“La astilla del druida la conservo en mi billetera con la esperanza de que, algún día, se cumplan las profecías callejeras de este misterioso personaje”.
Naturalezas no humanas
La exposición se presenta el jueves 10 de septiembre en el Centro Cultural y Museo de la Ciudad, Lagos de Moreno, Jal. en punto de las 19:00 hrs. como parte del Programa Expositivo de la Red de la Imagen de FOTOSEPTIEMBRE | Festival Internacional de Fotografía de México 2026.
Yo, Sufriente
“Me parece que el regocijo de aquel Leopold von Sacher-Masoch habría sido infinito si le hubiera tocado vivir en esta época en que la humanidad no pierde oportunidad para sufrir o para causar sufrimientos”.
Gonzalo Vélez: Entre la fragilidad y la firmeza
Burbuja es un libro imprescindible, un recordatorio necesario de lo mucho que vivimos/padecimos en la era de la pandemia”.
Cuerpo desollado. ¿Para qué la carne si mi espíritu es libre?
“Valiente eres Araceli por desollarte, por dejarte viva la carne y caminando con más fuerza que nunca. Así, nos dejas lamiéndonos la piel como animales hambrientos de verdad”.
Un carretón de gitanos (O la otra vida de los sueños)
Adentro de mí esa ciudad de piedra donde te encuentro y te pierdo
El mundo cabeza abajo
“He tratado de definir nuestra era bajo la categoría histórico-filosófica Koyaanisqatzi, un concepto hopi que define el proceso terminal de declinar y disolución de la sociedad humana y del cosmos”.
El librepensador
“Nuestra última esperanza es el retorno del fuego usurpado por la corporación olímpica de los dioses, y su devolución a los humanos para su desarrollo civilizatorio en armonía con los ciclos eternos de una naturaleza creadora e increada. Esperanza en el poder esclarecedor de la inteligencia humana”.
Cartas de cumpleaños Ted Hughes / II
“Entonces escribiste en un arrebato furioso, llorando, / tu júbilo de bailarín en trance / entre el humo de las llamas. / ‘Dios habla a través mío’, me dijiste. ‘¡No digas eso!’, grité. ‘No digas eso. ¡Trae muy mala suerte!’”
Cartas de cumpleaños de Ted Hughes / I
“El libro lo abrí la mañana de un domingo y pensé que llegaría hasta donde tuviera que llegar ese día. Sin darme cuenta las horas se me fueron acumulando y me encontré sin la menor intención de abandonar la lectura”.
