Morfema Cero

  • Marguerite Yourcenar Hors-Série

    Marguerite Yourcenar Hors-Série

    El laberinto del mundo

     José Antonio Lugo

    A Fernando Solana Olivares, 
    por la complicidad yourcenariana

    El periódico Le Monde ha comenzado a publicar números monográficos bimestrales -fuera de serie-, sobre grandes autores de la literatura francesa, mismos que se venden en los puestos de periódicos.

    Debo a mi amiga Valery el tener en mis manos el ejemplar dedicado a Marguerite Yourcenar. A petición mía, lo compró en París, se lo llevó a Puerto Peñasco, Sonora, y de allí me lo envió por correo. Mil gracias. 

    Fernando Solana Olivares, el director de este portal Morfemacero, y el que escribe compartimos la pasión por esta escritora, a la que el autor de Péguese mi lengua -su más reciente novela- bautizó como Notre Dame des Lettres -Nuestra señora de las letras-. La aparición de este suplemento monográfico nos permite explorar territorios yourcenarianos que no conocíamos.

    1. André Fraigneau y el “antisemitismo” de Adriano

    Yourcenar conoció Grecia en la década de los años 30 con André Fraigneau, su amor imposible -le gustaban los hombres- y André Embiricos (1902-1975), el primer psicoanalista griego, según Josyane Savigneau, la biógrafa de Marguerite.

    No existen registros de que haya habido “algo más” en la amistad entre Embiricos y la escritora belga. Sin embargo, cuando Fraigneau se rinde/somete a Goebbels en 1941, lo borra de su vida al punto de no mencionarlo en la cronología de la edición de sus obras en la colección La Pléiade, todavía en vida de Yourcenar.

    Se ha acusado a Adriano de antisemitismo y, de paso, a Yourcenar. Bueno, a todos debe quedarnos claro que lo que piensen los personajes de una obra no es lo que necesariamente piensa el autor. Me queda claro que, para Adriano, los judíos eran una secta incómoda, poco o mucho amenazadora para el imperio romano.

    1. Una vida sin destino

    El “destino” de Adriano era claro: apoderarse del mundo, en lo material, en el conocimiento, y en el placer de los sentidos. El “destino” de Zenon era claro: “morir menos necio de lo que nací” y dar “la vuelta a la prisión” es decir, recorrer el mundo, nuestra prisión. En cambio, el tercer gran personaje de Yourcenar, Natanael, protagonista de la nouvelle Un hombre oscuro, es un hombre sin destino. No busca llegar a alguna parte, ni alcanzar una meta. Simplemente fluye, se deja arrastrar por las corrientes subterráneas y externas de la vida. Sabiduría zen, quizás. La vida es (punto). No necesita premios ni proyectos alcanzados, ni torres que destruyan esos proyectos. Simplemente es.

    1. Una transmisión amorosa

    Grace Frick, la traductora de Yourcenar y con quien ella se fue a vivir a Maine, en los Estados Unidos, luchó durante años con un cáncer de mama que, en las últimas épocas, le impidió acompañar a Marguerite a sus distintos viajes. Convertida ya en una celebridad, llegó Jerry Wilson, un joven gay, a entrevistar para la TV a la escritora. Así se apagó la luz de Frick y surgió la de Jerry, que se convirtió en su compañero sentimental y de viajes. El suplemento nos informa que Jerry y su amante Daniel le sacaban dinero para comprar droga. Yourcenar llamó a ese periodo “una larga novela negra”. Así, la vida amorosa de Yourcenar estuvo marcada por la pasión no correspondida por un hombre, cuarenta años de vivir con una mujer y una extraña relación con otro hombre. 

    Sin embargo, con él publicó su último libro en vida, La voz de las cosas, ramillete de pensamientos aderezados por las fotografías de él. El último pensamiento del libro es una sentencia de Agrippa de Nettesheim: “Alma que permanece de pie sin desfallecer”.

