado nuestro libro, presidente?

           La pregunta sonó inesperada, descolocante. Era una fina señora, doctora en arte y prestigiada crítica plástica, directora del importante museo de arte moderno y solvente escritora quien la hacía.

           —Pregúntele a Rafael, Teresa, que nos diga por qué. La picardía innata de Salinas, su astucia burlona aceptaba el derecho republicano que atrevida y elegantemente ella ejercía, mientras el cortejo que lo acompañaba, con Córdoba, el torvo visir a la cabeza, celebraba vicariamente la diversión de su jefe.

           El aludido, Rafael Tovar, no estuvo a la velocidad de Salinas y más o menos no supo qué decir. Teresa del Conde preguntaba por su epistolario con Jorge Alberto Manrique, el cual ya debiera haber editado el CNCA para ese momento, cuando se hacía un recorrido por algunos salones de Los Pinos donde colgaban obras de pintores mexicanos seleccionados por este grupo de críticos en el cual se encontraba ella, para ser adquiridos por Presidencia.

           La refinada demanda obedecía también a otro nivel de significado: en su carácter de autoridad estética y custodia de bienes artísticos plásticos, Teresa se había opuesto a la práctica patrimonialista de disponer del acervo museográfico según ocurrencias decorativas sexenales y confiscar cuadros grandiosos propiedad de la nación para oficinas burocráticas. Siempre hacía y decía lo que quería y esa noche no fue la excepción.

          El tuteo de Teresa a Salinas sería la nota de color de la crónica del día siguiente, pero la sustancia del momento descolocante radicaba en ella misma, mucho más verdadera que cualquier político encumbrado. Hablamos de Buffon tiempo después, a quien bien conocía. Le encantó, hasta llegar a anotarlo, el apunte de Montherlant: la gente no sabe hasta dónde puede osar sin peligro, si lo supiera se volvería loca de pesar por no haber osado más.   

           Me invitó a trabajar como su subdirector al Museo de Arte Moderno. Una noche en Jalapa, yo, siendo tan verbal, mantuve silencio escuchando admirado un diálogo de sabios ligero y profundo sobre la Viena de fin de siglo y Padre Freud, como la zumbona lengua de Teresa proclamaba, entre ella y José María Pérez Gay.

           Todo fue intenso y hasta tórrido. Uno aprende de lo vivido y un gran aprendizaje de arte, inteligencia y gestión museográfica ocurrió. El museo era un templo, y todas las mañanas yo visitaba la sala de la Escuela mexicana de pintura para admirar sus tesoros, comprobar su estado y recogerme en silencio unos instantes ante la figura principal, tan profética y femeninamente reiterada, “Las dos Fridas”, esa virgen doble por venir.

           En una atropellada presentación de un libro mío, Teresa afirmó, con desatino controlado, que en mi papel de subdirector debí informarle a ella, la directora, lo que ocurría ante aquel cuadro devocional, es decir, de la aparición de anónimas veladoras colocadas a sus pies. Eso se contaba en un cuento escrito por mí con mínimos detalles reales. Pareció decirlo en serio, pero era una broma superior.

           Teresa jugaba con la ficción y con la realidad que en parte es verdadera y en parte imaginaria. Amaba la perspectiva psicoanalítica, tan difícil de ser amada, pues era su aparato de interpretación estética. En ella encontró sus ideas fuerza, como lo conversamos algunas veces, pero también límites que escondían una mitografía arbitraria y un juego de poder con pretextos curativos. Provocando su soberbia inteligencia irónica, iconoclasta, capaz de decirlo y escucharlo todo, alguna vez le solté el legendario rechazo de Karl Kraus a la doctrina freudiana:  una manifestación de la misma enfermedad que se pretende curar.

           Lo discutía con autoridad apasionada, con juegos lúcidos del lenguaje, para ella un instrumento de relación: todo con todo, curiosa y atenta, indagante, observando al otro, así fuera para conocerse a sí misma también. Con sombras y oscuridades, como debe ser una conciencia compleja, querida doctora del Conde, has muerto y ya no estás aquí.

           Te escribiré una carta para contarte todo lo que faltó decirte. Siempre quedan pendientes, por eso regresamos al Samsara una y otra vez. Dilátate en volver lo más que puedas, viaja por el cosmos y asómbrate, disuélvete en luz. El tiempo es elástico y su recipiente un misterio. La muerte también, esta oscura desbandada de ausencias y necrologías.

           Fue un privilegio conocerte, aprender de ti y estar a tu lado, querida Teresa: descansa en luminosa paz.

    Este texto fue escrito a la muerte de Teresa del Conde en febrero de 2017. Hoy se recupera como un mínimo y nostálgico homenaje.

  • Recordando a Juan Rulfo

    Recordando a Juan Rulfo

    El laberinto del mundo

    José Antonio Lugo

                El 16 de marzo de 1917 nació Juan Rulfo, autor de Pedro Páramo, la mejor novela mexicana. Para celebrarlo y rendirle homenaje, transcribiré algunos comentarios sobre su obra, tomados de la edición crítica que realizó Claude Fell (Colección Archivos, Conaculta, 1992) y de otros especialistas en otros libros.

    • “Ya no se escucha sino el silencio de las soledades. Y eso acaba con uno (José Emilio Pacheco).

    • “Estamos en presencia de una autobiografía de pueblos, con la salvedad de que aquí la vida no es más que la representación de la muerte” (Claude Fell).

    • “Rulfo podría haberse sentido ‘identificado’ cuando Georges Bataille señaló: “El que escribe la obra es apartado, el que la escribió es despedido. Quien haya escrito la obra no puede vivir, permanecer cerca de ella. Esta es la decisión que lo despide, que lo aparta, que hace de él el sobreviviente, el inactivo, el desocupado, el inerte de quien depende el arte” (Jorge Rufinelli).

    • “Rulfo ha hecho, como Orozco, una estampa trágica y atroz del pueblo de México” (Emmanuel Carballo).

    • “El tema de la búsqueda del padre se convierte en el tema del asesinato del padre. La búsqueda culmina en parricidio”. (Emir Rodríguez Monegal).

    • “En nuestra cultura nacional, Juan Rulfo ha sido un intérprete absolutamente confiable de la lógica íntima, los modos de ser, el sentido idiomático, la poesía secreta y pública de los pueblos y comunidades campesinas” (Carlos Monsiváis).

    • “El Juan que yo conocí era un ser de inmensa ternura, cuya mirada lo decía todo” (Clara Aparicio de Rulfo).

    • “Rulfo fue un genio laborioso y no dejó de escribir y meditar acerca de las circunstancias y posibilidades del arte verbal y gráfico en la convulsa y muy contradictoria modernidad donde vivimos” (Alberto Vital, en su biografía Noticias sobre Juan Rulfo, RM ediciones, 2004).

    • “De este linaje de lacónicos y enigmáticos, de pulcros, delicados y salvajes, de aniquiladores de los dioramas palabreros para encontrar tras ellos un resplandor sagrado, un solo gran nombre dentro de la narrativa de América Latina: Juan Rulfo” (Ángel Rama).

    • “En Comala no se oye ladrar los perros pero tampoco se oye a sus dueños llamarlos. Animales y hombres son en Comala, en Los Sertones o en los yerbales del Paraguay los hijos del desaliento. Un poder inhumano los arrojó al lugar de la pérdida. Un poder más pesado que la piedra, más ancho que el páramo” (Augusto Roa Bastos).

    • Pedro Páramo es una novela extraordinaria, entre otras cosas, porque se genera a sí misma como novela mítica” (Carlos Fuentes).

