-
De la antipolítica y sus catástrofes: Oaxaca

Parque México
Fernando Solana Olivares
1. Nadie da lo que no tiene, nadie aprende lo que no puede, nadie conoce lo que no comprende. Son aquellos que no entienden que no entienden. Es el caso del gobierno de Salomón Jara, el último en la larga lista del mal fario político y las podridas e incompetentes administraciones públicas que desde hace tantos sexenios padece Oaxaca.
Ese hasta hoy inevitable destino ocurre de nuevo ante un gobierno surgido de Morena cuyo comportamiento se esperaba distinto al de los anteriores, pero que al ser igual a los otros resulta aún peor. El ejercicio caciquil del poder, rasgo estructural de la complejidad social oaxaqueña, se determina por una pulsión autoritaria y antidemocrática de despojo cuyos orígenes pueden encontrarse en la brutal conquista de hace 500 años.
Como otros viajeros en Oaxaca, al visitarla el científico Oliver Sacks pidió una razón frente al abrumador contraste entre la belleza física del lugar, sus riquezas naturales y su profunda desigualdad social. El guía le explicó que la basura en las calles de las ciudades y pueblos recorridos, la suciedad y el descuido de las colinas y campos, la deforestación de los bosques vistos eran residuos del colonialismo y reflejaban la convicción subjetiva que tenía la gente de que todo aquello ya no les pertenecía: “El Estado es enorme, ineficaz y corrupto”.
Así, gobernar en Oaxaca no ha sido nunca (y cualquier excepción sólo confirma la regla) un acto de servir, responder, explicar o rendir cuentas. Gobernar ha sido siempre tener el derecho y la razón. El poder corrompe, estupidiza, confunde. Se asume como un atributo propio y merecido. Pero estas racionalizaciones comunes entre quienes traicionan su encargo son coartadas ante una ilegitimidad que la manera inmoral de ejercer el poder trae consigo. Mal gobernar no es un acto impune. A fin de cuentas el robo no existe, todo se paga. En el octavo círculo del infierno de Dante están los políticos ineptos y corruptos. La enajenación del principio de realidad, base operativa de toda patología, es el inhóspito osario de la historia. La marcha de la locura, llama una historiadora a dicha insensatez autodestructiva.
2. Antropología estupefacta. ¿Cuál es la psicología del poder de un gobernador que compara la protesta pacífica que integrantes de colectivos de derechos humanos y migrantes hacen contra la gentrificación en Oaxaca, el encarecimiento generalizado de rentas, alimentos, servicios, el perjuicio y la discriminación contra los oaxaqueños que eso provoca, con la violencia nazi? “No sé si esto sea una lucha social en contra de los blancos o extranjeros. Muy racista ¿no? —dijo en su conferencia semanal, según nota de Jorge A. Pérez Alfonso—. La lucha racista es repudiable, ahí tenemos el ejemplo de Hitler”. Jara afirmó que los inconformes no tienen razón y que la ciudadanía no los apoya.
La policía estatal detuvo con lujo de violencia a seis de los manifestantes, cuatro de los cuales son integrantes de la Comedora Comunitaria Comamos Todes, un proyecto dirigido a auxiliar a migrantes extranjeros cuyo libre tránsito el gobierno estatal impide. “Ridícula”, llamaron a la acusación de racismo y xenofobia imputada en su contra por Salomón Jara, imitador de los defectos de intolerancia y descalificación del presidente López Obrador contra críticos y opositores, pero carente de cualquiera de sus virtudes y talentos políticos.
Ante las protestas y bloqueos populares por la crónica y ahora más aguda falta del líquido en colonias y municipios de la ciudad sin agua (algunas zonas llevan hasta dos meses de no recibirla), en otra de sus rijosas y autoritarias conferencias de prensa Salomón Jara atribuyó la escasez a fallas en tuberías, pozos y equipos, pero no anunció ningún plan integral para remediar la situación que afecta a los hogares, centros de salud y pequeñas empresas, aunque no a los hoteles ni a los grandes negocios.
Mientras la ciudadanía no tiene agua, las mafias de piperos, cuyos precios han subido exponencialmente junto con las propinas que cobran por llevarla, sí cuentan con ella. Es obvia la colusión que existe entre los transportistas y las autoridades que secuestran un bien público para lucrar con él.
En lugar de estar construyendo presas, represas, bordos, retenes, ollas y zanjas trinchera para captar agua en la próxima temporada de lluvias, o renovando tuberías viejas y reparando equipos de bombeo, según la denuncia de un ambientalista miembro del Colectivo de Organizaciones Ambientales de Oaxaca, el director del Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado, violando la laicidad del Estado convocó a una misa en las oficinas del organismo para pedir la intervención divina ante la sequía, impartida por el arzobispo de Oaxaca y con la presencia de la esposa del gobernador. En la ceremonia no se rogó a Dios por la elaboración de un plan gubernamental que enfrente el grave problema. Tampoco por la remoción del inepto pero tan devoto funcionario.
3. Hace no mucho tiempo una académica universitaria fue nombrada jefa de un departamento de Humanidades. En plática con sus amigos cercanos describió el encargo como una tarea muy sencilla: “Se trata de decir a todo y a todos que no”. Así le fue al departamento y a los alumnos y profesores que padecieron su gestión negacional.
El lingüista Víctor Vásquez Castillejos, conocido como Víctor Cata, responsable de la Secretaría de las Culturas de Oaxaca, ha perfeccionado esta actitud, pues en su caso la política a la que se ha ceñido es sencillamente no decir nada, ni sí o no. Ignorar con el silencio toda solicitud.
La decepcionante suma de omisiones, desinterés y autoritarismo que caracterizan su gestión (un término en su caso equívoco pues gestión significa el conjunto de acciones que permiten la realización de algo y la Seculta no ha hecho nada que pueda entenderse como tal) es llamativa en tan poco tiempo de encargo.
El nombramiento (sin duda impuesto por el gobernador) de Valeria Sumano Ramírez como subsecretaria de Cultura, una joven de 23 años oriunda de la Ciudad de México sin ninguna experiencia previa ni en Oaxaca ni en el área cultural, cuyo único mérito curricular es ser la sobrina de Jesús Ramírez, vocero de López Obrador. En los meses que ocupó el cargo, Sumano Ramírez fue denunciada por su trato déspota hacia los trabajadores y por sólo dedicarse a realizar videos en Tik Tok. O el arbitrario retiro del premio al artista plástico Luis Fernando Ramírez para elaborar la imagen oficial de la Guelaguetza 2023, a pesar del “fallo inapelable” del jurado calificador integrado a convocatoria de la Secretaría, y luego de la presión de diversas redes sociales. La UABJO exigió, mediante un comunicado, una disculpa pública de los organizadores del concurso y la reparación del daño para el artista. Nada de eso ocurrió. O el tener que declarar desierta la interesante convocatoria “Mujeres en las artes visuales”, a la cual únicamente respondieron seis artistas plásticas entre las varias decenas o más que se cuentan en Oaxaca, debido a una inexistente difusión.
La confrontación y el despido de trabajadores del Taller de Artes Plásticas “Rufino Tamayo” pese a su antigüedad laboral, y con ella la provocación de una crisis institucional que obligó a la Seculta a dejar sin efecto tales decisiones, para llevarla a efecto un mes después. La toma por trabajadores sindicalizados del edificio de la Secretaría en protesta por la violación de sus derechos laborales. La denuncia de despidos de maestros y colaboradores por honorarios de la Casa de la Cultura Oaxaqueña (uno de ellos, quien lo es desde hace diez años, “por no ser oaxaqueño”) y el atraso en el pago de nóminas a la llegada de su nueva titular, Sara Carolina Orozco Martínez, una joven bióloga conflictiva y despótica sin experiencia alguna en el ámbito cultural.
Aunque la Seculta dice no contar con presupuesto operativo, y por ese motivo suele pedir a quienes le solicitan y tienen la fortuna de ser autorizados para presentar libros, por ejemplo, que deberán costear la publicidad del evento, absorber todos los gastos, alquilar las sillas por su cuenta y comprar el papel higiénico para los baños, el año pasado aportó servicios y financió con tres millones de pesos cuando menos la Feria Internacional del Libro de Oaxaca, un rentable negocio particular de la empresa Almadía / Fondo Ventura y de su dueño, el empresario Guillermo Quijas, quien desde años atrás decide unilateralmente la programación del evento y excluye a editoriales independientes nacionales y oaxaqueñas así como a autores no alineados con Almadía. Según lo ha documentado Kurt Hackbarth en Morfemacero, “como en todos los años, la vasta mayoría de los oaxaqueños tiene una sola opción: financiar [con sus impuestos] la feria —incluyendo el fiestón privado y la barra libre VIP en el segundo piso del Centro de Convenciones— y callarse”.
Los museos son otra zona de desastre y desatención crónica. Desde su nombramiento, hace casi dos años, el patronato del Museo de los Pintores Oaxaqueños (MUPO) solicitó entrevistarse con el secretario de Cultura para exponerle la precaria situación económica a la que está sujeta la institución, sin recursos económicos de ningún tipo para traslados y aseguramiento de obra, curadurías y museografías, elaboración de cédulas y hojas de sala, conservación del acervo plástico, insumos para los baños o gastos de mantenimiento. Hasta hoy el patronato del museo, cuyos integrantes financian junto con los artistas expositores las actividades, no ha sido recibido por el funcionario. El gobierno de Oaxaca solamente paga la nómina del personal del MUPO, entre los cuales hay varios aviadores.
El MACO —aquel recinto que por varias décadas fue el centro neurálgico del arte visual oaxaqueño—, luego de la rescisión gubernamental del comodato del edificio a la sociedad civil que lo detentaba sigue cerrado a piedra y lodo, con su valioso acervo plástico en litigio sobre la legítima propiedad y los trabajadores despedidos aún no indemnizados, a pesar de las tronantes declaraciones burocráticas que hace meses anunciaron su “recuperación” para ser “devuelto” al pueblo oaxaqueño. En esta sistemática antipolítica del silencio —un mutismo inescrutable donde seguramente sólo se oculta el vacío—, Seculta no ha dicho nada al respecto, ni cuándo abrirá sus puertas, ni cuál será su destino, ni si todavía hay MACO o ya no.