    1. Nacionalidad, religiosidad y cotidianidad. 

    Silvia Baron Supervielle terminó convertida en la traductora de Yourcenar al español. Ante la pregunta de cuál consideraba que era la nacionalidad de Marguerite (recordemos que nació en Bélgica de padres franceses y luego obtuvo la nacionalidad estadounidense), Silvia contestó: “Me parece pertenecer al mismo tiempo a la Europa del Norte y al espacio mediterráneo”. Sobre su aproximación a lo divino, la traductora afirma: “Yourcenar es una mística, pero carnal. Sin ninguna religiosidad. Espiritual, es evidente, pero nunca desde el olvido de los sentidos”. 

    Ante la pregunta de cómo se organizaba su día a día, Silvia respondió: “una cotidianidad austera, solitaria. Se levantaba temprano, trabajaba toda la mañana y antes del medio día, me alcanzaba en el jardín antes de preparar el desayuno. Su espíritu trabajaba continuamente, mientras platicaba conmigo o cuando se ocupaba de los pájaros o de su perro”. 

    1. Yourcenar y Borges

    La escritora visitó a Borges en Ginebra, poco antes de su muerte. Héctor Bianciotti, argentino que preparó en francés las ediciones de Yourcenar para La Pléiade, relata que Borges le pidió que fuera a ver un departamento y se lo describiera. La anécdota me fascina. ¿Cómo pedirle a Yourcenar un encargo así? ¿Cómo negárselo a Borges? Yourcenar fue y se lo describió, sin decirle que estaba lleno de espejos, porque conocía el cuento de Tlön, donde se afirma que “la cópula y los espejos son abominables, porque multiplican a los hombres”. 

    1. La Academia, el chal, la muerte 

    Finalmente, la Academia Francesa de Letras cedió, después de tres siglos, y aceptó a una mujer, la primera desde que Richelieu fundara la Academia. El discurso de recepción estuvo a cargo del académico Jean d’Omersson, quien declaró: “No está usted aquí por ser mujer, sino porque es una espléndida escritora. No omito decir, sin embargo, que si fuera hombre hubiera entrado antes”.

    Como no había un atuendo para una mujer, se le encargó a Yves St. Laurent, quien diseñó y elaboró un discreto vestido gris rata, acompañado de un chal de seda blanco.

    Con ese chal, símbolo de la consagración, se envolvió la urna de sus cenizas, después de su muerte producto de un derrame cerebral.

    En su tumba, su epitafio: “Pluga a Aquel, que es quizá, dilatar el corazón del hombre a la medida de toda una vida”.

    Gracias Maestra, gracias Madame Yourcenar, gracias Nuestra Señora de las Letras. 

  • Diario de Gaza VIII

    Diario de Gaza VIII

    Ta Megala 

    Fernando Solana Olivares 

    En un artículo publicado en su sitio web graymirror.substrack.com, Gaza and the laws of war, comentado por Daniele Perra en Geopolítica.RU, Curtis Yarvin, el activista político norteamericano teórico de las corrientes neo-reaccionarias e ideólogo del “iluminismo oscuro” y sus secuelas autocráticas que desembocarían en una monarquía encabezada (o preparada) por un “dictador-CEO”, argumenta y defiende el dejar a Israel actuar como le parezca en la Franja de Gaza. Esta sería la única forma, afirma, de resolver en un plazo más o menos breve un conflicto que recae sobre los contribuyentes norteamericanos. Ninguna otra es su preocupación. De tal manera la “Nueva Gaza” sería construida por el empresario judío estadounidense Jared Kushner, yerno de Trump. Así surgirían “Los Ángeles del Mediterráneo”, una ciudad cuyo valor estimado rondaría los seis billones de dólares. Los palestinos sobrevivientes resultarían expulsados de su tierra ancestral por la fuerza. Un mero daño secundario. O como él mismo dice: una simple transacción inmobiliaria. 