    • “No pensé en las palabras de Goethe cuando lo vi por primera vez: ‘Él ha aprendido, él puede enseñarnos’. Apenas ahora, tantos años después, aquellas palabras sobreviven al tiempo y la memoria las acomoda en el presente del pasado. La suya en todo caso era una enseñanza zen. Imperturbable en la lectura del aprendiz, Juan Rulfo dosificaba sus intervenciones. Usaba frases cortas, sus gestos eran parcos. No necesitaba hacer más. Lo cubría una poderosa aura literaria hecha con sólo dos libros esenciales, como la de Homero” (Fernando Solana Olivares, en Casandra se desvanece, Universidad de Guadalajara, 2021).

    • Gabriel García Márquez relata: “Álvaro Mutis subió a grandes zancadas los siete pisos de mi casa con un paquete de libros, separó del montón el más pequeño y corto, y me dijo muerto de risa: – ¡Lea esa vaina, carajo, para que aprenda! Y afirma: “He vuelto a leerlo completo para escribir estas breves nostalgias, y he vuelto a ser la víctima inocente del mismo asombro de la primera vez. No son más de 300 páginas, pero son casi tantas, y creo que tan perdurables, como las que conocemos de Sófocles”.

    • Entrevista de Anthony Stanton: “- Se ha planteado que su literatura se ubica dentro del realismo mágico, es decir, ‘encima de la realidad misma’. ¿Cuál es su opinión al respecto? Rulfo: -Bueno, no sé todavía qué es el realismo mágico, pero creo que eso lo inventaron para decir que se devuelve, que la realidad la convierten en mito o revuelven el mito con la realidad. Parece que fue Miguel Angel Asturias el inventor de ese término. Creo que García Márquez es el que ha escrito más basándose en esa teoría, con muy buenos resultados, pero no sé, hasta ahorita no sé, qué es el realismo mágico”.

    La obra de Juan Rulfo es patrimonio de la humanidad.

  • Hilar el mundo a la ilusión vivificante

    Hilar el mundo a la ilusión vivificante

    Hilar el mundo


    Nidia Soledad Esteva

    Hay una mañana en que una se levanta sin saber bien por qué. No hay ninguna cita urgente que atender. Y sin embargo algo pequeño, casi ridículo te pone en pie. Por si alguna vez te preguntas qué hace que sigamos, qué te hace persistir. No es autoayuda; quizá se trata de una ilusión vivificante en sentido positivo y constructivo. Estamos en el quinto mes del año y esto no es una referencia a la ilusión como falso espejismo. 

    Algunos hemos descubierto con el tiempo que la vida no se trata de soplar una flor de diente de león y esperar que los sueños se alcancen o deshojar una flor para saber si te quieren. En medio de los días buenos y los que no lo son tanto es ahí donde habita la ilusión vivificante. No es ese autoengaño de cerrar los ojos ante la realidad, ni la promesa vacía de que todo mejorará si uno «le echa ganas»; por el contrario, es la energía concreta, pequeña a veces, que nos orienta hacia algo para enfrentar nuestro mundo.

    Sin duda, que exista ilusión requiere tener sentido del humor, aunque las cosas no salgan a la primera, las cosas requieren esa actitud para encontrar claridad del por qué o para qué hacerla. Trabajamos para encontrar algo más que subsistencia, más allá de un sinfín de las necesidades que requieran ser cubiertas. 

    Durante mucho tiempo, la ilusión no se elegía: venía de fábrica. Casarse, tener hijos, jubilarse. Era un guion heredado que daba estructura y, con ella, una dirección hacia dónde caminar. Las generaciones de hoy han roto ese guion —y eso es una ganancia enorme en libertad e identidad, pero también significa que la ilusión ya no se hereda: hay que construirla. Sin jubilaciones garantizadas, cuestionando la maternidad y la paternidad, expandiendo los bordes de quiénes podemos ser, vivimos en un momento en que la pregunta ¿para qué sigo? ya no tiene respuesta automática. Y quizá eso, lejos de ser una pérdida, sea la oportunidad más honesta que hemos tenido de encontrar una ilusión verdaderamente propia — no prestada, no impuesta, sino elegida para ser vivificante.

    La ilusión puede ser casi ficción, pero no es un sueño de oropel, es esa posibilidad de haber logrado el proceso para llegar al final de cada semana o año; desayunar con calma, poder comprar el cereal preferido de la casa, obsequiar una flor, mirar a esa persona y contribuir a su sonrisa, Pero también está en las grandes hazañas para conquistar una meta, terminar una carrera contra todo pronóstico, obtener un empleo, realizar un viaje, influir en la vida de muchos o de pocos.

    El propósito de tener una ilusión es quizá de las cosas en las que menos pensamos, pero es la más importante. Esta es una invitación diaria para tener un pequeño logro: tomar el autobús a tiempo, ser puntual, permanecer en la escuela contra todo pronóstico, lograr algo en el trabajo, felicitar a alguien en su cumpleaños. Constantino Cavafis lo escribió hace más de un siglo y sigue siendo cierto: «Ten siempre a Ítaca en la memoria. / Llegar allí es tu meta.» La ilusión vivificante es eso: el rumbo y con él la meta.

    La ilusión vivificante tiene también su banda sonora. Mira al otro océano, al Atlántico, donde se puede escuchar la canción entonada por Shakira y María Bethânia (mayo 2025, Copacabana), aquella clásica de Gonzaguinha «O Que É o Que É». La letra dice lo que en esta columna se intenta reflexionar: que la vida, aunque debería ser mejor y tal vez lo será, ya es bella. Que vivir sin avergonzarse de ser feliz, y reconocerse aprendiz eterno, es quizá la ilusión más honesta y duradera de todas.

  • Príncipe de Lampedusa

    Príncipe de Lampedusa

    Ta Megala

    Fernando Solana Olivares

    En las primeras horas del 23 de julio de 1957 murió mientras dormía a solas Giuseppe Tomasi, duque de Palma y último príncipe de Lampedusa, autor inmortal de El Gatopardo. El príncipe estaba triste al ir muriendo, como lo supo la baronesa Alessandra Wolff-Stomersee, su mujer, cuando leyó sus últimos diarios, los cuales provocaron que ella transcribiera en el suyo un poema emblemático: “Ahora el dolor lastra mi sombra, y no está nada mal / […] mientras el musgo urde despacio el final de mi nombre olvidado”.

    Gioacchino, su hijo adoptivo, recibió una carta para abrirla después de la muerte del remitente. En ella Lampedusa le escribía sobre la preocupación por publicar la novela, pero no a sus expensas. Como anota el biógrafo David Gilmour, aun en vísperas del final el príncipe conservaba su orgullo innato, sabía que la novela debía conocerse pero no toleraría la humillación de pagar por ello.

    Cuando apareciera meses después editada por Giorgio Bassani, el que cotejara el original llegado a sus providenciales manos con el manuscrito del autor para fundar la versión definitiva, Bassani contaría de la primera y única vez que se viera en San Pellegrino Terme con el príncipe de Lampedusa, antiguo feudatario de una isla desierta y casi vacía que cierta antepasada suya había vendido para salvar los restos de una aristocrática fortuna de siglos que sin remedio se evaporaba.   

    Quien brilló en ese verano de 1954 en San Pellegrino, con motivo de la reunión literaria ahí celebrada, fue el poeta Lucio Piccolo, al cual Eugenio Montale llamó nuevo y auténtico, una revelación literaria que el tiempo y su obra confirmarían. Piccolo había llegado desde Sicilia por tren, acompañado de un primo mayor que él y de un criado que nunca se alejaba de los dos señores a los que servía. Alto, corpulento y taciturno, pálido como los meridionales, con un gabán abotonado, el ala del sombrero caída sobre los ojos, un nudoso bastón en el que se apoyaba al caminar y un silencio que nunca fue roto: al conocerlo brevemente Bassani pensó que Lampedusa parecía un general de la reserva o un alto funcionario retirado. No lo volvió a ver y no supo a qué se dedicaba.