La institución cultural más antigua de Oaxaca, la Banda de Música del Estado que cuenta con 155 años de antigüedad, también ha sufrido el desdén y maltrato del secretario de Cultura. Desde 2018 la agrupación carece de un sitio propio para ensayar. Ahora lo hace en un local prestado por el ayuntamiento pues la dependencia estatal los había enviado a un sitio carente de techo y expuesto al sol en la Alhóndiga de Antequera, donde todos los espacios techados albergan el Taller Rufino Tamayo. En un reciente mensaje que circula en redes sociales uno de los músicos afectados afirmaba: “Creo que Cata nos envió a ese lugar para atormentarnos, hartarnos y obligarnos a renunciar”. La orquesta no cuenta con apoyos para los conciertos dominicales en el zócalo, una antigua tradición local, y ha tenido que enfrentar los intentos de despido a sus integrantes. En el Centro de Iniciación Musical de Oaxaca también han surgido protestas contra el secretario de Cultura y Artes de Oaxaca.
La comparecencia de Víctor Cata en el Congreso local fue la más breve y menos cuestionada de la glosa del Informe de Gobierno de Salomón Jara. Ante la muy escasa asistencia de congresistas, ni el funcionario ni los legisladores abordaron los tantos conflictos y los llamativos no resultados que su pobre gestión arroja.
4. Incendios (físicos y políticos) desatendidos en todas partes, tareas centrales de gobierno incumplidas, presupuestos públicos cuyo destino es opaco y presumen una alta corrupción, tejidos sociales fracturados y estados de derecho evaporados, acciones dirigidas no a administrar eficazmente y servir a la sociedad sino a conservar electoralmente el poder, autoritarismo constante y mínima capacidad de autocrítica, el panorama oaxaqueño va asemejándose cada vez más a el que estalló en 2006.
Pobre Oaxaca. O Xashaca, como algunos llaman a esa inmerecida, ominosa, creciente oscuridad de un lugar tan luminoso y favorecido pero tan mal gobernado, donde cada vez más parece caminarse a ciegas. La política es el arte de lo posible. La antipolítica es lo contrario: las crecientes catástrofes de esta sinrazón.
-
La guerra, Emma Bovary y Salammbô

El laberinto del mundo
José Antonio Lugo
I. La guerra de Cartago
Después de haber sufrido y gozado, de 1852 a 1857, al escribir Madame Bovary, Gustave Flaubert decidió alejarse de la vida contemporánea y buscar en el pasado su fuente de inspiración. Para eso, eligió Cartago y el siglo III d.C., ciudad y época de la que se sabía poco, lo que le permitió dar rienda suelta a su imaginación. Sin embargo, como acostumbraba, se documentó con todos los libros disponibles en su tiempo. Es asombroso el conocimiento del autor sobre razas, animales, rituales, costumbres, hábitos, así como sobre tácticas de guerra.
Si Stendhal se hizo famoso por la descripción de la batalla de Waterloo en su novela La cartuja de Parma, y Tolstoi describió con lujo de detalles mórbidos los efectos de la guerra entre el ejército ruso y el ejército francés en Guerra y Paz, Flaubert no se queda atrás al describir la lucha entre los mercenarios y la ciudad de Cartago: «Algunos se arrancaban sus amuletos, escupían sobre ellos. Los moribundos se revolcaban en el barro ensangrentado mordiendo de rabia sus puños mutilados; y cuarenta y tres samnitas, toda una primavera sagrada, se degollaron entre sí como gladiadores. Pronto faltó leña para las hogueras, las llamas se apagaron, todos los sitios estaban ocupados y, cansados de haber gritado, debilitados, tambaleantes, se durmieron junto a sus hermanos muertos aquellos que se aferraban a la vida llenos de inquietudes, y los demás, deseando no despertarse».
II. Emma Bovary, la lectora
Emma es una mujer que lucha con su alma y con su cuerpo por alejarse de la mediocridad que la rodea, representada por su marido Charles, que es un palurdo. Es incapaz de conformarse con su vida. Debería de haberlo hecho porque, a fin de cuentas, era la hija de un campesino, pero… Emma Bovary leía. Sí, leyó Pablo y Virginia, la novela de Bernardin de Saint Pierre, en la que estos dos amigos descubren el amor y luego son víctimas de la catástrofe. Esa novela y otras –las novelas rosas de su tiempo– alimentaron la imaginación de Emma. Don Quijote, el personaje de Cervantes, leía ávidamente las novelas de caballerías. ¿Qué es un lector sino alguien que crea un universo simbólico que se apodera de él –o ella–, al grado de lograr que desprecie la realidad o, en caso extremo, se disocie de la misma?
III. Salammbô, lectora de símbolos
Salammbô también lee, aunque no estemos hablando de libros. En su caso, se trata de la fantasmagoría del zodiaco: «Le exponía la teoría de las almas que descienden a la tierra, siguiendo la misma ruta que el sol por los signos del zodiaco. Con su brazo extendido mostraba en Aries la puerta de la generación humana, en Capricornio, la del regreso hacia los Dioses; y Salammbô se esforzaba por divisarlas, pues tomaba esas concepciones por realidades; aceptaba como verdaderos en sí mismos puros símbolos, y hasta expresiones del lenguaje, distinción que tampoco era siempre muy clara para el sacerdote».
IV. Una épica simbólica
Salammbô es una novela épica. Más allá de la lucha entre cartagineses y sus enemigos, lo que nos muestra Flaubert es una lucha entre símbolos. La hija de Amílcar –Salammbô– ha sido la custodia del manto sagrado que representa a la diosa Tanit, contra quien lucha Moloch, y al final triunfa: «Los cartagineses no habían regresado a sus casas cuando las nubes se amontonaron; los que alzaban la cabeza hacia el coloso sintieron sobre su frente gruesas gotas, y cayó la lluvia. Cayó toda la noche, en abundancia, a raudales; el trueno retumbaba; era la voz de Moloch; había vencido a Tanit; y, ahora, fecundada, ella abría desde lo alto del cielo su vasto seno».
Flaubert, como los escritores de su generación, se vió fascinado por África y sus arenas. De joven, con Maxime de Camp, viajó a Egipto –donde surgió el proyecto de hacer una novela oriental–. Preparando Salammbô, viajó a Túnez a documentarse. Como hemos visto, en esta novela no le interesaba tanto el realismo, sino, sobre una base realista, crear una épica simbólica, en la que su heroína seduce con su poder femenino y, al final, muere en el momento de su matrimonio: «Salammbô se levantó como su esposo, con una copa en la mano, para beber también. Cayó con la cabeza hacia atrás, por encima del respaldo del trono, lívida, rígida, con los labios abiertos –sus cabellos sueltos pendían hasta el suelo. Así murió la hija de Amílcar por haber tocado el manto de Tanit».
Emma y Salammbô son dos grandes personajes de la literatura universal, cada una con un final trágico, que refleja la desesperanza de Flaubert sobre lo humano. También Flaubert encontraba mediocre su entorno y su época. Escribir, vivir «la orgía perpetua» de la pluma sobre el papel, fue su manera de evitar la neurosis del tedio, de vivir una vida simbólica –como sus grandes personajes femeninos–.
-
El fatal asesor Castañeda Gutman

Administración de los males públicos
Jorge Pech Casanova
El 18 de febrero de 2009 la agencia informativa Reuters difundió que decenas de asustados inversionistas reclamaban sus ahorros en las oficinas de Stanford Fondos México, unidad mexicana de Stanford Financial Group (SFG).
Un día antes —un martes negro de 2009 —, la Comisión de Valores de Estados Unidos acusó al multimillonario Robert Allen Stanford y a tres de sus compañías, entre ellas SFG, de vender de manera fraudulenta ocho mil millones de dólares en supuestos certificados de depósito, prometiendo elevados retornos, pero utilizando los recursos, en realidad, para invertirlos en un banco del paraíso fiscal de Antigua y organizar un esquema de “pirámides”.
Gabriel Bauducco, en su libro Imperio de papel, explicó en 2009: “Stanford Fondos México funcionaba apegado a las regulaciones locales y todas las personas que tenían su dinero invertido allí, lo recuperaron con el paso de los días. Sin embargo, quienes habían mandado su dinero a Stanford International Bank (SIB), en Antigua, e, incluso, probablemente habían obviado el pequeñísimo detalle de informarle a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, son los que ahora tienen problemas”.
Hasta 2014, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores informó que “los clientes con dinero invertido en sociedades de inversión mexicanas distribuidas al público por Stanford Fondos, recuperaron la totalidad de sus recursos, y ningún banco mexicano contaba con inversiones en SIB, o cualquier otro de los intermediarios extranjeros pertenecientes a Stanford Financial Group”.
La misma Comisión Bancaria mexicana expuso que “los reportes de personas que no habían podido retirar sus inversiones eran referentes a las que se realizaron con Stanford Financial Group basado en Houston, Texas y con Stanford International Bank, basado en Antigua, instituciones no supervisadas por la CNBV”.
En su libro, Bauducco dio a conocer que “A diferencia de otros países, aquí la lista de los clientes de Stanford se ha mantenido en sumo secreto […] México no llegó a los niveles de Venezuela en el rango de inversión (dos mil millones de dólares) y el cliente con más dinero entregado al banco rondaría los cincuenta millones de dólares”.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público se querelló en 2009, por medio de la entonces Procuraduría General de la República, contra el principal operador de este fraude en México, David Miguel Nanes Schnitzer, responsable de Stanford Fondos México.
En 2011 un juez libró orden de aprehensión contra Nanes Schnitzer, pero el estafador obtuvo un amparo y enseguida huyó del país. Se le empezó a conocer como “el millonario más buscado de México”. En 2015 fue detenido en Belice, pero cuando iba a ser entregado a las autoridades mexicanas en la ciudad de Chetumal, Quintana Roo, el estafador obtuvo una fianza y volvió a escapar. En 2017 Nanes Schnitzer trató de entrar a México con identificaciones falsas. Lo detuvieron en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Desde entonces está bajo proceso en el Reclusorio Sur de la capital del país.
Desde 2009 Allen Stanford (que se pavoneaba como Sir Allen) cumple en EEUU una condena de ciento diez años de prisión por fraude. En 2020, Nanes Schnitzer fue condenado en México por defraudación a tres mil 600 inversionistas.