          Curtis Yarvis declara su entusiasmo por la “doctrina Dahiya” del ejército israelí. Elaborada por el general israelí Gadi Eizenkot en el contexto del arrasamiento perpetrado por Israel durante su invasión a Líbano en 2006, esta táctica militar prevé la destrucción sistemática de todas las infraestructuras civiles (hospitales, escuelas, servicios públicos, centros de reunión y entretenimiento, mercados, vías de comunicación, etcétera) y consiste en un “uso desproporcionado de la fuerza” en el cual se basa la estrategia sionista actual. Entrevistado por la agencia Reuters, Eizenkot se refirió a su doctrina como un ataque asimétrico que debe causar grandes daños y destrucción contra lo que no son considerados pueblos de habitantes pacíficos sino bases militares. Los muertos civiles (bebés, niños, jóvenes, ancianos, mujeres y aun enfermos) son considerados técnicamente como integrantes de los grupos armados enemigos. 

    Cinco de cada seis palestinos asesinados por las fuerzas sionistas de ocupación en Gaza han sido civiles, una tasa de mortalidad del 83 por ciento, según una base de datos de la inteligencia militar israelí. “Una tasa extrema de matanzas raramente igualada en las últimas décadas de guerra en el mundo”, informó The Guardian. Sólo en el genocidio de Ruanda ocurrido en 1989 los civiles asesinados fueron una proporción mayor en el número de muertos, sin llegar a las cifras de Gaza. Otras estimaciones fiables calculan el número de muertos palestinos en 100.000, tomando en cuenta que decenas de miles están sepultados bajo los escombros. El general israelí Aharon Haliva, quien dirigía la inteligencia judía al comenzar la ocupación, dijo que 50,000 palestinos deberían morir en venganza por las 1,200 muertes israelíes durante la Operación Inundación Al-Aqsa lanzada por Hamás el 7 de octubre de 2023, la mayoría de las cuales se cree que fueron asesinadas por helicópteros de ataque, drones y tanques israelíes, según la Directiva Aníbal seguida por el ejército sionista. Esta fue creada como un procedimiento militar obligatorio diseñado para evitar el secuestro de soldados y civiles israelíes por fuerzas enemigas, incluso matándolos. 

    En ese contexto, la revista The Intercept documentó que la prensa de derecha israelí y la extranjera afín a ella propalan insistentemente la versión de que los niños de Gaza no han muerto de hambre sino a consecuencia de enfermedades preexistentes. Han hecho proliferar fotografías de niños en estado de inanición que presentan como “no representativos”. No hay hambruna en Gaza, afirman. Decirlo es hacerse eco de una mentira terrorista de Hamás. Esta fue la misión propagandística de una gira de influencers en Gaza organizada a fines de agosto por Tel Aviv para encubrir la hambruna sionista, verificada y documentada por la ONU. Entre los propagandistas contratados estuvieron Brooke Goldstein, fiscal estadounidense pro-Israel, autora y personalidad televisiva, la cual escribió en sus redes: “Lo que vi demostró que lo que informan los medios sobre la situación es absolutamente falso. La misión es alimentar a la población de Gaza de forma que Hamás no pueda robarles la comida, y está funcionando”. Xavier Du Rousseau, otro influencer, informó en redes sociales: “Israel NO es la razón por la que muchos palestinos se mueren de hambre. Israel NO está impidiendo la entrada de alimentos a Gaza”. 