    La amiga que entregó a Bassani el original de El Gatopardo, enviado a dos o tres gentes más sin la firma del autor, fue inquirida por el creador de El jardín de los Finzi-Contini y El olor del heno sobre el nombre del escritor, y ella contestó que sin duda era obra de alguna anciana solterona siciliana. A partir de su publicación ninguna novela de la literatura italiana ha provocado tantas discusiones, pasiones y polémicas.

    Conforme aumentaban su reconocimiento y popularidad surgieron críticos de Lampedusa divididos en cuatro categorías: católicos fervientes que reprobaban su pesimismo; literatos de izquierda que denunciaban su falta de compromiso social; marxistas que atacaban su visión de la historia y apologistas sicilianos que se declaraban hondamente ofendidos por la disolvente y ácida visión de Sicilia expresada por don Fabrizio, príncipe de Salina.

    Los teóricos literarios deploraron que El Gatopardo no contuviera audacias formales o tributos joyceanos. Que en la obra no hubiera experimentalidad, estructuralidades o deconstrucciones de ningún tipo. Era una historia perfecta, en cambio —calificada por Louis Aragon como una de las grandes novelas de este siglo y una de las grandes novelas de todos los tiempos, o por E. M. Forster como un noble libro que no era una novela histórica sino una novela que pasaría a la historia—, absolutamente clásica en su forma y, según reconoció Giorgio Bassani con sorpresa, elaborada desde el principio hasta el final como en un rapto de unos pocos meses entre 1955 y 1956.

    Antes Lampedusa solamente había escrito una historia de la literatura inglesa para uso del pequeño grupo privado al que impartía clase. Ahora se dedicó metódicamente a escribir una novela, con el tiempo contado y luchando contra la enfermedad que lo llevaría a la muerte.

    Bassani recuperó textos inéditos en Palermo, hogar de Lampedusa, cuando visitó a la viuda del escritor: entre ellos cuatro cuentos que darían lugar al único otro libro existente del príncipe, El profesor y la sirena, donde aparece uno de los más grandes relatos de la literatura universal, aquel sobre el senador helenista  Rosario La Ciura y la sirena Liguea, hija de Calíope. Producto de la misma mano magistral e inspirada que en sólo un par de años daría lugar a un escritor cuya perfección es, si cabe, como la de Juan Rulfo: dos libros deslumbrantes e inesperados, pero en su caso póstumos los dos.

    “Una frase de los últimos meses, breve, casi susurrada y trágica: No lucho más”, escribió Lampedusa por entonces en su diario. Su reconciliación entre la vida y la muerte fueron El Gatopardo y El profesor y la sirena, obras que lo dispusieron para entender la existencia tenida y establecer la memoria que la superaba. Así se gana el óbolo de todo lo vivido: escribiéndolo para bien morir. Y entonces la tristeza final se evapora.

  • Dos películas: Patsy, mi amor y Tajimara 

    Dos películas: Patsy, mi amor y Tajimara 

    El laberinto del mundo

    José Antonio Lugo

    I. Patsy mi amor

      En días pasados vi en la Cineteca Nacional de la ciudad de México una copia restaurada de la película Patsy, mi amor, del director Manuel Michel, con las actuaciones de una Ofelia Medina de 18 años, Julio Alemán, Joaquín Cordero, Héctor Bonilla, Julián Pastor, Pixie Hopkins, y en roles secundarios Héctor Suárez y Felipe Ehrenberg -hasta Raúl Velasco, antes de Siempre en Domingo-. El guión fue escrito por Gabriel García Márquez.   

      La película narra la atracción de la joven Patsy por un hombre maduro. Él está casado y sólo busca una aventura; ella no se siente atraída por los inmaduros jóvenes de su generación y encuentra en Ricardo, el personaje protagonizado por Julio Alemán, una figura paterna parecida a su padre al que ama. La trama termina con el rompimiento anunciado desde el encuadre de la relación. Un primer amor que la hará madurar. La película contiene una autoreferencia de García Márquez, ante el comentario de que está lloviendo mucho, un personaje responde: “Sí, como en Macondo”. Cabe señalar que la película fue filmada en 1968, poco antes de la masacre de Tlaltelolco, y que Gabo estaba en ese entonces escribiendo Cien años de soledad.

      Para Jorge Ayala Blanco la película es malísima; para Rafael Aviña, en sus comentarios después de la proyección, es un film que se adelantó a su tiempo. Empieza como una historia de música a gogo, pero se va volviendo psicológicamente cada vez más compleja. Ver a Ofelia Medina en su primer rol protagónico, llena de frescura, fue un grato descubrimiento. 

      Cabe señalar que el guión fue escrito para que lo dirigiera Arturo Ripstein; al estar filmando Los recuerdos del porvenir, no pudo filmar Patsy, mi amor, y así entró al quite el cineasta Manuel Michel. La película tuvo muy mala prensa, lo que tristemente, por las razones que hayan sido, impidió que el director filmara otros largometrajes, razón que sumada a su muerte prematura limitó su filmografía. 

      II. Tajimara 

        Juan García Ponce fue crítico de arte y de literatura, novelista y cuentista. Antes de que la influencia de Pierre Klossowski y de Robert Musil matizaran 

        -para bien o para mal- su obra, sus relatos describían la psicología de las relaciones eróticas y cómo se tejía y destejía el erotismo en función de las preguntas y la búsqueda de respuestas de los protagonistas, tanto mujeres como hombres. En su cuento “Tajimara”, el narrador afirma:  “Componemos todo con la imaginación y somos incapaces de vivir la realidad simplemente”. 

        El relato fue llevado al cine por Juan José Gurrola, quien era pareja de Pixie Hopkins, a quien vimos cantar en la película de Patsy, mi amor, y que luego salía en Siempre en Domingo anunciando sus pelucas.  

        En la película, producida en 1965, se notan influencias de la nueva ola francesa (Godard, Truffaut, Rohmer). Tiene como locaciones la pista de patinaje de avenida Revolución (hoy, una gasolinera) y el Museo de Arte Moderno. Cecilia (Pilar Pellicer) es objeto del deseo -diría Lacan- de Roberto (Claudio Obregón). Aparecen protagonistas del arte y la cultura como actores fugaces: Manuel Felguérez, Juan y Fernando García Ponce, Carlos Monsiváis, Tomás Segovia y Pixie Hopkins. Al final, Cecilia se casa con Guillermo y Roberto es presa de la melancolía. 

        III. García Márquez y García Ponce 

          Gabo escribió el guión de Patsy, mi amor y García Ponce el cuento “Tajimara”.

          Cuando García Márquez llegó a México, Juan García Ponce lo presentó con los miembros de la revista S.nob y del cine club del IFAL, lo que dio lugar a la dedicatoria “a María Luisa Elío” de Cien años de soledad. También lo presentó con el productor Miguel Barbachano Ponce, quien produjo muchos de los cortometrajes y películas que surgieron del Primer Concurso de Cine Experimental, en 1964. 

          Gabo le regaló un libro a Juan García Ponce con la siguiente dedicatoria: “Pinche Juan, para que no se te olvide quién es tu padre”, libro con dedicatoria que pudimos ver en la exposición sobre García Ponce y Monsiváis que se montó en el Museo del Estanquillo hace unos años, con la curaduría de Ángel González Amozorrutia -a quien le deseo un total restablecimiento-. 