Quien nunca fue importunado por las autoridades en relación con este monstruoso caso de fraude fue uno de los consejeros de SFG, Jorge Castañeda Gutman, quien fue secretario de Relaciones Exteriores de México de 200 a 2003 y dejó ese cargo porque rechazaron su propuesta de que nuestro país apoyara la guerra contra Irak declarada por George W. Bush.
Después de intentar en vano ser candidato presidencial independiente en 2004, Castañeda —quien se dice izquierdista— se dedicó a pregonar la necesidad de eliminar a cualquier costo al entonces candidato opositor de izquierda Andrés Manuel López Obrador.
Mientras tanto, Castañeda Gutman se sumó al consejo asesor de la fraudulenta SFG, junto con Luis Giusti, ex presidente de Petróleos de Venezuela; Peter Romero, ex embajador de Estados Unidos en Ecuador; Adolf Ogi, ex presidente de Suiza; Alfredo Arízaga, ex ministro de finanzas de Ecuador, y Lee Brown, ex alcalde de Houston.
Cuando estalló el escándalo de la detención de Allen Stanford y su posterior condena a 110 años de prisión, Jorge Castañeda Gutman negó que como asesor hubiese invitado a personas o instituciones a invertir en el esquema fraudulento.
Sin embargo, colegas suyos de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) lo señalaron como responsable de promover que el fondo de pensiones de catedráticos de la Flacso fuese invertido en Stanford International Bank, a pesar de que ese tipo de inversiones está prohibido por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.
La entonces directora de la sede académica en México de la Flacso, Giovanna Valenti Nigrini, aceptó invertir el fondo de pensiones de la Facultad en Fondos Stanford México. Inclusive emitió un reglamento en la materia que estableció: “el fondo será mantenido en una institución especializada en la materia, de reconocido prestigio y solvencia”.
Castañeda era parte del personal académico de Flacso en México y algunos colegas suyos afirmaron que él promovió en la Facultad esa inversión desaconsejada por la CNBV. El resultado fue que el fondo de pensiones de la Flacso se perdió. Castañeda Gutman negó toda responsabilidad en el caso. Siguió recibiendo contratos de los gobiernos mexicanos del PAN y del PRI, presentándose como “analista político” en medios de comunicación favorecidos por los gobiernos mexicanos.
En 2018 Castañeda Gutman se propuso para Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, pero Michelle Bachelet, ex presidenta de Chile, le ganó ese puesto.
En 2020 Castañeda Gutman fue declarado “persona no grata” por el congreso estatal de Oaxaca a causa de sus declaraciones televisadas en que alardeó del tráfico de influencias de Héctor Aguilar Camín y suyo propio con el entonces gobernador Diódoro Carrasco. Ese abuso, dijo, les permitió cambiar de sede a la hija de Aguilar, enviada a realizar servicio social en la comunidad de Putla de Guerrero, a la cual Jorge Castañeda calificó de “pueblo horroroso y arrabalero”. La Comisión Nacional de Derechos Humanos, en exhorto público, calificó las expresiones de Castañeda como “discriminatorias, ofensivas y displicentes”.
En este año, Castañeda Gutman reincidió en su imprudencia declarativa en otro foro televisivo, en el cual increpó a la coalición cleptocrática de los partidos Revolucionario Institucional, Acción Nacional y de la Revolución Democrática por no recurrir a fondo a tácticas ilegales y difamatorias en la actual campaña presidencial. Su exhorto lo condensó en una frase de manual en inglés: “Go negative”.
La derecha cleptocrática debiera recordar la lección que Castañeda Gutman dio a los académicos pensionados por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en México: gracias a sus recomendaciones financieras, fundadas en la ilegalidad, sus colegas de la Flacso perdieron sus pensiones. En el presente caso, los partidos que sigan sus recomendaciones bien podrían perder el escasísimo capital político al que aún se aferran.
-
Diario de Gaza V

Ta Megala
Fernando Solana OlivaresLa directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos de la ONU denunció hace días que la gente muere de hambre “ahora mismo” en Gaza: “La velocidad a la que esta crisis artificial de hambre y desnutrición ha desgarrado a Gaza es aterradora”. La Clasificación Integrada de Fases de Seguridad Alimentaria (IPC) —evaluación que sirve de base a las agencias de la ONU—, según reporta Bel Trew de The Independent desde Tel Aviv, muestra que tres cuartas partes de los palestinos confinados por Israel en el norte de Gaza “padecen el nivel más severo de escasez de alimentos, muy por encima de la marca del 20 por ciento que indica hambruna”.
Aleema Shivji, jefa ejecutiva de la agencia Oxfam, hizo notar que tales niveles de hambre no tienen precedente en la historia moderna: “La fabricación deliberada de sufrimiento por parte de Israel es sistemática y a tal escala e inmensidad que crea un riesgo de verdadero genocidio en Gaza”. La hambruna impuesta por las fuerzas invasoras que afecta a 1.1 millones de palestinos provocará un número aún desconocido de fallecimientos, entre ellos los de niños menores de 4 años que “quizá ya estén muriendo”.
Al referirse a los datos de la IPC, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, los llamó una espantosa denuncia: “Este es un desastre totalmente creado por el hombre, y el informe deja en claro que puede ser detenido”. Josep Borrell, alto representante de la Unión Europea, hace días declaró en una conferencia sobre ayuda humanitaria para Gaza que Israel provoca el hambre para utilizarla como arma de guerra: “Antes de la guerra Gaza era la mayor prisión a cielo abierto. Hoy es el mayor cementerio a cielo abierto”.

El ministro israelí del Exterior, Israel Katz, negó como de costumbre las acusaciones afirmando que Israel ha permitido el ingreso de extensa ayuda humanitaria por aire, mar y tierra. Exigió a Borrell “dejar de atacar a Israel y reconocer nuestro derecho a la autodefensa contra los crímenes de Hamas”.
El pasado 2 de febrero la cadena qatarí Al Jazeera publicó la lista de nombres de los hasta esa fecha más de 10 mil niños palestinos cuya muerte ha podido registrarse: un menor asesinado cada quince minutos y casi dos de cada 100 que habitan en Gaza. La cadena árabe señalo que miles más están desaparecidos bajo los escombros y se presume que han muerto. Como acusaría días antes el mismo Josep Borrell: “Se han matado más niños en Gaza que en todo el mundo en los últimos cuatro años”. Al hacer la publicación de la larga lista de niños asesinados, la cadena también hizo mención de los miles de menores sobrevivientes que han soportado el impacto traumático de guerras y violencia incesante, pasando sus vidas “bajo la opresiva sombra de un bloqueo israelí que ha influido en todos los aspectos de su existencia”.
La dramática carta de un maestro extranjero que trabaja en Israel y pide darse a conocer omitiendo su nombre para evitar represalias que serían fulminantes, compara la infancia israelí con la palestina. Ante la primera, que vive en una sociedad donde se sataniza a los árabes y a los palestinos, donde se promueve que el judío se sienta siempre “otro” y siempre en peligro, con o sin justificación, pero propia del primer mundo aun con diferencias sociales internas, la existencia de los niños y jóvenes palestinos es caracterizada así:
1. Los que son ciudadanos israelíes sufren por ser ciudadanos de segunda. Si deciden participar en el servicio militar se les ve como traidores a su pueblo y a su familia al otro lado del muro; si deciden no hacerlo pierden el derecho a las ayudas sociales. Viven en una sociedad que los considera inferiores.
2. Quienes viven en territorios anexados no tienen ciudadanía ni pasaporte israelí. Si aceptan el pasaporte palestino pierden su derecho a vivir en Israel. No tendrán derechos políticos cuando sean adultos y desde niños se ven constantemente presionados para dejar sus casas e irse del país, contra la arraigada cultura propia que los exhorta a resistir y quedarse en su tierra. Sufren el acoso constante de ciudadanos israelíes y de la policía y el ejército ocupante que los detiene a menudo sólo por ser árabes. Si cometen algún delito menor —como tirar piedras a un carro desde el cual hayan sido robados, golpeados o vejados— son juzgados en cortes militares. Aunque estudien en escuelas palestinas no pueden conmemorar la nakba o utilizar la bandera palestina por ser ilegal. Ahora incluso el idioma árabe perdió su estatus de lengua oficial.
3. Los que viven en Cisjordania, detrás del muro, tienen ciudadanía palestina pero no israelí. No pueden cruzar a Jerusalén ni a la Palestina anexada. No pueden ir a la playa sin permisos especiales que rara vez se les conceden, no pueden salir del país sin permiso de Israel, tampoco moverse de una ciudad a otra dentro de Cisjordania sin ser detenidos y registrados en retenes permanentes y móviles. Viven en una sociedad empobrecida que no puede limpiar sus calles, que vive en estado de emergencia y por ello no avanza en cosas importantes como los derechos de las mujeres y de los niños o la educación. Habitan en ciudades sin áreas verdes, sin parques y campos de juego. Quienes radican en el campo son acosados por colonos judíos de asentamientos ilegales vecinos que queman sus casas, sus árboles centenarios y sus vehículos. Roban su ganado y asaltan sus viviendas. Demuelen todo aquello que construyen sin permisos oficiales que sistemáticamente les niegan aunque los soliciten debidamente. Sus niños viven jugando con armas y a la guerra en ciudades donde quienes mueren en atentados contra los ocupantes israelíes son honrados como héroes patriotas y las imágenes de sus rostros llenan las paredes y los muros. Viven sabiendo que cualquier día o noche y a cualquier hora el ejército puede llegar a su barrio o a su casa a arrestar, disparar y amedrentar sin razón ni excusa alguna. Viven en familias que cuentan con muertos en el conflicto y detenidos en cárceles sin acusación ni proceso. La educación escolar que reciben es tradicionalista y memorística. El desempleo es rampante y las posibilidades se estrellan contra los muros que los circundan.