    Liam Og hAnnaidh, miembro del grupo de rap irlandés Kneecap, compareció ante el Tribunal de Magistrados de Westminster en Reino Unido para defenderse de un cargo de “terrorismo”. La justicia británica lo acusó por ondear una bandera de Hezbolá y condenar el genocidio en Gaza durante un concierto realizado en Londres. La comparecencia judicial se convirtió en un acto de protesta. Cientos de seguidores del cantante corearon consignas y ondearon banderas palestinas e irlandesas. El grupo de rap declaró que esta acusación es una decisión política calculada para desviar la atención de los crímenes de guerra israelíes que el Estado británico apoya, y que lo que debe ser el centro de atención mediática es el genocidio perpetrado por Israel contra el pueblo palestino en la Franja de Gaza. Diversos analistas coinciden en que este juicio es parte de un proceso más amplio que busca acusar como “antisemitas” a todos a quienes se atrevan a criticar las acciones genocidas de Israel. Una censura que abarca las redes sociales, los estudios de televisión, la prensa, los recitales de música, las universidades, el ámbito político-institucional e incluso las calles. Somdeep Sen, analista de Al Jazeera, dijo que “la censura siempre ha sido un complemento necesario del genocidio”. Así se explica el silenciamiento de las voces críticas en todas partes y el número “récord” de periodistas asesinados por el ejército de ocupación israelí desde octubre de 2023: 239 trabajadores de prensa hasta hoy. 

    Después de madrugar y hacer fila durante una hora bajo el calcinante sol y el polvo de los escombros, según una nota de varias agencias, la gazatí Rana Odeh regresó a su precaria tienda hecha con jirones de tela cargando un garrafón de agua amarillenta. Calculó cómo racionarla para sus dos hijos pequeños, aun sabiendo que el agua puede estar contaminada. Expulsada de su hogar en Jan Yunis junto con los suyos, explicó que se veía obligada a dársela a sus hijos porque no tiene otra alternativa, aunque les provoque enfermedades. Los pozos de agua están destruidos en su mayoría y los que quedan son inaccesibles. La agencia de la ONU para los Refugiados de Palestina comunicó en agosto que sus centros de salud en los campamentos de refugiados atendían semanalmente 10 mil 300 pacientes por diarreas infecciosas causada por agua contaminada. Mientras tanto cajas de ayuda con medicamentos rechazados por Israel como “ilegales” languidecen en un camión en la frontera de Egipto, informó Reuters. 

    La destrucción selectiva y metódica del sistema de salud de Gaza equivale a un “medicidio”, según declararon las relatoras de la ONU Tlaleng Mofokeng y Francesca Albanese. La Organización Mundial de la Salud ha registrado, entre octubre de 2023 y junio de 2025, 735 ataques contra infraestructuras de atención sanitaria. Los incesantes bombardeos contra los complejos hospitalarios de Gaza “agotaron los últimos recursos que quedan”, informaron Mofokeng y Albanese, quienes acusaron al gobierno israelí de crear condiciones calculadas para asesinar a los palestinos, una “clara prueba de la intención genocida”. Denunciaron los ataques deliberados a los hospitales y a médicos, paramédicos y trabajadores de la salud, a quienes además “intentan matar de hambre con el objetivo de erradicar la atención médica en el devastado enclave”. Al mes de agosto de 2025, la cifra de heridos o mutilados a causa de las operaciones militares sionistas alcanzó la cifra de 154 mil 525 gazatíes. El hospital Al Shifa advirtió que 55 mil palestinas embarazadas enfrentan desnutrición y una severa crisis de salud en medio del colapso del sistema sanitario.  

    Mientras la Oficina de Medios del gobierno de Gaza elevó en varias decenas el número de personas muertas por inanición, entre ellas más de un centenar de niños, anunciando que la crisis humanitaria alcanzaba ya “niveles catastróficos”, Netanyahu declaró que las acusaciones contra Israel de genocidio y hambre deliberada son falsas, pues si su país tuviera una política intencional de hambruna “todos en Gaza estarían muertos”. También aseveró que si su gobierno quisiera “habría bastado exactamente una tarde para cometer genocidio”. Acusó a Hamas e Irán de ser “el elemento genocida”, y de buscar el “exterminio de Israel y los judíos”. Entretanto, según varios medios de prensa, Lindsey Graham, senador republicano de Carolina del Sur, advirtió a miembros de su partido que si Estados Unidos suspende el apoyo a Israel debido a las crecientes denuncias de genocidio contra la población gazatí, “será Dios el que castigue a los estadounidenses”. 