          Al recibir el libro de Gabo, Juan tomó la más reciente de sus novelas, donde las protagonistas siempre tienen varios o muchos amantes, con la siguiente dedicatoria: “Cabrón Gabo: para que no se te olvide que uno nunca sabe quién es su verdadero padre” (me lo contó el propio García Ponce, cuando fui su escriba). 

          Las dos películas describen las pulsiones eróticas y existenciales de una franja de la sociedad: una burguesía despreocupada y alegre, que no vio venir la brutal transformación que trajo consigo el 68. Tajimara es de 1965 y Patsy, mi amor se acabó de filmar semanas antes de la masacre de Tlaltelolco. Hoy ambas películas retratan una cierta inocencia burguesa. Como mencionó Rafael Aviña hablando de la película de Manuel Michel, lo que en ese entonces fue una ficción, terminó siendo un documental, el registro de una parte de la historia emocional de una generación.  

        1. Lo sin origen

          Lo sin origen

          Ta Megala

          Fernando Solana Olivares

          La muerte de Thich Nhat Hanh, monje budista zen vietnamita, uno de los más grandes divulgadores en Europa y Estados Unidos de las técnicas meditativas de atención plena al momento presente, fue acompañada de uno que otro disparate informativo propio de la ignorancia occidental al respecto. Alguna agencia alemana, por ejemplo, lo definió como el “creador” de la meditación mindfulness (literalmente “estado mental”, “mente o conciencia plena”), una atribución que sin duda lo habría hecho sonreír compasivamente. 

                 No hay un creador o inventor de la meditación y sus diversas técnicas, ni siquiera el Buda, cuya escuela histórica practicó el método Vipassana (palabra que significa “visión penetrante” o “ver de muchas formas”), el cual con algunas variantes adoptaría el budismo zen en el zazen, su meditación característica, para derivar en el popular mindfulness actual, que sucintamente consiste en confrontar directamente la realidad, fundir la vida diaria con la práctica, desarrollar una psicofisiología de la atención que trascienda el pensamiento conceptual asumido como verdadero para enfatizar el aquí y el ahora. 

                 En su drástica crítica al capital y su insaciable voracidad de multiplicación para la cual requiere que todo se incorpore a su circuito, Byung-Chun Han afirma que incluso la espiritualidad, que podría y debiera ser una fuerza opuesta a él, se convierte en su víctima. Es el caso, afirma, de la “floreciente industria del mindfulness” que reduce la espiritualidad a “una técnica para aumentar el rendimiento y la eficiencia, […] una técnica para la autooptimización o para la reducción del estrés”.

                 “Estamos aquí —escribe el filósofo coreano— ante un consumo espiritual. La atenciónse somete al autocuidado y a la autogestión neoliberal”. Todo gira, según afirma, en torno al ego y así “se silencia la atención social como atención al otro”. Así, concluye que el mindfulness es la espiritualidad del régimen neoliberal, pues la pone a disposición de la producción y el rendimiento. 

                 Byung-Chul tiene razón en parte pero no del todo. Un mindfulness superficial y eficientista guarda las características que él describe, pero toda técnica de atención plena al momento presente hecha correctamente representa una deconstrucción metódica del ego, su silenciamiento, lo cual significa a fin de cuentas mirar, atender a los otros.

                 El postulado budista afirma que “si la mente es comprendida, todas las cosas lo son”. Tal es la búsqueda de la meditación, un proceso tanto de discernimiento como de liberación del pensamiento que nos piensa, de los irritantes síquicos y de la interpretación subjetiva sobre lo existente. 

                 La meditación revela los patrones emocionales mecánicos con los que la mente actúa y permite librarse de ellos: se descubre la no-reacción, un poderoso instrumento de autocontrol y serenidad. Surge la respuesta consciente en lugar del automatismo sentimental y subjetivo. Permite, según la conocida cita del maestro Thich Nhat Hanh, tan repetida ahora en las notas necrológicas que se le han dedicado, entender que “La ola no tiene que morir para convertirse en agua. Ya es agua”.       

        2.  Diario de Gaza X

           Diario de Gaza X

          Ta Megala

          Fernando Solana Olivares

          Declassified UK informó que más de 50.000 mercenarios con pasaportes extranjeros sirvieron en el ejército israelí durante la guerra de exterminio contra Gaza, la cual formó parte de una vasta red transnacional, y su participación no se trató de casos aislados de voluntarios extranjeros. El mayor contingente provino de Estados Unidos, seguido de Francia, Rusia, Alemania y Ucrania. Se alistaron también ingleses, rumanos, polacos, canadienses, italianos, neerlandeses, brasileños, argentinos, australianos, sudafricanos, etíopes, suizos, belgas, austriacos, españoles, húngaros y checos. La magnitud de esta participación ha generado exigencias de investigación. Una denuncia presentada en Londres acusa a esos mercenarios de participar en asesinatos selectivos de civiles y trabajadores humanitarios, así como de perpetrar ataques indiscriminados contra la población palestina.

          Al participar en un foro virtual de la cadena Al Jazeera, la relatora especial de la ONU para los Territorios Palestinos, Francesca Albanese, denunció el hecho de que en lugar de detener a Israel, “la mayoría de los países del mundo lo hayan armado, le hayan proporcionado excusas y un paraguas político así como apoyo económico y financiero” para cometer el genocidio contra el pueblo palestino desde 1948, salvajemente profundizado a partir de octubre de 2023. Denunció también como enemigo común al sistema que no permite llevar ante la justicia internacional y poner fin a los crímenes de Israel. París y Berlín pidieron de inmediato la renuncia de Albanese, considerando “escandalosas y culpables sus declaraciones que no se dirigen al gobierno israelí, cuya política puede ser criticada, sino a Israel como pueblo y nación”. Dijeron además que Albanese ya se había permitido numerosos excesos en el pasado y “no puede continuar en el cargo”. En lugar de defender de los ataques a la funcionaria, Antonio Guterres declaró que “no comparte el lenguaje” de la relatora especial. La asociación de abogados por el respeto del Derecho Internacional acusó al canciller francés Jean-Noel Barrot ante la fiscalía de París por los ataques de su gobierno contra Albanese.

          La ayuda humanitaria en Gaza cayó un 80% tras el asalto militar de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán debido al cierre total de los pasos fronterizos del enclave palestino dispuesto por el gobierno sionista de ocupación. Frente a los 4.200 camiones que ingresaban diariamente a la franja ocupada, a partir de la agresión sionista contra Irán la cifra se desplomó a menos de 400 transportes en los últimos días. La crisis se agrava por la severa escasez médica denunciada por el ministerio de Salud palestino, que advirtió sobre el inminente colapso de los generadores hospitalarios en aquellas pocas instalaciones que han quedado en pie después del exterminio genocida en Gaza. La parálisis sanitaria se suma a un asfixiante régimen de inseguridad alimentaria, falta de agua e insumos básicos que han disparado los precios, mientras la economía gazatí está destruida, informó Diario de Octubre. El bloqueo de alimentos y medicinas, la negativa del derecho a la vida y la salud de millones de palestinos es una extensión de la estrategia de aniquilación de Israel y sus crímenes de guerra. La ocupación sionista ha violado el acuerdo de alto al fuego desde octubre pasado en más de 2.000 ocasiones, dejando cientos de víctimas fatales y heridos.