4. Finalmente están los niños de Gaza, encerrados en un gueto que Israel bombardea cada cierto tiempo y ahora ha destruido casi por completo. Las cifras de huérfanos son agobiantes, los números de niños mutilados y lisiados de por vida también. Escuché decir a un funcionario de la ONU que hay niños pensando en el suicidio. La gran mayoría de la gente en Gaza sobrevive en campamentos y ya comenzaron a morir de hambre. Tenemos reportes de infantes que han dejado de moverse y sólo esperan la muerte. Otros han sido amarrados por los ocupantes para ser aplastados vivos por sus tanques. Parecen imágenes de un amarillismo extremo, pero las cuento porque han sucedido. Aunque a pesar de todo son niños, y todavía se ven algunos pocos jugando en grupo o cuidando un gatito por allá. A un chico lo han llamado el “Newton de Gaza” porque construyó una hélice para generar electricidad en su tienda de campaña. La situación es desesperada. Israel no se detiene, desde los primeros días de la guerra aprovechó para cometer todo tipo de atrocidades y lo sigue haciendo. Bombardea hospitales y escuelas, mezquitas, casas particulares. El ejército ocupante dispara casi a diario contra la gente que está esperando pan. Todo esto incluye a los niños, por supuesto. La sociedad tiene una edad promedio muy joven. El dinero que circula en Gaza es el de los ocupantes. Ya en los años noventa se decretó que 18 vacas eran un peligro para el Estado de Israel porque algunos palestinos estaban produciendo leche y eso les daba esperanzas y autonomía. Así que adiós vacas y desde entonces casi todos los productos a consumir tienen que ser israelíes. Los niños palestinos sufren de vivir si alegría ni perspectivas. Sufren como nunca al ver a sus padres desesperados, desilusionados del mundo, sin salida. Quienes pueden irse lo han hecho. Los niños palestinos sufren de vivir una situación que les impide ser niños.
En los primeros días de la guerra lanzada por Israel contra Palestina, el reconocido poeta y académico palestino Refaat Alareer denunció en declaraciones al portal Electronic Intifada que “no hay salida en Gaza. ¿Qué debemos hacer? ¿Ahogarnos? ¿Cometer un suicidio masivo? ¿Eso es lo que quiere Israel?” Fundador del proyecto “We are not numbers” que vinculaba a jóvenes del enclave palestino con autores extranjeros para escribir en inglés sobre su realidad, el 1 de noviembre publicó un poema en el cual escribió: “Si debo morir, que vivan ustedes para contar mi historia”.
Pocos días después falleció junto con varios miembros de su familia en un ataque aéreo contra la vivienda en la que estaban refugiados. Al saberlo, el parlamentario canadiense Don Davis señaló que además de un genocidio racial, Israel llevaba a cabo un “genocidio cultural”. En su cuenta de X, al hacer un llamado al mundo para detener estos brutales crímenes contra la humanidad, Davis afirmó que el país hebreo “utiliza tecnología sofisticada para atacar y asesinar a destacados académicos, autores, historiadores, poetas, artistas, periodistas y profesores de Gaza”.
La agencia rusa Sputnik informa sobre la conferencia en el Palacio de las Naciones de Ginebra del portavoz de Unicef, James Elder, quien habló de la destrucción en Gaza y los resultados de una visita reciente a la ciudad palestina de Rafah hecha por funcionarios de la organización. La ciudad en la que habitan 600 mil niñas y niños fue descrita como irreconocible. “En mis veinte años de trabajo en la ONU en ningún lugar había visto tal devastación. Sólo hay caos, ruinas, escombros sobre escombros esparcidos en todas direcciones. Aniquilación total”.
La gente duerme en las calles, en edificios públicos y en cualquier espacio vacío disponible. Los estándares globales para emergencias humanitarias establecen un máximo de 20 personas por retrete. En Rafah hay uno por cada 850 personas, y una regadera por cada tres mil 600. “Un desprecio infernal por las necesidades y la dignidad humana”, dijo.
Una persona requiere un mínimo de 3 litros de agua potable al día para sobrevivir. En una visita hecha el pasado mes de noviembre los habitantes de Gaza contaban más o menos con esa cantidad por persona. Hoy, en promedio, sólo hay un litro de agua por persona al día. Centenas de habitantes se agolpan en las calles llevándose las manos a la boca, “esa señal universal del hambre”. La ayuda humanitaria internacional entra a cuentagotas. Cientos de camiones con suministros vitales se encuentran parados a unos cuantos minutos de la población palestina por denegación israelí. Todos los envíos de agua, comida y suministros básicos están siendo obstaculizados. Un crimen de guerra cometido por Israel al evitar su ingreso sistemáticamente, hasta hoy inútilmente denunciado por la ONU.
Antes de la guerra la emaciación infantil en la Franja de Gaza era prácticamente inexistente. Hoy en día uno de cada tres menores de dos años sufre una aguda desnutrición ante el exterminio por hambre del sionismo israelí. En Gaza, informó el vocero, se dice lo indecible. Desde adolescentes desesperados que desean ser asesinados para terminar con tal pesadilla, hasta niños pequeños que sobreviven a toda su familia muerta y en un instante se quedan solos.
Aquel suicidio masivo que denunció el poeta Alareer en sus declaraciones va invocándose cada vez más como única salida ante el horror de la destrucción sionista. Cada día en Gaza es un día en el infierno.
“No seré cómplice del genocidio. Viva Palestina libre”, gritó Aaron Bushneil, efectivo de la Fuerza Aérea de Estados Unidos de 25 años, mientras se prendía fuego ante la embajada de Israel en Washington D.C. El mismo trasmitió en vivo la “protesta extrema”, como la llamó, en la red social Twitch. Vestido con su uniforme militar Bushneil inició la trasmisión, puso su teléfono en el piso, se roció acelerante y se prendió fuego. La prensa mainstream apenas reportó la inmolación en sus páginas interiores.

Al escribir sobre la mush’a —una antigua práctica palestina de tenencia de la tierra y bienes comunes que incluye la propiedad colectiva, el trabajo cooperativo y la redistribución periódica, un procomún (concepto entendido como un avance conceptual clave para orientar nuevos caminos hacia futuros postcapitalistas) que otomanos, británicos e israelíes han intentado destruir—, Peter Linebaugh señala en un ensayo publicado en Sinpermiso que la importancia planetaria de Palestina es triple por su geografía que conjuga tres continentes, Asia, África y Europa, por las extracciones de su suelo, granos, minerales, petróleo y gas, y por su valor para el cristianismo, el islam y el judaísmo:
“Al momento actual en Palestina debemos añadir a la formulación ‘X al cuadrado’ (explotación y expropiación) una sombra más oscura: explotación + exterminio, expropiación + extracción. El genocidio perpetrado por los sionistas en Gaza está unido a la extracción de tierras y petróleo. La devastación, el envenenamiento y el saqueo de la clase dominante se disimulan con una serie de excusas institucionalizadas. Cada una de ellas tiene su discurso, su militarización, sus montajes académicos, su racismo y su política. Como todas las excusas, a primera vista parecen plausibles, incluso normales, hasta que sus sombras emergen, como ha ocurrido en la guerra de Gaza, para que todo el mundo las vea. El sistema global de imperio, guerra y esclavitud sólo ha conducido a un sistema planetario de inundación, fuego, veneno y enfermedad. Con estas múltiples catástrofes anticipamos el expolio de los sistemas terrestres”.
La feminista anglo-palestina Arma Mahdawi expone en The Guardian que la claridad se ha convertido en otra víctima de este conflicto. Seamos claros, exige, guerra no es el castigo colectivo, guerra no es matar de hambre a la gente, guerra no es arrasar templos y cementerios. Escribe que dar testimonio es un acto feminista, que oponerse a la opresión en todas partes también lo es: “No apartemos la mirada de Gaza. Alcemos la voz y asegurémonos de que en el futuro nadie pueda decir: ‘Yo no lo sabía’”
Javier Milei, presidente argentino, dijo durante una entrevista recién publicada por CNN que “Israel no está cometiendo ni un solo exceso en Gaza. […] Todo lo está haciendo dentro de las reglas del juego”. El mandatario reivindicó el derecho a la legítima defensa de Israel: “Un ataque brutal requiere respuestas ejemplificadoras”. Milei viajará próximamente a Florida para recibir de la comunidad judía Jabad Lubavitch el nombramiento de Embajador Internacional de la Luz, como un reconocimiento por “su inquebrantable dedicación a difundir la libertad, la esperanza y la positividad frente a la oscuridad”.
La última nota de Bel Trew en The Independent da a conocer que funcionarios de la ONU y trabajadores de ayuda en Gaza han advertido sobre niños “delgados como el papel” y de una “cruel muerte por hambre e inanición”. Fallecimientos por deshidratación y brotes de hepatitis cunden en toda la franja. Arvin Das, jefe del Comité Internacional de Rescate en Gaza, participante en emergencias humanitarias de Afganistán, Siria, Sudán del Sur, República Centroafricana de Sudán e Irak, declaró que la catástrofe actual en Gaza va más allá de todo lo que ha visto: “está “más allá de la comprensión”. Otra experta declaró ante el Consejo de Derechos de la ONU que la situación constituye un inocultable genocidio.
El despiadado bombardeo sionista contra la Franja de Gaza de 42 kilómetros la ha dejado prácticamente en ruinas, desplazando a casi millón y medio de sus residentes y provocando una hambruna intencional nunca vista en esa magnitud. Hasta hoy más de 32 mil palestinos, en su mayoría mujeres y niños, han sido asesinados por el ejército ocupante.
-
Tres copistas

El laberinto del mundo
Por José Antonio Lugo
I. Herman Melville
Fue un enorme escritor, autor de dos obras memorables. Asombra lo distintas que son. El capitán Ahab, a bordo del ballenero Pequoud, y con el contramestre Starbuck a bordo –de allí el nombre del brebaje– enloquece y se autodestruye en su lucha contra Moby Dick, encarnación del mal, en la novela del mismo nombre. Después vendría Bartleby, el escribiente, la historia del copista que un día decidió pronunciar una frase hoy icónica: «Preferiría no hacerlo». Tomó la decisión de ya no seguir con su trabajo de copista. De hecho, decidió no hacer nada de allí en adelante. Bartleby es «primo» literario del personaje de El mal del ímpetu, de Iván Goncharov, que prefiere no hacer nada mientras ve cómo los demás se mueven enloquecidos y sufren todo tipo de percances. Pero Nikon Ustínovich no era copista y si no se movía era por una absoluta pereza, de modo que lo dejamos en paz y pasamos a saludar a dos copistas geniales.
II. Bouvard y Pécuchet
Seguimos con el gran Flaubert, de quien hemos revisado su enorme correspondencia aquí en Morfemacero. Es fascinante asomarse a las obras menos conocidas de un artista mayor, porque nos pueden dar luz sobre el autor y la totalidad de su obra.
El gigante normando emprendió la aventura de esta su última novela después de haber escrito sus obras más importantes: Madame Bovary, Salambó, La educación sentimental y Tres cuentos.
