Sobre la ceguera 

“La enorme diferencia entre Saramago y Toscana es que el novelista mexicano no califica moralmente, sólo describe. Lo hace con imaginación y una prosa impecable y precisa, sin la sabiduría tipo Coelho que Saramago usa en sus últimas novelas”.

Inés Arredondo y Elena Garro

“El monumental libro Borges, escrito por Adolfo Bioy Casares, es un registro minucioso de las cenas cotidianas y las pláticas que tuvieron ambos escritores. Bioy fue amante de Garro, después de la ruptura con Paz, lo que sería intrascendente, pero…”

Recordando a Juan Rulfo

“Juan Rulfo dosificaba sus intervenciones. Usaba frases cortas, sus gestos eran parcos. No necesitaba hacer más. Lo cubría una poderosa aura hecha con sólo dos libros esenciales, como la de Homero”.

Péguese mi lengua

“La obra literaria de Solana es una indagatoria sobre la condición humana, sobre nuestro desventurado y luminoso país y sobre estos tiempos terminales que nos tocó vivir, que sólo nos dejan como posibilidad existencial la lucidez y la resistencia desde los pequeños formatos”.

Milady y D’Artagnan

“De niño, después de leer a Salgari, Los tres mosqueteros me fascinó y me convirtió en lector, alguien que gozosamente lee para obtener placer, vivir otras vidas y aprender cosas”.

Las bodas de Cadmo y Harmonía

“Las bodas de Cadmo y Harmonía hace un repaso de toda la mitología griega: las uniones de los dioses con los humanos, el fin de los héroes, el sacrificio, el simulacro, estupros y suicidios, nacimientos, asesinatos, afrentas y ofrendas a los dioses. Todo está allí”.

El inconmensurable Ovidio

“Los libros se desmoronaban con el moho; incluso los signos grabados en basalto desaparecían bajo la paciencia de las babosas. La inventiva de la realidad no necesitaba más anoraciones”.

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