          Reuters, EP, AP y Sputnik informan que Israel utilizó armas térmicas y termobáricas de fabricación estadounidense prohibidas internacionalmente cuya temperatura alcanza 3.500 grados, que provocaron la muerte por “evaporación” de miles de palestinos. Los equipos de defensa civil en Gaza documentaron más de 2.800 de palestinos de cuyos cuerpos sólo quedaron pedazos de carne, motas de sangre y cenizas. Desde el comienzo de su ofensiva genocida contra Gaza en octubre de 2023, Israel ha arrasado la mayor parte de la franja y reducido a escombros barrios enteros, incluidas escuelas, negocios, centros de culto y reunión, instalaciones de servicios públicos e instalaciones médicas. El portavoz de la Defensa civil palestina, Mahmoud Basal, explicó a Al Jazeera que los equipos de rescate cruzan el número conocido de habitantes de una casa con los cuerpos recuperados luego de los ataques sionistas. Desde noviembre pasado, Hamas pidió a un comité internacional que investigara el uso de armas prohibidas por parte de Israel. No hay respuesta hasta ahora.

          En febrero pasado la escritora y activista india Arundhati Roy declinó su participación en la Berlinale después de que Wim Menders, presidente del jurado, dijera que el cine debe “mantenerse al margen de la política” cuando le preguntaron sobre Gaza. Durante la conferencia de prensa previa a la apertura del festival, el jurado fue interrogado sobre el apoyo de Alemania a Israel en su destrucción de la franja de Gaza, calificada de genocidio por una comisión de la ONU en la franja de Gaza. “Debemos mantenernos al margen de la política, de la que somos el contrapeso y lo opuesto”, respondió el laureado director de Paris, Texas. La productora Ewa Puszczynska lo secundó al afirmar que “Plantearnos esta pregunta es un poco injusto. Cada uno de nosotros aquí puede tener otras preocupaciones y tomar otras decisiones”, dijo. Antes de anunciar su retiro del festival cinematográfico, Roy declaró a la agencia AFP que “escucharlos decir que el arte no debería ser político es asombroso. Es una manera de cerrar la discusión sobre un crimen contra la humanidad. Lo que ha ocurrido en Gaza, lo que sigue ocurriendo allí, es un genocidio del pueblo palestino perpetrado por el Estado de Israel. […] Si los cineastas y artistas más grandes de nuestra época no son capaces de levantarse para decirlo, que sepan que la historia los juzgará”.

          En un análisis publicado en Diario de Octubre, André Abeledo glosa la vigencia en Estados Unidos e Israel de los 11 principios de la propaganda nazi creada por Goebbels, el ministro de propaganda de Hitler: 1. Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo. 2. Principio del método de contagio. Reunir adversarios en una sola categoría o individuos. Los adversarios han de constituirse en una suma individualizada. 3. Principio de la trasposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo al ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”. 4. Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en una amenaza grave. 5. Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanta más grande sea la masa por convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar. 6. Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre reiterando el mismo concepto”. De aquí se desprende la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”. 7. Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público ya esté interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones. 8. Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas a través de los llamados globos sonda o de informaciones fragmentarias. 9. Principio de la silenciación. Guardar silencio sobre las cuestiones de las que no se tengan argumentos, disimular las noticias que favorecen al adversario, contraprogramándolas con la ayuda de medios de comunicación afines. 10. Principio de la transfusión. La propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigarse en actitudes primitivas. 11. Principio de la unanimidad. Convencer al mayor número posible de gente que se piensa “como todo el mundo”, creando una impresión de unanimidad. Estas son las armas semánticas de la ingeniería social y el control de la mentalidad colectiva.

          Europa Press informó que dos niños palestinos que recogían leña para calentarse debido a la grave escasez de combustible y las bajas temperaturas cercanas a cero grados que azotaron Gaza fueron asesinados cerca del hospital Kamal Adwan por un dron israelí. “La muerte en Gaza ya no se debe sólo a los bombardeos. Ahora proviene del frío, el hambre, la falta de refugio y la ausencia de medicamentos”, declaró el director del ministerio de Salud palestino: “Esto no es un desastre natural, sino una catástrofe humanitaria provocada por el hombre, resultado de la ocupación, el asedio, la guerra y el silencio internacional”. Las fuerzas armadas israelíes confirmaron el ataque de su aviación aduciendo que “varios terroristas” cruzaron la línea amarilla pactada en el alto al fuego. Youssef Abu Hammad, bebé palestino de seis meses, murió esa misma noche por frío extremo y exposición a la contaminación de las aguas negras. Middle East Eyeinformó que las ofensivas israelíes y el bloqueo hacen del invierno una estación mortal para los niños.

          Según un reportaje de The Cradle, la aceleración de los planes de Israel para anexar ilegalmente la Cisjordania ocupada ha desatado los ataques de bandas de colonos israelíes que realizan pogromos destructivos contra agricultores y pastores palestinos, en los cuales han arrancado decenas de olivos, algunos centenarios en Beita, han vandalizado escuelas y pintando grafitis en las aulas, destruyendo mobiliario y sustituyendo las banderas palestinas por israelíes. Una clínica de salud al este de Ramallah fue incendiada por colonos judíos. Durante la noche del 21 de marzo varias aldeas palestinas fueron asaltadas por invasores extremistas, destrozando coches, quemando casas, atacando e hiriendo a palestinos que defendían sus hogares y llevando a cabo demoliciones respaldadas por el gobierno de ocupación. Entre árboles recién talados y bloqueos de los caminos con alambres de púas afuera de Umm al Khai, en la Cisjordania reocupada, los niños fueron impedidos de llegar a sus escuelas. Las Fuerzas de Defensa de Israel permitieron el ingreso de 120 mujeres palestinas, luego de acosarlas con ofensivos registros corporales y marcarlas con números en las manos, al campamento de refugiados de Jenin de donde fueron expulsadas por la fuerza en enero de 2025, junto con otros 40 mil refugiados de ese y otros campos al reocupar las fuerzas sionistas Cisjordania, para inspeccionar sus refugios abandonados y recuperar sus pertenencias. Encontraron devastado todo el campamento de refugiados y sus escasas pertenencias desaparecidas.

          La Oficina de Medios de Comunicación de los Prisioneros Palestinos documentó más de 600 niños palestinos detenidos en 2025 por Israel. Desde el inicio del genocidio en Gaza en octubre de 2023 Israel ha encarcelado a 1,700 niños “con una escalada de torturas sin precedentes” y cometiendo “graves violaciones durante los arrestos, incluida la detención de niños menores de 10 años, disparos y lesiones sin tratamiento médico, interrogatorios dentro de los hospitales y traslado de los heridos a centros de interrogatorio antes de que se recuperaran”. Según información de La Cuna, los niños están sometidos a condiciones inhumanas, incluida la tortura, la negación de educación y visitas familiares, la negligencia y desatención médica, el hacinamiento, la falta de alimentos e higiene, la propagación de la sarna, especialmente en invierno, debido a la falta de calefacción y ropa adecuada. Hay más de 1,900 niños desaparecidos en Gaza tras la agresión sionista y se calcula en más de 64 mil el número de huérfanos en la franja. Israel, denunció la oficina palestina, ataca a los niños palestinos con arrestos, duros interrogatorios y largas sentencias para “destruir su futuro, distorsionar su conciencia y difundir el miedo en la sociedad”.