Es la historia de dos copistas, Bouvard –nombre que recuerda un poco a Bovary– y Pécuchet. Se encuentran por azar y se vuelven amigos inseparables, almas gemelas.
Bouvard recibe una cuantiosa herencia que le permite abandonar su trabajo y le ofrece a Pécuchet que lo acompañe en la aventura de la amistad y el conocimiento, de modo que él también dimite.
Los dos copistas deciden, a contrario sensu de Bartleby, elegir la acción y por tanto inician todo tipo de empresas, lo que hacen no sin antes documentarse al máximo. No hay aventura que emprendan que no termine en un rotundo fracaso. Todas las ciencias, todas las artes, la literatura, el espiritismo, la religión, la pedagogía y la alquimia son sólo algunos de sus campos de estudio. No se sabe a ciencia cierta si no tienen éxito porque son unos pelmazos que no dan una o porque el conocimiento es algo tan dúctil y evanescente, una narrativa, que no es sorprendente que no alcancen las metas que se proponen. Han leído todo y… «todas esas lecturas les habían trastornado el cerebro».
Recordemos que Flaubert fue un gran lector de Don Quijote. El genial personaje de Cervantes fue, como sabemos, un gran lector de las novelas de caballería. Y Emma Bovary leía las novelas rosas de su tiempo. La lectura trastorna, nos recuerda Flaubert.
Bouvard y Pécuchet tratan de hacer producir vegetales en la granja; fracasan. Criar animales, fracasan. Ser médicos y geólogos; fracasan. Volverse historiadores, pero… «para juzgar los hechos imparcialmente, hubiera sido necesario leer todas las historias, todas las memorias, todos los periódicos y todas las obras manuscritas, ya que de una pequeña omisión puede depender un error que lleva a otro, y así sucesivamente».
Bouvard y Pécuchet leen todo –como Flaubert, que leyó miles de volúmenes para escribir esta novela–. Al final, no saben qué hacer, como Panurgo en Rabelais y como Cándido en Voltaire. Incluso «llegaron a la conclusión de que la sintaxis es una fantasía y la gramática una ilusión».
Analizan la democracia: «Bouvard y Pécuchet estudiaron el problema del sufragio universal. Si pertenece a todo el mundo, no puede ser inteligente. Un ambicioso lo manipulará siempre, los demás obedecerán como un rebaño, ya que los electores ni siquiera están obligados a saber leer; razón por la cual, según Pécuchet, había habido tantos fraudes en las elecciones presidenciales». (No olvidemos que esta obra fue publicada en 1881, hace 143 años).
Les había ido tan mal que «ya no estudiaban por temor a las decepciones». Entonces incursionaron en el magnetismo y de allí en el espiritismo y el entonces de moda Allan Kardec.
Incursionaron en la literatura, la filosofía y la religión; fracasaron.
Decidieron suicidarse; no lo lograron. Se enamoraron e intentaron Bouvard casarse y Pécuchet tener una querida; no hubo éxito.
III. De vuelta al escritorio
La novela quedó inconclusa, pero conservamos los apuntes de Flaubert sobre el final:
«Todo se ha deshecho entre sus manos. Ya no tienen ningún interés en la vida. Una feliz idea, alimentada en secreto por los dos. La disimulan. Pero de vez en cuando, al recordarla, sonríen. Hasta que se la comunican simultáneamente: copiar.
Confección de un escritorio de doble pupitre. Se dirigen a un carpintero. Gorju, que ha oído hablar de la innovación, les propone hacérselo. Compran libros, lápices, goma de pegar, raspadores, etc.
Se ponen a copiar».
Al principio de la novela, Bouvard y Pécuchet prefirieron ya no ser copistas. Lo intentaron todo, fracasaron en todo. Al final, decidieron ya no seguir aprendiendo e intentando. Prefirieron regresar al pupitre, a copiar, quizá ahora con la sabiduría de un maestro zen que encuentra en la actividad más humilde una sabiduría profunda y sin estridencias.
IV. El Diccionario de las ideas recibidas
Flaubert comenzó este pequeño diccionario, del que tenemos apenas un fragmento, porque la muerte del escritor interrumpió el proyecto.
Las definiciones son aforismos y gracejadas, que nos recuerdan su gran sentido del humor. Veamos algunas:
CHATEAUBRIAND: «Conocido sobre todo por el bistec que lleva su nombre».
CAMARERA: «Más bonitas que sus amas. Conocen todos sus secretos y los traicionan. Siepre deshonradas por el hijo de la casa».
CRUCIFIJO: «Queda bien en una alcoba y en la guillotina».
HARÉN: «Sueño de todo colegial».
LIBRO: «Sea el que sea, demasiado largo».
MÉXICO: «La guerra de México fue el más bello pensamiento del reinado [de Napoleón III ], según Rouher» [Ministro de Justicia del Segundo Imperio].
QUESO: «Citar el aforismo de Brillat-Savarin: Una comida sin queso es una bella a la que le falta un ojo».
Milán Kundera cita a Flaubert en su discurso al recibir el Premio Jerusalén, señalando que para el escritor francés… «la estupidez es la falta de reflexión sobre los lugares comunes».
Por esa falta de reflexión, Homais y Bournisien, los personajes idiotas de Madame Bovary, así como Bouvard y Pécuchet y buena parte de los personajes de la obra de Flaubert, pueden ser vistos como estúpidos. Le importaba tanto la idiotez humana que le consagró su última novela y el proyecto del diccionario.
Vale la pena leerlos y reírnos con él, tanto de su lucidez como de su sentido del humor.
-
No olvidemos a Brandon

Culturas impopulares
Jorge Pech Casanova
En diciembre de 1993, Brandon Teena llegó a Falls City, Nebraska, y pensó que había encontrado un sitio en el cual aprovechar sus 21 años de edad, luego de una agitada vida desde la infancia. Su padre murió cuando Brandon estaba por nacer. Al casarse de nuevo su madre, Brandon y su hermana Tammy fueron abusados durante años por un tío.
Después, el joven que había recibido al nacer el nombre de Teena Renae Brandon entendió que era un hombre atrapado en el cuerpo de una mujer, huyó de casa y comenzó una vida errante manteniéndose mediante hurtos, fraudecillos y falsificaciones de cheques.
En Falls City, Nebraska, Brandon seducía a las muchachas de la minúscula población. Alternó con diferentes novias muy jóvenes, sobre todo con Lisa Lambert, en cuya casa vivía, hasta que conoció a Lana Tisdel, de 19 años de edad.
A Brandon le fascinó la rubia Lana, que vivía junto con su hermana Leslie en la casa de su madrastra Linda Gutierres, un sitio donde eran admitidos toda clase de marginales, incluyendo los delincuentes John L. Lotter y Marvin Thomas Nissen. Lana, por cierto, conocía desde niña a Lotter y sostenía un noviazgo intermitente con él, cuando el jovenzuelo no estaba en la cárcel.
Brandon, por su parte, huía de una orden de arresto emitida contra él en 1992 en la ciudad de Lincoln, por falsificar cheques. Cuando llegó a Falls City en diciembre de 1993, no cambió su estilo de vida: hacía regalos extravagantes a sus novias, aunque tuviera que robarles el pago por los obsequios. Así, en Lincoln falsificó un cheque de Carrie Gross para pagar un presente que le dio, y el 15 de diciembre fue a la cárcel de Richardson County por ese delito.
En la cárcel, Brandon tuvo que admitir ante el comisario Charles Laux que su nombre era Teena Renae y que en los archivos policiacos estaba registrado como mujer. Lana ya lo sabía cuando el 22 de diciembre fue a pagar la fianza para que saliera Brandon, pero como la muchacha aún no cumplía la mayoría de edad (21 años en los EEUU), tuvo que presentar el pago mediante Thomas Nissen, quien se enteró con irritación de que Brandon era Teena.
Lotter y Nissen se declararon agraviados porque Brandon no fuese hombre. La reacción de Linda Gutierres, la madrastra de Lana, no contribuyó a apaciguar al par de criminales. Aprovechando la fiesta de navidad, el 24 de diciembre sujetaron al muchacho delante de su novia, le bajaron los pantalones y obligaron a Lana a contemplar el pubis de Brandon. Enseguida, se llevaron a Brandon en un automóvil y, tras infligirle una golpiza, lo violaron en las afueras de la ciudad. Después, lo amenazaron para que no los acusara.
Brandon logró escapar. Fue a casa de Linda, donde la mujer y su hijastra Leslie le curaron los golpes. Un tanto repuesto, fue a denunciar la violación ante el comisario Laux. El oficial se burló de Brandon, increpándolo por fingir ser hombre. Aunque las pruebas médicas confirmaron la violación, Laux no arrestó a Lotter y Nissen.
Brandon se fue a refugiar en casa de Lisa Lambert, quien admitió a su ex novio para resguardarlo de Lotter y Nissen.
Mientras tanto, a casa de Linda Gutierres llegó un joven afroamericano, Phillip De Vine, quien iba a visitar a Leslie Tisdel. DeVine carecía de media pierna a causa de un defecto de nacimiento, pero con su prótesis se movía con agilidad y sin duda hubiese podido continuar su vida con buenas perspectivas. Quería ser novio de Leslie. A Linda Gutierres no le agradaron la piel morena ni la prótesis del joven. Lo expulsó de su casa.
Brandon y Phillip acabaron refugiados en casa de Lisa Lambert. Esperaban recibir el año nuevo al amparo de la generosa joven, quien les abrió las puertas de la casa donde vivía con su bebé Tanner, situada en las afueras del pueblo de Humboldt, no lejos de Falls City.
Sin embargo, al visitar la casa de Gutierres, Lotter y Nissen fueron advertidos por Lana, Leslie y Linda de la denuncia que Brandon interpuso contra los dos violadores. Los hombres salieron de allí después de averiguar dónde vivía Lisa Lambert. Llegaron a Humboldt la noche del 31 de diciembre.
El único testigo del crimen que conservó la vida, Tanner, no podría declarar lo sucedido. Lotter y Nissen contaron que les tomó cinco minutos acabar con Brandon, Lisa y Phillip. Al joven transexual le dispararon dos tiros por la garganta y lo acuchillaron. A la muchacha le dieron dos tiros en la cabeza, destrozando su cara. Al pretendiente le dieron un tiro en la nuca.