    A comienzos de septiembre fueron asesinados siete niños que intentaban acceder a agua potable en Al-Masawi, una región en el sur de Gaza a la cual Israel ha obligado por la fuerza a desplazarse a los palestinos describiéndola como una “zona segura” en la cual habría “mejores servicios humanitarios”. Fuentes locales y médicas confirmaron que al menos diez personas, entre ellas los siete niños mencionados, fueron asesinadas mientras hacían fila para conseguir agua potable. “A veces siento que mi cuerpo se seca por dentro. La sed me roba toda mi energía, tanto a mí como a mis hijos”, contó Um Nidal Abu Nahl, madre palestina de cuatro hijos, a la cadena Al Jazeera. Para entonces, el número de muertos por inanición alcanzaba la cifra de 367 gazatíes, entre ellos 131 niños. Muertos por hambre y también por sed. A diario mueren en Gaza el equivalente de un salón de clases. “Llevamos dos años viendo que Gaza es un lugar en el que los niños son atacados sistemáticamente y en el que el número de niños asesinados cada día aumenta”, declaró Alexandra Saieh, directora de Save the Children. La experta calificó de “rutinarios” ataques como el ocurrido en el campo de refugiados de Al-Masawi contra los siete menores y los tres adultos que aguardaban por agua.  

    El lunes 11 de agosto un grafiti en el Muro de los Lamentos hecho al amanecer con aerosol rojo proclamaba: “Hay un Holocausto en Gaza”. Un mensaje idéntico, pero con una línea adicional: “Todo lo que se publica es mentira”, apareció en la fachada de la Gran Sinagoga de Jerusalén. Un hombre judío de 27 años fue detenido como sospechoso. El hallazgo provocó la condena política del gobierno israelí. Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional, se declaró “conmocionado” por lo ocurrido, mientras que el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich —ambos figuras de la extrema derecha sionista— afirmó que los autores “han olvidado lo que significa ser judío”. El exministro de Defensa Benny Gantz consideró las pintas como “un crimen contra el pueblo judío”. El alcalde de Jerusalén dijo que “no hay ni habrá lugar para dañar el símbolo nacional y espiritual del pueblo judío”. El rabino del Muro, Shmuel Rabinovitch, calificó el hecho como una “profanación” e indicó que “un lugar sagrado no es un sitio para expresar protestas”. Nadie se refirió al texto mismo de la pinta. 

    La anexión de Cisjordania es la respuesta sionista al reconocimiento por Francia y otros países de un Estado palestino. The Washington Post informó sobre un plan para el enclave palestino que circula dentro de la administración del presidente Donald Trump: la administración al menos durante una década del territorio devastado por la ocupación israelí, la reubicación forzada de los más de dos millones de habitantes de Gaza y la reconstrucción de la ciudad. Un fideicomiso ofrecería a quienes posean terrenos un token digital (código único) a cambio de derechos para reurbanizar su propiedad, cinco mil dólares en efectivo para desplazarse y subsidios para cuatro años de alquiler en otro lugar fuera de la franja.  

    A partir de datos verificables, Francesca Albanese ha denunciado que “Israel es el segundo mayor receptor per cápita de financiación a través del Consejo Europeo de Innovación”, un organismo de la Comisión Europea creado para impulsar la excelencia científica y tecnológica que ha costeado con millones de euros la industria sionista del genocidio: fusiles y ametralladoras, tecnologías de drones, sistemas de vigilancia y programas de inteligencia artificial aplicados al control poblacional. No son “innovaciones neutras”, sino piezas de la maquinaria genocida que devasta Gaza, informa Diario de Octubre. La ocupación israelí ha convertido Palestina en un “laboratorio permanente de represión y guerra”. Empresas israelíes como Elbit Systems o NSO Group anuncian sus productos bajo la etiqueta “Tested in combat”, probados en operaciones contra la población palestina. Así, la Unión Europea no patrocina ciencia sino su aplicación al genocidio y la represión. Bruselas, junto con Estados Unidos, es socio directo de la barbarie. Albanese advierte que ese programa debe detenerse ya. No sólo porque jurídicamente no pueden financiarse crímenes contra la humanidad con dinero público, sino por una cuestión política y moral. “El genocidio en Gaza no puede entenderse sin la cobertura política (a la que se integra la mediática), diplomática y financiera de los dos grandes aliados de Israel”. 