          ONU Mujeres informó que más de la mitad de las víctimas registradas por el ministerio de Salud de Gaza, cerca de 72 mil, son mujeres y niñas. Israel asesina a 47 mujeres a diario en Gaza, y suman más de 38 mil a diciembre de 2025. Han sido víctimas de bombardeos aéreos y operaciones militares terrestres israelíes, según Sofía Caltorp, portavoz de ese organismo, en información de Europa Press. Casi un millón de mujeres y niñas han sido desplazadas varias veces durante la ocupación sionista, y cerca de 790 mil sufren distintos grados de desnutrición. La agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (Unrwa) advirtió que las condiciones de vida en los campamentos de desplazados de Gaza se han vuelto insalubres y han ocasionado la proliferación de piojos, pulgas y ratas en los refugios colectivos debido a la sobrepoblación, el deterioro de los sistemas de saneamiento y la escasez de productos de higiene. Entre tanto, activistas de todo el mundo conmemoraron el 17 de abril el Día anual de los Prisioneros Palestinos y exigieron la liberación de los más de 9 mil 600 palestinos recluidos en cárceles de Israel, así como la derogación de la nueva ley israelí aprobada por la Knéset que permite la ejecución de los prisioneros palestinos. Denunciaron que más de 700 mujeres han sido arrestadas en Cisjordania reocupada, Jerusalén Este y Gaza, territorios ocupados por el sionismo judío, y han sido sometidas a hambre, aislamiento, humillación, registros corporales, vejaciones físicas, tortura y miedo constante en las cárceles israelíes.

          La eurodiputada del partido La Francia Insumisa, la jurista Rima Hassan, fue detenida en París acusada de “apología del terrorismo” por haber publicado el 26 de marzo pasado un tuit en el que la eurodiputada hacía referencia a Kôzô Okamato, autor de un ataque armado de la resistencia palestina en 1972 en el aeropuerto internacional Ben Gurión, y lo citaba: “Dediqué mi juventud a la causa palestina. Mientras haya opresión, la resistencia no sólo es un derecho, es un deber”. En diciembre de 2024 fue objeto de un procedimiento similar. El Observatorio judío de Francia presentó una denuncia contra ella y ofreció como prueba un mensaje de Hassan en el que mencionaba “la resistencia armada palestina”. Jean-Luc Mélenchon, líder de La Francia Insumisa, y la eurodiputada del mismo partido, Manon Aubry, denunciaron la existencia de una “policía política” y un “acoso judicial contra Hassan.

          La relatora especial de la ONU para los Territorios Palestinos ocupados, Francesca Albanese, protestó por la reciente detención de activistas pro Palestina en Londres, entre quienes fue arrestado el vocalista de Massive Attack. “Mientras aquellos que denuncian los genocidios son acusados de terrorismo, los que los cometen están libres”, dijo. Y afirmó: “He visto lo suficiente para decirlo con absoluta certeza: el ejército israelí es el ejército más depravado que he visto”. Al mismo tiempo, 65 diputados británicos presentaron una moción parlamentaria que exige medidas punitivas contra Israel por sus intentos de anexarse territorios de Cisjordania reocupada. La moción condena la decisión de Israel de formalizar el robo de tierras palestinas registrándolas como “tierras estatales”, y califica la medida de ilegal y destinada a expandir el control sobre el territorio ocupado, informó Al Jazeera.

          Según nota del diario La Nación, el diputado polaco Konrad Berkowicz del partido Confederación mostró en una sesión del Parlamento de su país, mientras hablaba de la guerra en Medio Oriente y las acciones de Israel, un cartel de la bandera israelí con la esvástica nazi en lugar de la Estrella de David. “Israel está cometiendo un genocidio ante nuestros ojos con una crueldad extrema. Israel es el nuevo Tercer Reich, y su bandera debería reflejarlo” dijo. Ante el escándalo suscitado por su intervención, la cual fue calificada por Wlodzimierz Czarzasty, presidente del parlamento, como una grave transgresión de los límites de la libertad de expresión y denunciada a la fiscalía polaca, Berkowicz defendió su postura: “No tengo intención de callarme. Las amenazas y notificaciones del señor no servirán de nada. Los judíos están llevando a cabo un genocidio en Gaza. Ustedes tienen miedo, yo no: hablaré de esto en voz alta y sí, comparé el símbolo nazi con la bandera de Israel, porque Israel se lo merece por completo. Israel es el Tercer Reich del siglo XXI”.

          Casi el 60 por ciento de los ciudadanos estadounidenses tienen ahora una visión negativa de Israel después de la guerra contra Irán, informó The Cradle citando una encuesta del Pew Research Center publicada el 7 de abril. Seis de cada diez encuestados manifestó una opinión desfavorable de Israel frente al 53 por ciento del año pasado. El número de quienes tienen una opinión “muy desfavorable” se ha triplicado desde 2022. La mayoría de los adultos menores de 50 años republicanos o demócratas tienen una opinión negativa de Israel. Una encuesta anterior de Gallup publicada a fines de febrero mostró que por primera vez más ciudadanos estadounidenses dicen simpatizar con los palestinos, el 41 por ciento, frente al 36 por ciento que simpatiza con los israelíes.

          Una pinta en Marsella recién consignada en redes francesas: “Primero el genocidio de Gaza. Ahora el del Líbano. Mañana el de Irán. ¿Y luego?” Otra en el Quartier Marais de París: “Los nazis sionistas ya lo lograron: todos odiamos a Israel”.  

        3. Péguese mi lengua

          Péguese mi lengua

          El laberinto del mundo

          José Antonio Lugo

          I. “Rómpete corazón, te lo suplico”

          Esta famosa frase de El rey Lear, de William Shakespeare, describe los diversos rompimientos del corazón de los personajes de la más reciente novela publicada de Fernando Solana Olivares: Péguese mi lengua.

          El rompimiento del corazón de Miguel Miramón, niño héroe y el más joven presidente de México, quien es fusilado en el cerro de las Campanas y que fue un traidor y no lo fue. Hay que entender su raíz conservadora en un México dividido entre liberales y conservadores y cómo esa fidelidad a sus ideas lo llevó a estar del lado del emperador Maximiliano de Habsburgo.

          El rompimiento del corazón del propio Maximiliano, quien creyó con una ingnorancia supina que la totalidad de los mexicanos lo iban a querer y aceptar a largo plazo aunque fuera extranjero. Un ingenuo a quien fascinaban las plantas y su amante indígena y que terminó siendo más liberal que los liberales -lo que irritó a los conservadores-. Nunca se dio cuenta de que sólo era un peón intercambiable en los retorcidos juegos de la geopolítica europea. 

          El rompimiento del corazón de Carlota que creyó que los reyes europeos y el Papa la iban a apoyar cuando era claro que el fin del experimento de Maximiliano y de ella en México estaba decidido. Con el corazón desgarrado llegó al castillo de Miramar, donde se le desgarró también el entendimiento, evasión menos terrible que afrontar la realidad.

          El rompimiento del corazón de Concha Miramón, quien a una edad muy avanzada y próxima a la muerte escribe sus memorias, para contarnos cómo le dijo muchas décadas atrás al joven Miramón que si la pretendía sólo lo aceptaría si llegara a general, lo que él cumplió con gran rapidez. Ella mantuvo su palabra, se casó con él, sin saber o acaso sabiendo que se convertiría en su viuda y que la fidelidad a su recuerdo –“Péguese mi lengua si lo olvido”- sería la razón de ser de su vida: mantener incólume una memoria triste y, en cierto modo, luminosa. 

          El rompimiento que no se da es el del corazón de Benito Juárez, a quien Solana retrata como el astuto político que sabe mejor que nadie que la mejor táctica, la mejor estrategia, es esperar y no moverse, con la certeza de que los demás serán los que se tropiecen -solos o con ayuda-. 

          Fernando Solana Olivares nos cuenta que la novela nació de un sentimiento subjetivo: la convicción de que le debía a Concha escribir esta novela, por la relación del autor con la familia Cortina, que hizo posible la publicación de sus memorias. 