Rápidamente, debido a la denuncia previa por violación, Lotter y Nissen fueron capturados. Había fuerte evidencia contra Nissen, no así contra Lotter. Los fiscales del caso hicieron un trato con Nissen para no condenarlo a muerte, a cambio de que delatase a su cómplice. Nissen le echó toda la culpa del crimen a Lotter, pero después de que lo condenaron a cadena perpetua en 1995, confesó que había acuchillado a Brandon porque el joven seguía convulsionándose después de recibir dos balazos en el cerebro.
Lotter recibió sentencia de muerte en 1996 por los tres asesinatos, pero sus abogados han logrado postergar la ejecución. A la fecha sigue en la “fila de la muerte”. El comisario Charles Laux, quien dejó a Lotter y Nissen libres para asesinar a Brandon, Lisa y Phillip, no recibió condena alguna.
Donna Minkowitz, periodista pro lésbica que cubrió el caso y cuyos reportajes originaron el documental The Brandon Teena Story y la película Los muchachos no lloran, declaró en 2018 en un artículo publicado en Village Voice:
“Por años he querido disculparme por lo que ahora entiendo, con alguna vergüenza, era el marco anti transexual implícito en el artículo. Sin explicitarlo, el texto presentó a Brandon como una lesbiana que odiaba su cuerpo debido a previas experiencias de abuso sexual y violación en la infancia. […] Vi la decisión de este joven de llevar una vida en el rol de hombre como increíblemente audaz, pero también como una elección tomada por miedo, cuyo motivo era la homofobia internalizada”.
“No sabía —agrega— que había hombres trans, lesbianas trans, bisexuales trans; que ser trans no tiene nada que ver con que seas heterosexual o gay, y que el activismo trans no era, como temíamos algunas, un esfuerzo para disimular la ‘rareza’ y llevar vidas ‘más fáciles’, más convencionalmente heterosexuales”.
En 2020 una mujer de Inglaterra anunció que considera a Lotter inocente. Quiere casarse con él y comenzó una colecta para poder unirse con él en Estados Unidos. La madre de Brandon, quien rehúsa aceptar a su hija asesinada como transexual, reclamó: “Esa mujer está enferma. “Michele, imagina a ese hombre con quien te casarías, deteniendo a sangre fría el corazón de tres personas inocentes. ¿Te has detenido a considerar qué pensarías si fuera tu hija a quien violó y asesinó? El hombre cuyos ojos mirarás al decirle ‘sí’. Espero que un día esos ojos mirarán a las familias de sus víctimas cuando la justicia se cumpla”.
-
Monotonía y perfección

Ta Megala
Fernando Solana Olivares
El sonido se repite una y otra vez. Retumba en mi cabeza. Recuerdo haber leído que unos monjes budistas vivían en casas sostenidas sobre pilotes y debajo de la sala de meditación maullaban sin cesar los gatos. Los renunciantes no se estremecían con el fragor como esta cacofonía lo hace conmigo. Son los muecines electrónicos del momento histórico. La crispante monotonía, la necesaria monotonía del chirriante ruido.
Pienso en la época y creo que está terminando, esta estridencia así lo indica. Alguien pulsa ese timbre aleatoriamente. Imagino la escena: una anciana eléctrica dirige su dedo huesudo hacia el botón amarillento según el indescifrable talante de su paranoica melodía urbana que ha condenado a los vecinos a no dormir durante semanas.
Desde ayer extraño el estrépito del timbre, porque hoy surgió un zumbido electrónico que alguien dirige hacia la casa donde vive Nuestra Señora de la Chicharra para castigarla a ella y también a todos nosotros.
El hacedor del flamante impacto debe ser joven, un criminal incontinente de alta tecnología que expande ondas, grecas, sierras aullantes que causan una profunda incomodidad. Mal estar. En esta esquina se mal está. Y en otras aledañas. El ruido retumba y pienso que el malogrado H. A. Murena gozaba de una condición lumínica cuando al escuchar los siempre idénticos cantos de un almuédano árabe definió la monotonía como nada más que el gesto externo de la fe, el gesto que ancla al artista en lo eterno y evita que sea arrastrado por la veleidad del tiempo.
Monotonía no causante de la pecaminosa necesidad de materiales externos para la obra, como en las artes plásticas, vistas con desconfianza y aun prohibidas por cultos recalcitrantes, temerosos de la idolatría de las imágenes. Todas las artes aspiran a la condición de la música, pura forma, según decía Walter Pater tres siglos atrás. Hoy todos los chirridos, pura forma, digo yo, aspiran a la condición de nueva música. Cambian los ritmos y cambian las épocas. Las máquinas hacen polifonías del alarido.
Murena, los monjes y los gatos. Recibo una llamada y digo lo que percibo: el final se acerca. Mi interlocutor no me cree. Contesta con el rancio catastrofismo de los partisanos comunistas de hace tan sólo dos décadas. ¡Ja! Hablemos sinceramente: ¿son falsas las coincidencias proféticas de tan diversas fuentes sobre el final de los tiempos; son reversibles los signos constantes y misceláneos de la descomposición terminal? Trato de contarle que san Malaquías cayó al suelo una tarde cuando llegaba a Roma y la divisó bañada en luz y que entonces comenzó a murmurar palabras que le eran dadas y que su siervo anotó: ciento once nombres, emblemas heráldicos y referencias de todos los papas hasta sólo faltar dos después de Juan Pablo II.
Me apresuro a leerle lo que transcribe Hogue de lo que dijo san Malaquías en su trance extático sobre el último de ellos, quizá el actual según las cuentas reveladas: “Durante la última persecución de la Iglesia Romana mandará Petrus Romanus, que cuidará de su rebaño con grandes tribulaciones y, cuando estas hayan pasado, la Ciudad de las Siete Colinas quedará totalmente destruida y el horrible juez juzgará a todos”. Nos despedimos y colgamos.
Vuelvo a considerar las hipótesis: no existen muchas visiones sobre el siglo XXI porque: a) no hay mucho que ver, b) el horror de las imágenes bloqueó a los videntes. El sonido esparce sus anillos obsesivos: sus gemidos electrónicos me torturan a mí, un escucha forzado. Pongo algodón en mis oídos y el ruido se amortigua un miligramo. La sustancia auditiva cesa repentinamente y de inmediato suena el timbre pulsado por la anciana, ahora como si fuera agua cantarina, lamento ingenuo y hasta tolerable belleza ante el espanto de lo otro. Dura uno, dos minutos, y se inicia un compás de silencio que me angustia saber impermanente.
Cavilo en el hombre joven que imagino recostado en un camastro al centro de su cuartucho, reservándose el decidir cuándo reanudará el tormento. El miedo es inherente a la existencia, existir implica tener miedo. Tengo miedo de que concluya abruptamente esta calma donde la monotonía es el infierno empírico. El hombre se ha apoderado de mi tranquilidad, juega con ella como si fuera de goma. La alarma de la anciana sonaba a un arte piadoso. Los asedios de ahora son su degradación. Debo olvidarme del jadeo infernal que todavía no vuelve, porque cuando lo haga ya no podré.
“Tú —dice la oración de la dignidad humana—, a quien nada limita, por tu propio arbitrio, entre cuyas manos te he entregado, te defines a ti mismo…”. Sí, cómo no. El ruido impide todo, comienza otra vez. Cuando las formas y los ritmos abortan, el respeto a la tranquilidad de los demás se disuelve entre una loca mujer tímbrica y un maniático sonoro, anónimo y cruel.
Monotonía y perfección. Marco un número telefónico. Bueno, le digo a mi interlocutor de minutos atrás, según las escrituras hindúes el proceso final de esta Edad Adánica se parece a una mesa que va perdiendo sus patas una por una. En el primer momento, Sat Yuga, Era de la Verdad, la mesa del mundo y los seres humanos descansaba sólida y estable porque existía una conciencia común. Ahora, en el cuarto y último periodo, el de Kali Yuga, la mesa se sostiene en un único sostén a punto de quebrarse. Debo contarte lo que dice el Matsya Purana al respecto cuando desde el año 330 d.C. advierte la época por venir: robo, falsedad, engaño, vanidad, hipocresía, conflictos, plagas y enfermedades mortales, hambrunas, sequías, guerras, calamidades sin cuento, inmenso dolor. O sea, hoy. Y autores como el mismo Hogue aseguran que según los astrónomos orientales la diosa Kali, la asesina misericordiosa, comenzó desde hace años a tocar violentamente la puerta del ciclo final, puerta que echará abajo muy pronto a más tardar. Alguien ha de escardar el huerto de la especie humana y será Kali quien lo haga, la destructora divina, la aniquiladora. Como sea, diversas profecías comparten la fecha de la muerte del mundo. Sí, es ahora. Adiós.
El auricular cruje cuando llega el momento de colgar.
El hombre cruel que nos tortura es un enviado de Kali. Creo que la anciana también lo era y que los mensajeros van resultando peores cada vez. Semejante, insistente, crispante, fastidioso. El ruido es una monótona sirena viscosa. Me falta recogimiento para la elocuencia, pero siento esta situación como terminal porque su falta de sentido es máxima. Escribo estas líneas para decírmelo. La danzante cuyos cascabeles son cráneos extiende su oscuro velo de sonido. Sube, baja, estalla, golpea. Y su íncubo manipula los controles del despiadado fondo auditivo que preludia la aberrante perfección del caos. Mi mente va a estallar.
De pronto cesa la insoportable discordancia. Se va la luz.
-
El movimiento del mundo

Colaboraciones
Nuno Júdice
El pasado 17 de marzo, murió el gran poeta portugués Nuno Júdice. Nacido en 1949, tiene una vasta obra poética que suma más de treinta títulos de libros de poemas, amén de una importante obra crítica y diversas traducciones, entre las cuales se encuentra una selección de poemas de Ramón López Velarde. Desde sus primeros libros de poemas recibió diversos premios en varios países, uno de los más recientes, en México, en 2023, el Premio Iberoamericano Ramón López Velarde. Su obra es única, por la conjunción entre inteligencia y sensibilidad, raíces clásicas y contemporáneas, reflexiones sobre el tiempo, el amor, el misterio indescrifrable y cotidiano, el asombro y las metamorfosis cotidianas.