    En los últimos meses, informa Roberto Inlakesh en The Cradle, Israel ha intensificado el uso de excavadoras blindadas suministradas por Estados Unidos, para arrasar “barrios enteros, olivares e infraestructuras críticas en la ya devastada Franja de Gaza”. Estas máquinas son parte de una estrategia “sistemática” para alterar permanentemente la geografía y la demografía de Gaza. Más de 500 vehículos de ingeniería pesados trabajan con contratistas privados en la demolición. Según estimaciones de la ONU, el 92 % de las estructuras edificadas y la mayor parte de las tierras agrícolas de Gaza han sido destruidas. Más de 130 excavadoras Cartepillar D9 enviadas por EU, equipadas en Israel con blindaje, piezas y armamento militar, además de las ya existentes, han continuado con la arquitectura de la limpieza étnica, cuyo origen es la Nakba (la Catástrofe) de 1947-1949 donde las milicias sionistas expulsaron a más de 750.000 palestinos de sus hogares y demolieron 400 aldeas para borrar la conexión de sus propietarios con la tierra ancestral. Este proyecto de ingeniería sin precedentes en la historia, medidas punitivas que fueron prohibidas pero regresaron como política de Estado en 2014, se ampara en el lenguaje bíblico de “Judea y Samaria” y se entiende como una política sancionada divinamente que transforma el castigo colectivo en un supuesto deber religioso. “La complicidad de las corporaciones (y gobiernos) occidentales en la doctrina de la excavadora —escribe Inlakesh— permite que un ejército israelí debilitado sustente lo que los principales grupos de derechos humanos, incluido el propio B’Tselem de Israel han calificado como genocidio en Gaza”.  

    Hace poco el analista de derecha norteamericano Tucker Carlson,  creyente cristiano, afirmó que Occidente está gobernado por entidades sobrenaturales malignas procedentes del infierno. Su origen se encuentra en dos tipos de seres: los ángeles (entidades que son sólo mente) y los humanos (mentes encerradas en un cuerpo). Al comienzo del mundo hubo una escisión entre los ángeles: mentes creadas que permanecieron fieles a Dios y mentes caídas, los demonios, rebelados contra Dios. Esas mentes caídas incorpóreas poseen a los hombres y los llevan al mal, a perpetrar crímenes inconcebibles. Ante la incesante lista de crímenes y atrocidades que se van sucediendo en esta época, no se requiere ser cristiano para constatar que los demonios están sueltos y el mal, en su expresión máxima, actúa a nuestro alrededor.

  • Regionalismo y exterioridad en el arte de Oaxaca

    Regionalismo y exterioridad en el arte de Oaxaca

    Culturas impopulares

    Jorge Pech Casanova

    El examen atento al auge de la pintura en Oaxaca y la formulación de respuestas a las preguntas que genera tal bonanza, es imprescindible para comprender el estado crítico del arte en Oaxaca. La frase no es una exageración: si cuando Valerio escribió su ensayo la situación y las condiciones del arte en Oaxaca eran afines, dos décadas después se observa una alteración entre condiciones y circunstancia: la aceptación comercial ya no constriñe a los artistas, por más que el mercado persista en imponerles su sistema iconográfico genérico. En la entidad, búsquedas estilísticas y temáticas de expresiones distintas a la de la pintura irrumpen con nuevos cuestionamientos desde el ámbito de la creación, ya no sólo desde la crítica escrita, la cual era, a su vez, incipiente al finalizar el siglo pasado.