          Es una obra espléndida, no sólo porque le da voz con empatía a la subjetividad de cada uno de los personajes principales, sin convertirlos en héroes o en villanos, sino por la manera en que hábilmente entrelaza los capítulos para convertir a la novela, que inicia con el fusilamiento de Maximiliano, Miramón y Mejía, en una obra que se lee como un thriller o una novela del siglo XIX publicada por entregas. Péguese mi lengua confirma el lugar de excepción que ocupa Solana entre los narradores mexicanos actuales. 

          II. Cuatro novelas

          A Péguese mi lengua habría que agregar, cuando menos, otras tres. 

          Hormiguero, una visión polifónica sobre un profesor universitario, sus alumnos, sus colegas, un feminicidio, un asesino, la policía, los maleantes, una locutora desbocada, las feministas misándricas, un liberador de animales enjaulados, los amores juveniles, la alumna objeto del deseo… Un mosaico donde se muestran las voces narrativas de una torre de Babel donde cada cual vive su propia realidad mezclada con la de los demás y la violencia es la argamasa, la amarga realidad que los une a todos.

          Parisgótica es una novela que disfrutará más quien esté cerca de la literatura y el arte franceses. El personaje principal va recorriendo museos, calles, esquinas, casas de escritores en la ciudad luz, convirtiéndose en mucho más que un cronista, en el recreador gozoso de una civilización.

          En La rueca y el paraíso el personaje Jacobo Cartola pierde sin saber en dónde tres años de su existencia. Una intención literaria, como afirma la contraportada, “para contar la desintegración de esa noche nuestra que a veces llamamos modernidad”. 

          III. Cuatro libros de ensayo 

          Luna roja (El tapiz del unicornio, 2018) tiene cinco apartados: “Registro de resistencias”; “Museo de máscaras”; “Apuntes desde Rulfiana”; “Los libros, las palabras, las transfiguraciones” y ¨Piezas sueltas”. Reflexiones desde la esperanza -todavía-. 

            Casandra se desvanece: ensayos, fragmentos, astillas (Universidad de Guadalajara, 2021), cuyos textos van desde el relato de una sirvienta fiel, una Felicité -por el cuento de Flaubert- a la mexicana, el recuerdo de Alexandra David Néel -mujer extraordinaria, la primera en pisar el Potala-, hasta aterrizar en el 68, la Marcha del silencio y la masacre. Escritos luminosos. 

          Cuarenta y nueve movimientos describe 49 estados de conciencia. Si dejamos a un lado el ruido de la coyuntura y la violencia política, la conciencia debería ser el único tema relevante, porque define nuestra actitud ante el mundo, nuestro ser en el mundo. 

          En Los extraños reinos: Cervantes y Shakespeare, Solana, después de escribir ensayos sobre ambos, imagina un diálogo supramundano: Shakespeare: “Admiro la crudeza de su lenguaje”; Cervantes: “Admiro el control de sus medios”. 

          Por supuesto estos ocho libros no agotan la bibliografía de Solana Olivares; su descripción es sólo para dar una muestra. Habría que agregar su trayectoria personal como becario de Juan Rulfo en el Centro Mexicano de Escritores; jefe de redacción de Casa del Tiempo, la revista de la UAM; editor de La Jornada semanal y director de la sección de cultura de El Nacional y su suplemento Dominical; subdirector del Museo de Arte Moderno; fundador del Canal 22; director del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca en dos periodos; articulista del periódico Milenio desde su fundación y, actualmente, profesor universitario de Humanidades en Lagos de Moreno y director del portal Morfemacero: lenguaje, pensamiento, cultura y sociedad.

          Más allá del impresionante curriculum, la obra literaria de Solana -escrita con una prosa precisa, como alguien que ama a Flaubert y Yourcenar, maestros de “le mot juste”-, es una indagatoria sobre la condición humana, sobre nuestro desventurado y luminoso país y sobre estos tiempos terminales que nos tocó vivir, que sólo nos dejan como posibilidad existencial la lucidez y la resistencia desde los pequeños formatos.

        4. CAMINO SIN ORILLAS

          CAMINO SIN ORILLAS

          TA MEGALA

          Fernando Solana Olivares

          La decisiva imagen es de Juan Rulfo: un camino que al no tener lados representa una dirección antes que un trayecto, y un trayecto que a su vez abarca todo lo que en él se recorra así esté próximo o sea lejano. Arrieros somos y en los caminos sin orillas andamos. Me escribe un generoso lector para solicitarme explicaciones acerca de ciertas frases que se han dicho en estas páginas; me pide también un pronóstico sobre el futuro inmediato: ¡Válgame Dios!

                    Yo tenía ganas de transcribir, a manera de regalo de abril, aquel el mes más cruel que engendra lilas de la tierra muerta, como escribió T. S. Eliot, una joya de Olaf Stapledon en Star Maker, “Historias universales”: “En un cosmos inconcebiblemente complejo, cada vez que una criatura se enfrentaba con diversas alternativas, no elegía una sino todas, creando de este modo muchas historias universales del cosmos. Ya que en ese mundo había muchas criaturas y que cada una de ellas estaba continuamente ante muchas alternativas, las combinaciones de esos procesos eran innumerables y a cada instante ese universo se ramificaba infinitamente en otros universos, y estos, en otros a su vez”.

                    Y ya transcrito el delicado obsequio, paso a aquellas cuestiones que el lector me pregunta. 1) Sí, detesto esta época, no la comprendo y en mucho la presiento ajena a mí. Pero a la vez intelectualmente me fascina, históricamente me intriga, existencialmente me determina. Trato de seguir una sentencia doble que conocí hace años en Canetti: odiar la época, amar la época. 2) No, no creo que el capitalismo pueda corregirse desde adentro y por sí mismo. Ejemplos que sistemáticamente se repiten en el tiempo me hacen saber que las culturas sólo cambian por la catástrofe. Recuso la base moral del capitalismo: el nihilismo puro, y creo que el marxismo y sus variantes son la vía izquierda de esa misma raíz: el nihilismo puro. 3) Si no suena muy rebuscado, diría que oscilo entre la inmanencia y la trascendencia. Es decir, que a veces confío en que la vida en sí misma tiene sentido. Otras veces acepto que detrás de las apariencias de la realidad hay algo adicional, la cosa en sí, y que ésta es metafísica. 4) No adscribo a ningún credo religioso. Me asombra la época por su globalización espiritual, somática y cultural. Será una compensación por su condición horrible —el feísmo posmoderno —, y acaso por ello estos tiempos terminales ofrezcan opciones para, como diría un agudo crítico de la modernidad, cabalgar al tigre de la época y no ser devorado por él. Pero tampoco soy creyente de la diosa Razón y procuro cuidarme del sentimentalismo mediático hegemónico. 5) Sí, su opinión me recuerda la frase de Montaigne: para vivir solo hay que tener algo de animal o algo de dioses. Y políticamente no me imagino todavía cómo podrían traducirse en acción colectiva las transformaciones interiores de la gente, su revolución interior. ¿Lo proclamó el hipismo? Entonces tuvo razón. 6) Creo, con quien lo dijo, que envejecer es ir haciendo limpieza, tirar lo inútil, desprenderse de ello. Así se ayuda cada uno: calcinando las impresiones mentales que va dejando la vida (karmáticas, según los budistas), para no llevarlas con uno mismo al momento de abandonar el cuerpo. De ahí que se afirme que lo único que transmigra entre vida y vida es la neurosis. Hacer limpieza es resolver la neurosis. 7) No me considero ni de izquierda ni de derecha, aunque mi alma plebeya siempre tienda a las causas populares, sino más bien creyente en la aristocracia del espíritu, en el gobierno de los mejores, el cual no veré, desde luego. De los más sensibles y considerados, los entusiastas y alegres, los creativos, los más humanos. No son las élites contemporáneas donde están estas gentes, sino en los pequeños formatos. 8) En cuanto a la cultura soy conservador, canónico y establecido, aunque abierto y dispuesto. Creo que las formas estéticas sólo pueden modificarse cuando se dominan. Hoy domina el antojo, el pensamiento basura, la emoción, y no el dominio del arte mismo. Pero hay excepciones. Luego entonces creo que lo contracultural hoy es la misma cultura. 9) Sí, he escrito que toda identificación es una restricción, pero suelo considerar que efectivamente nuestro mundo penetra en un nuevo medioevo (un período, por cierto, totalmente distinto a como lo describe el pensamiento ilustrado, el políticamente correcto). Volverán los gremios, la comunidad como eje de las relaciones humanas, el super-realismo (la coexistencia de lo que se ve con lo que no se ve: hay muchos mundos y están en éste) como imaginación aceptada, y volverá el cesarismo político, sea encarnado por el gobierno mundial de corporaciones o por sus representantes formales. Usted me percibe pesimista y hasta amargo. Me curo de ello considerándome realista-apocalíptico, pero integrado. Optimismo y pesimismo son conductas emocionales.