La poesía mundial ha perdido a una de sus voces más serenas, indeclinables, transparentes y hondas. (BLP)
Metafísica
A veces, un verso transforma el modo en que
se mira el mundo: las cosas se revelan
en donde nadie las suponía; y
el centro se mueve de donde estaba, desde
el origen, forzando al pensamiento a rodar
en otra dirección. El poema, sin embargo, no
tiene por fuerza que decirlo todo. Su
esencia reside en el fragmento de un absoluto
que algún dios se llevó. Miro
ese vestigio de la totalidad sin ver más
que eso –el resto de la antigua
perfección– y dejo atrás el camino
de la idea, la ambición teológica, el sueño del
infinito. ¿De qué eternidad me olvido,
entonces, en el fondo de la estrofa?
Poética
Eviten el modelo griego: la perfección de las líneas,
la limpidez del mármol, el azul del mar. En el fondo,
la luz nace ahí donde el cuerpo se deja contaminar
por los colores oscuros del amor, como un tallo
de invierno; y es en el interior del fruto podrido por
la lluvia que la vida insiste.
Un motivo de Wagner
La música se atraviesa en mi memoria
de ti. Un pez de acuario al que le falta aire
se transformó en un aullido de violín; y
el humo del cigarro se incendia como
el corazón de los amantes.
Consumo las palabras en el cenicero
del poema. La ceniza se deshace: pura
estrofa que la corriente de aire dispersa.
(¿Sólo esto me dejaste? Pero
¿qué es este sabor amargo de soledad
en la resaca de la noche?)
Así, tu imagen me llega
con la pintura azul del crepúsculo; y es
también entonces que te escribo,
cuando la lluvia golpea los vidrios
y su inquietud contamina el verso.
Elegía
La primavera es la estación de los suicidas.
Como pájaros, cantan en los árboles negros del poniente;
sus ojos miran la tierra, con la avidez
de la noche; y saltan de rama en rama, con el cuerpo
pesado como el fardo del que se quieren librar.
Veo, sin embargo, la débil luz de sus ojos.
Los suicidas primaverales no traen el impulso brusco
de los saltos estivales; ni se confunden con las olas
que mueren en el invierno. Se despiden despacio, con
gestos vagos como el horizonte.
Y sus labios se vuelven blancos,
cuando los beso, y me sorben el alma en un estertor
blando de sábanas olvidadas en el suelo
del infinito.
Semiología
Digo: el amor. Hay palabras que parecen sólidas,
al contrario de otras que se deshacen en los dedos.
Soledad. O incluso: miedo. Podemos escoger
las palabras, meterlas dentro del poema como
si fuera una caja. Pero no esconderlas. Ellas
se quedan en el aire, invisibles, como si no necesitaran
de los sonidos con que las decimos.
Y luego, el efecto de las palabras. Su rotación
en la cabeza, y por las arterias, hasta el centro:
el corazón. Dicho con otra palabra: el
amor. Pero no hablo de sinónimos; a fin de cuentas,
hay palabras que encierran lo contrario de lo que
significan, y sólo las conoce quien ama, si
la vida no lo llevó por caminos confusos.
Te amo. También podría decir: la soledad
con que te amo, o el miedo de amarte. Con
una palabra se puede hacer todo, en una página,
cuando lo que está ahí es un poema. Sin embargo,
estas palabras me conducen a ti, es decir,
te hacen vivir dentro de ellas. Por eso
todo se confunde: el amor, la soledad, el miedo,
y hasta la vida, que también es una palabra.
Poética
Atraviesa el túnel del verso,
oyendo el agua gotear en las cesuras:
música de antiguas lluvias,
que atraviesan las edades y las rimas,
dejando en los labios el ritmo
de una obvia monotonía. Como
si todo fuera incomprensible,
finge perderte en la salida, cuando la luz
de un sentido te deslumbra; después,
recupera la dirección correcta: aunque
haya otras además de esa, y
otras invisibles en el lugar que dejaste. Pero
no mires hacia atrás: lo que quedó es
lo irrecuperable; y ninguna ruta
te lleva de regreso al origen, así como
ningún brazo futuro te restituye
el amor revelado en un primer abrazo.
Remordimiento
Son cosas pequeñas: las
ventanas que golpean con el viento,
interrupciones de frase en la
memoria de un deseo,
los cabellos sueltos
con el interruptor que
trae de vuelta la luz. Pero
eso es lo que recuerdas cuando
no parece haber
nada alrededor de ti; y la noche,
que te podía envolver
con la sábana fría del último
silencio, olvida que
existes. Entonces, extiendes
las imágenes dentro de ti,
como si todavía pudieras vivir
cada una de ellas. No duermes:
y sólo cuando la luz de la mañana
te recuerda que es de día,
y los párpados parecieran de
plomo, entonces lamentarás
las horas en blanco, el sabor ácido
de la resaca, y el amor que perdiste
en la indecisión de un abrazo.
Amnesia
Me olvidé de lo que dicen las líneas entre los
versos. Sin embargo, lo que ellas dicen está ahí,
como el amor que no se puede decir. El nombre que
sólo se murmura, de noche, insiste
cuando leo esas líneas que hablan de cosas banales,
como el viento, la primavera, y el dolor de alguien
que no conozco. Pero lo que está dentro
de los espacios vacíos, entre líneas, sólo
me recuerda el blanco de un cielo donde las nubes
se demoran, o el fondo de tus ojos que
no se confunde con el color de ningún verso.
Antes de la partida
En las estaciones de los trenes del centro,
por donde pasan los del norte hacia el sur, y los del sur
hacia el norte, los del este hacia el oeste y
los del oeste hacia el este, y todos hacia todas partes
y a ninguna, se venden periódicos en todos
los idiomas posibles. Miro los puestos
para ver los titulares, toco las hojas, las de los
buenos y los malos, los ricos y los pobres, los que
traen suplementos y los que sólo tienen unas cuantas
páginas de información y anuncios; y cada uno
de esos periódicos es un mundo, vidas a las que nunca tendré
acceso, historias que empiezan y acaban en una columna
interior, en media docena de líneas. Sin embargo, sé
que el amor y la muerte, a pesar de las diferentes lenguas,
son los mismos en cada una de esas noticias; que
las tragedias y las alegrías se cuentan con el mismo
estilo, y sólo el título da énfasis a la emoción
que desaparece con la lectura. Por eso, no necesito
leer todos los periódicos de principio a fin, ni
saber todas las lenguas del mundo, para conocer
la realidad del hombre. Sin embargo, al pasearme
por los puestos, sin mirar en realidad lo que muestran,
sólo mezclo emociones y frases, palabras
e imágenes, hago rodar un día entero, sin saber por qué
o nada más porque ese es, finalmente,
el movimiento del mundo.
Poemas de Nuno Júdice, del libro El movimiento del mundo, edición bilingüe, traducción de Blanca Luz Pulido, de próxima aparición, editado por Textofilia Ediciones, la Universidad Autónoma de Nuevo León y el Instituto Camoes.
-
Últimas cartas de Flaubert

El laberinto del mundo
José Antonio Lugo
La edición Conard, publicada en 1923, en vida de la sobrina de Flaubert, fue complementada en 1951 por un suplemento coordinado por René Dumesnil, Jean Pommier y Claude Digeon, que incluye cartas que no estaban en la edición de la segunda década del siglo pasado. Entre ellas, destacan:
A su padre, noviembre de 1842: «Adiós, mi viejo padre. Te abrazo y te amo. Tu ardiente».
A su madre, durante su viaje a Egipto, Esneh, 8 de marzo de 1850, una descripción: «Ayer pasamos frente a Tebas. Las montañas en el crepúsculo eran índigo, las palmeras negras como la tinta, el cielo rojo y el Nilo parecía un lago de acero».
A Louise Colet, su amante (quien escribió un poema en contra de Musset, que había sido también su amante y que haría lo mismo con Flaubert, una vez que se terminó la relación), 10 de enero de 1854: «¿Por qué insultar a Musset? ¿Qué te ha hecho? Seamos indulgentes, guardemos nuestras faltas para nosotros. ¿Por qué quieres devolverle un mal más grande del que te hizo?».
A Turguéniev, después de haber leído su libro Escenas de la vida rusa, 16 de marzo de 1863: «De la misma manera que cuando leí Don Quijote quería galopar sobre una ruta blanca de polvo y comer aceitunas y cebollas crudas a la sombra de un peñasco, sus Escenas de la vida rusa me dieron ganas de ir en «télègue» –carreta campesina– en medio de campos cubiertos de nieve, escuchando aullar a los lobos».
Ahora regresemos al orden cronológico de la edición Conard para ver las últimas cartas de Gustave Flaubert.
A Madame Huisson, 16 de agosto de 1877: «Mi vida es una llanura continua. En cuanto a las mujeres… ¡nada! Me contento con soñar».
A Edmond Laporte, 18 de abril de 1878: «El sábado el buen Turguéniev venderá sus cuadros» (por un desastre financiero).
A Turguéniev, 10 de julio de 1878: «Zola compró una casa de campo» (en Médan, donde a partir de ese momento se reunió con jóvenes discípulos como Maupassant y Huysmans, dando lugar a «las tardes de Médan», de las que surgió un libro con el mismo título).
A Madame Brainne, 15 de agosto de 1878: «Hay días como hoy donde me hundo en una melancolía negra. Además, la pobreza me molesta. Los «affaires» no remontan».
A Guy de Maupassant, 14 de noviembre de 1878: «Tengamos filosofía, a falta de dinero».
A Turguéniev, 30 de enero de 1879: «¿Supo que me torcí la pata cinco minutos después de haber leído su carta donde me recomendaba caminar? ¿No es gracioso? Tengo para dos meses».
A Madame Brainne, 11 de agosto de 1879: «Lo que me ha sostenido en todas las tempestades ha sido el orgullo, mi autoestima».
A Madame Roger des Genettes, 14 de agosto de 1879: «Estoy embrutecido. No sé si tendré la fuerza para continuar… ¡Felices quienes nacieron sin el deseo de la perfección. Esta cualidad lúgubre envenena la vida».
A Maxime du Camp (su gran amigo, con el que inició la vida literaria), 13 de noviembre de 1879: «Los golpes de amargura me han sido distribuidos con largueza y he envejecido considerablemente. No obstante, continúo mi vergüenza, furiosamente. En un año espero publicar este pesado libraco». (Bouvard y Pécuchet).
A Turguéniev: «Los tres volúmenes de Guerra y Paz me dan miedo. Tres volúmenes son muchos porque me alejan de mi trabajo. No importa, los leeré».