                    Dejo otros de sus cuestionamientos para una ocasión posterior. Y desde luego, no tengo ningún pronóstico por empeñar. Si quiere, usted puede consultar un anuario astrológico, agenciarse unas runas druídicas o hacer lo que yo: preguntar al Libro de las Mutaciones (en versión de Richard Wilhelm, la más autorizada y confiable) cómo será el año 2026, el del Caballo de Fuego (Yang), conforme al zodiaco chino. Le dirá cosas útiles y precisas que podrá emplear para una interpretación de lo que le ocurre. Además del libro sólo necesita otra cosa: colapsar temporalmente su incredulidad. Pensar en un camino sin orillas puede ayudarlo para atender el oráculo como lo hacían los griegos, nuestros abuelos que están de regreso: con entera seriedad.

        5. Milady y D’Artagnan

          Milady y D’Artagnan

          El laberinto del mundo

          José Antonio Lugo

          1. D’Artagnan

          El famoso personaje de Los tres mosqueteros, de Alejandro Dumas fue una persona real. Según el libro D’Artagnan, de Eugène d’Auriac (La Table ronde, 1993), Charles de Batz de Castelmore fue el modelo del personaje. El propio Dumas, al inicio de la obra, reconoce que encontró un folio donde venía la historia de este mosquetero y que en él se basó para escribir su obra.  

          1. Los tres mosqueteros

          Recordemos brevemente la trama. Athos, Porthos, Aramís y el muy joven D’Artagnan, salvan la reputación de Ana de Austria, la esposa de Luis XIII, que había iniciado un romance con el duque de Buckingham. Interfieren Milady y Rochefort, los esbirros del cardenal Richelieu, hombre fuerte del rey y enemigo jurado de los mosqueteros comandados por Monsieur de Tréville. Milady envenena a Constance, la novia de D’Artagnan -quien, haciéndose pasar por otro, se había acostado con Milady-. Recordemos que ella está marcada con la flor de lis, sello reservado a los peores criminales. Al final de la novela, Milady es ejecutada por el verdugo, condenada por un jurado en el que se encuentran los cuatro mosqueteros.

          La saga continuó en Veinte años después, donde D’Artagnan ya es capitán de mosqueteros y en El vizconde de Bragelonne, donde los lectores fuimos testigos con tristeza de la muerte del hercúleo Porthos y, en la escena final, de la de D’Artagnan -una bala le atravesó la garganta- al momento de recibir el bastón que lo acreditaba como mariscal de Francia, en el sitio de Maastrich, en Los países bajos. En marzo de 2026, hace unos días, se descubrieron, frente al altar de una iglesia en ese mismo lugar, los restos mortales del famoso mosquetero, junto con una moneda que data de 1600 y parte de una bala de plomo.

          En El vizconde de Bragelonne, hay una cena con Luis XIV a la que asisten Aramís y D’Artagnan. Athos y Porthos ya murieron. Se dicen: “Amémonos como cuatro, que ya sólo somos dos”. Tristísimo. 

          1. Quería vivir (Je voulais vivre)

          Esta novela -Grasset, 2025- resultó ganadora del Premio Renaudot. En ella, se da voz a Milady de una manera inteligente. La autora, Adélaïde de Clermont-Tonerre, no inventa nada -en relación con la novela-, pero llena los huecos; lo que en la novela de Dumas se describe en dos líneas, Adélaïde lo hace en varios capítulos. Así, los lectores somos testigos de cómo fue asesinada la madre de Milady, cómo fue conducida a diversos conventos, sedujo a un sacerdote para emprender su huida y acabó convertida en amiga de Richelieu y de su brazo derecho Rochefort, así como del duque de Buckingham, que pretendió enamorar a Ana de Austria, la esposa de Luis XIII, para lograr una alianza de Inglaterra con España. Como en la novela, al final Milady es decapitada por el verdugo, después de un juicio sumario en el que participan los cuatro mosqueteros, comenzando por Athos, el conde de la Fère, quien fue su esposo hasta que descubrió en su espalda la flor de lis marcada por un hierro candente, la señal de la ignominia y el deshonor. 

          1. Milady y D’Artagnan

          Un día antes de su ejecución, los dos conversan. Milady le pide al mosquetero que la escuche. Le dice que todas sus acciones fueron producto de la necesidad de proteger a su hijo Mordant y del amor a Francia. Su lógica es precisa como el acero. D’Artagnan le reprocha que haya matado a su novia, Constance Bonacieux. Milady le responde que su intención era esconderla con la duquesa de Chevreuse pero, que al escuchar que los mosqueteros estaban llegando, sabiendo que Constance portaba secretos de la reina que no le pertenecían, se vio obligada a envenenarla. Le reprocha también al mosquetero -quien la había seducido (a Milady) haciéndose pasar por otro hombre- que no parece que amara tanto a su novia. Le reprocha asimismo a los mosqueteros que hayan creído ingenuamente que el duque de Buckingham podía ser su amigo, toda vez que siempre fue un inglés que odiaba a Francia. D’Artagnan, a su pesar, se convence e intenta facilitarle la huida. Sin embargo, Athos, que preveía que su joven amigo podría ser seducido por las palabras de Milady, lo impide y ella es ejecutada por el verdugo. En la novela, Milady señala: “Mi corazón palpitaba. Mi pecho se henchía a cada respiración de esperanza y de envidia. MI piel pedía caricias. Mi sexo vibraba de placer. Tenía veinticinco años. Era mujer. Era madre. Yo servía a Francia. Y quería vivir”.

          1. Adélaïde de Clermont-Tonerre

          Al final de la obra viene una nota de la autora. (Curiosamente, la novelista se dedicó antes de escribir al sector financiero y vivió en México varios años mientras trabajaba para el banco francés, Societé Generale). Adelaïde explica: “Tuve el sentimiento de que ella (Milady) me eligió para que la justicia sea dicha, ya que no puede hacerse. Es demasiado tarde para salvarla”. Y señala: “Yo no corrijo. Tampoco acuso. Escucho su voz. Es clara. Es determinada. Su voz de mujer en tiempos de hombres”.

          De niño, después de leer a Salgari, Los tres mosqueteros me fascinó y me convirtió en lector, alguien que gozosamente lee para obtener placer, vivir otras vidas y aprender cosas. Disfruté la lectura de Je voulais vivre (Quería vivir) de Adelaïde de Clemont-Tonerre como ese niño que fui. ¡Que vivan por siempre Athos, Porthos, Aramís y D’Artagnan! ¡Todos para uno y uno para todos! 

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