A Maxime du Camp, 27 de febrero de 1880: «Te agradezco me hayas anunciado tu nominación (a la Academia Francesa). ¿Te acuerdas que nos hicimos ese propósito, en Croisset, tú, yo y Bouilhet? Fue nuestra recepción mutua a la Academia Francesa».
A su sobrina Carolina, 18 de abril de 1880: «Zola, Céard, Huysmans, Hennique, Alexis y mi discípulo (Maupassant) me han enviado Las tardes de Médan, con una dedicatoria colectiva muy amable».
A Guy de Maupassant, 25 de abril de 1880: «Tienes razón en amarme, porque tu viejo te quiere. Me gustó tu libro. Lo que me gusta más es que no hay poses, ni parnasiano ni realista (o impresionista o naturalista). Tu dedicación ha removido en mí un mundo de recuerdos: tu tío Alfredo (Alfred le Poittevin), tu abuela, tu madre. El buen hombre, durante un rato, tuvo el corazón grande y la lágrima en los párpados».
8 de mayo de 1880: «¡Ocho ediciones de Las tardes de Médan! Tres cuentos apenas lleva tres. Me voy a poner celoso».
Ésta fue la última carta escrita por Gustave Flaubert. El 9 de mayo de 1880 murió de una apoplejía. Guy de Maupassant, junto con otros amigos, preparó el cuerpo. Ese día Zola escribió a Henri Céard: «¡Ay, amigo mío! más valdría que nos fuéramos todos. Decididamente, sólo hay tristeza y no merece la pena vivir». Turguéniev le escribió a Caroline: «La muerte de su tío ha sido uno de los mayores disgustos que he tenido en la vida. No puedo acostumbrarme a la idea de que no le volveré a ver más».
Al cortejo fúnebre asistieron 300 personas. Cuando bajaron el ataúd a la fosa, el ataúd del gigante –por la gran estatura de Flaubert– no cabía en el hoyo. Tuvieron que esforzarse los sepultureros, nos dice Lottman, el biógrafo. Yo creo que le hubiera encantado ese detalle a Flaubert, que pensaba que todos eran unos idiotas.
El elogio fúnebre le tocó a Edmond de Gouncourt, quien dijo: «Después de nuestro gran Balzac, padre y madre de todos nosotros, Flaubert ha sido el inventor de una realidad, quizá tan intensa como la de su precursor e, incontestablemente, de una realidad más artística«.
Así terminamos este repaso por los once tomos de la correspondencia de Flaubert en la edición Conard, de 1926, de la que hemos traducido los fragmentos a mi juicio más significativos. Agradezco la hospitalidad de Morfemacero y la complicidad de los lectores. Seguiremos con el análisis de algunas de sus obras y con el libro El idiota de la familia, que Jean Paul Sartre escribió sobre Flaubert.
-
No todo lo que es Pulitzer es cierto

Administración de los males públicos
Jorge Pech Casanova
El diario Washington Post se regodeaba de haber expuesto la corrupción de Richard Nixon y contribuido a la caída del ex presidente en 1974. Janet Cooke consiguió en 1980 que el Post la incluyera en su equipo. Le asignaron como editora a Vivian Aplin-Brownlee y comenzó a destacar como reportera prolífica y tenaz, con 52 artículos publicados en ocho meses de trabajo. Su editora dijo de Cooke que “la consumía una ciega y cruda ambición”.
En septiembre de 1980 Cooke presentó un reportaje titulado “El mundo de Jimmy”. En él describió a un niño de ocho años de edad adicto a la heroína por culpa de su padrastro Ron. Cooke escribió haber presenciado cómo Ron, traficante de drogas, inyectaba al niño.
La reportera inclusive adujo declaraciones de Jimmy cuya sagacidad era inverosímil, viniendo de un niño drogado: “… presto mucha atención a la clase de matemáticas porque me permitirá mantenerme cuando tenga algo que vender. Se puede usar esas habilidades en este tipo de negocio. Siempre habrá trabajo, formas de hacer dinero para hacer lo que quiera. Vender lo que la gente quiere comprar”.
Eugene L. Meyer era reportero en el Post cuando se publicó el “reportaje”: en un artículo al respecto, describe a Cooke como si fuera la mujer fatal de una novela: “bella reportera negra que podía escribir como seda y mentir con la misma tersura. Cooke mintió sobre su educación, sobre sus credenciales, sus antecedentes. Era, en breve, una mentirosa serial”.
El famoso Bob Woodward, uno de los descubridores del caso Watergate, era editor de la revista Metro, perteneciente al Post. Admitió el reportaje de Cooke aunque otro periodista afroamericano, Courtland Milloy, le expresó dudas sobre la historia. Un argumento desoído fue: ¿Qué persona permitiría que un periodista presencie cómo se inyecta droga a un niño?
El 28 de septiembre de 1980 el Post publicó en primera plana “El mundo de Jimmy” firmado por Janet Cooke: “Es un niño de ocho años, adicto a la heroína. Un niño precoz, con pelo abundante, ojos aterciopelados y con marcas de agujeros en sus delgados brazos. Es adicto desde los cinco años. Aun así, hay una expresión angelical en su cara redonda y pequeña cuando habla acerca de su vida: ropa, dinero, los Orioles de Baltimore y la heroína. El mundo de Jimmy son las drogas pesadas y el dinero fácil. Él cree en esa vida. Todos los días, los drogadictos le compran heroína a Ron, el amante de la mamá de Jimmy, en la sala de su casa”.
La historia de Jimmy causó indignación colectiva. El alcalde de Washington, Marion Barry, ofreció buscar al niño para tratarlo de la adicción. Nunca lo halló. Nancy Reagan, esposa del candidato presidencial, dijo que el abuso que sufría el niño era una tragedia. Al año siguiente, Ronald Reagan emprendió una guerra contra las drogas utilizando el “reportaje” de Cooke como justificación.
El 13 de abril de 1981 el premio Pulitzer le fue conferido a Janet Leslie Cooke por “El mundo de Jimmy”. La reportera fue celebrada por el Post con una fotografía en primera plana. Sus ex compañeros del periódico Toledo Blade leyeron con asombro lo que el Post presumió: “Graduada en la Universidad de Toledo, con maestría en Vassar College. Domina el francés, el español, el italiano y el portugués”. Llamaron al Post para informar que eso era falso. Más alertas por falsedades de Cooke llegaron al Post. El 14 de abril de 1981 Ben Bradlee interrogó a la reportera sobre las acusaciones. Lo hizo en francés y comprobó que Cooke apenas podía hablar ese idioma.
Bradlee llamó entonces a Bob Woodward, a Tom Wilkinson y a David Maraniss para confrontar a Cooke en una sala de reuniones del diario. Durante horas Janet negó que su texto fuese falso. Al fin, al quedar a solas con Maraniss por la noche, la premiada admitió que había inventado a Jimmy “porque le exigieron una historia sobre niños adictos”.
El 15 de abril Bradlee anunció a sus colaboradores que el Post devolvía el premio Pulitzer. Ese galardón lo recibió finalmente Teresa Carpenter, por su investigación sobre cómo Paul Snider se suicidó con una escopeta después de torturar y asesinar por celos a su esposa Dorothy Stratten, modelo de la revista Play-Boy.
La autora de “El mundo de Jimmy”, Janet Leslie Cooke, nació en 1954 en un hogar afroamericano en Toledo, Ohio. Cuenta que se volvió una mentirosa a causa de su dominante padre y de las presiones que sufrió en las escuelas “de blancos” en las que hizo sus estudios básicos. Más tarde trató de ingresar al prestigioso Vassar College, pero sólo pudo hallar sitio en la Universidad de Toledo. En 1977 comenzó a trabajar en el diario Toledo Blade y dos años después consiguió empleo en el Washington Post.
Janet Cooke fue despedida del Post en 1981, se casó con un diplomático, se divorció en la década de 1990 y dijo que eso la empobreció. En 1996 esperaba ganar dinero con una película sobre su vida, pero el guion que Mike Sager hizo con su historia no se filmó, aunque lo vendieron por un millón 600 mil dólares. Sager informó entonces que Cooke vivía dedicada a una profesión “que no involucra primariamente la escritura”.
En 2015 Shantall Marshall, del periódico universitario The Impact, informó que Cooke vivía en Kalamazoo, Michigan, donde era empleada de ventas en una tienda de ropa. Marshall también recordó que a Phil Donahue Cooke le dijo en una entrevista que la culpa de sus mentiras la tuvo el éxito de Woodward y Bernstein al indagar el caso Watergate.
En 2023, Joe Buccino, del D C Journal, escribió que el artículo de Cooke apareció cuando el país comenzaba a darse cuenta del problema con que la heroína y la cocaína plagaban a sus ciudades, revelando “la dura verdad de la exposición de los niños a las drogas”.
Buccino, al repasar las lecciones del caso Cooke, señala que debemos examinar cuando reporteros y editores caen en errores. “En el tiempo en que cualquiera con una cuenta en redes sociales es considerado periodista, es de importancia crítica que los diarios sostengan firmes estándares editoriales. También es de importancia crítica que, como consumidores de sus productos, llamemos a cuentas a editores y reporteros”.
La sociedad actual no ha llamado a cuentas al dos veces ganador del Premio Pulitzer Tim Golden por su artículo del 31 de enero de este año titulado “¿Entregaron los narcotraficantes millones de dólares a la primera campaña del presidente mexicano López Obrador?”
El argumento de Golden para acusar a López Obrador fueron las declaraciones de un falsario a la Drug Enforcement Agency (DEA) y que el gobierno actual de México “detuvo a [el ex procurador Jesús] Murillo Karam acusándolo de haber ayudado a encubrir en 2014 las desapariciones de 43 estudiantes en el estado de Guerrero. Meses más tarde, el gobierno anunció que el ex fiscal general también iba a enfrentar cargos por corrupción relacionados con más de $1.3 millones en ingresos escondidos y contratos ilícitos de los cuales supuestamente se había beneficiado durante su mandato”.
En resumen, el dos veces Premio Pulitzer señala a López Obrador por llevar a proceso al emisor de la duramente cuestionada “verdad histórica” sobre los 43 estudiantes normalistas desaparecidos en Iguala. ¿Quién llamará a cuentas a Golden por su texto tan deficiente sobre el problema del narcotráfico y sus aliados políticos en México?