    Valerio hizo énfasis en el europeísmo subyacente de la producción pictórica que examinó, para subrayar la falacia de la autenticidad pretendida por esa pintura. Señalaba las evidentes influencias renacentistas en la resolución formal de los muralistas, y esto le parecía una prueba de intrínseco exotismo en las artes mexicanas prestigiadas. Ahora bien, ¿es tan grave la apropiación de modelos europeos como para demoler los barruntos de mexicanismo en esas obras y otras que las suceden?

    Nadie pone en duda que Rivera y Siqueiros, sin el legado europeo, hubiesen desarrollado con menor eficacia su mexicanismo pictórico. Pintar sin tener en cuenta las enseñanzas renacentistas habría resultado harto problemático, no sólo para la aceptación de los pintores mexicanos en el extranjero o en su propio país, sino para su evolución como creadores. En una sociedad como la mexicana, que emergió de un proceso de aculturación foránea y rescate de herencias nativas, era —es— posible la fusión de puntos de vista y maneras de expresión. Lo comprendieron bien los muralistas al injertar tipos nacionales a las tramoyas que los europeos enseñaron a asumir como prototipos de excelencia pictórica.

    Mérito mayor de Orozco, Rivera, Siqueiros y Tamayo es la elucidación de los modelos foráneos para convertirlos en punto de partida de una expresión estética diferenciada. Y no hay que olvidar que, en la época del muralismo, los modelos estéticos de las culturas nativas americanas eran tan extraños para una gran parte de los mexicanos como las creaciones aborígenes de Oceanía, África y Asia.

    El modelo transformado, por lo tanto, no es propiamente europeo, pero tampoco en exclusiva mexicano. Es una síntesis con fortuna, que bien puede considerarse patrimonio de quienes elaboraron la amalgama. Debe contarse también la asimilación de los modelos asiáticos, y el influjo del arte “primitivo” de África y Oceanía. Con este último elemento embonó mejor el arte prehispánico americano, para poner a disposición de los artistas un lenguaje característico que identificara ante el mundo sus producciones.

    No hay que olvidar la precedencia de artistas europeos en estas investigaciones, que los mexicanos apreciaron y desarrollaron con pocos años de diferencia pero con posterioridad, a excepción del trabajo paralelo que Diego Rivera desarrolló para definir las líneas estéticas del cubismo en la misma época y en el mismo sector parisino en que Braque y Picasso se esforzaban con semejante fin. Paradoja de la modernidad: sin predecesores de diversas nacionalidades, no hay sucesión local posible.

    El artista, como el resto de la humanidad, asimila enseñanzas colectivas que afloran y se metamorfosean en expresión individual. Nadie escapa a esta condición. Si la autenticidad nacional es dudosa, no lo es menos la pertenencia específica a un modo unívoco de asumir el trabajo creativo. Es decir, la creación ex nihilo escapa a las posibilidades del individuo. No hay genio que surja de la nada; aquél debe aceptar a sus predecesores a fin de conquistar sus influencias en la formulación de expresiones que, de ajenas, le llegan a ser propias. No es la tierra parcelada la que se le impone como punto de partida, sino el planeta como totalidad. Es forzoso que el individuo adopte una cosmovisión que le ha sido transmitida para que su visión personal se ensanche antes de manifestarse con eficacia transformadora.

    Hoy puede rastrearse no sólo la influencia del arte renacentista en los muralistas mexicanos y sus descendientes; también es factible descubrir, en la producción plástica americana contemporánea, el influjo de manierismos técnicos (como las curiosidades de la perspectiva que rigen a las obras anamórficas). En el conglomerado de formas, ideas y sustratos psicológicos que definen la pintura de los muralistas —y aun la de Tamayo—, hay ciertamente una apropiación de motivos foráneos, mas también la adecuación y conversión de esos motivos en rasgos originales.

    En conclusión, negar la influencia externa en el arte oaxaqueño es inadmisible; otorgar a esa influencia preponderancia sobre expresiones autóctonas es, por otra parte, menospreciar la condición de originalidad que el arte exige. Sin renacentistas del siglo xv, visionarios del siglo xviii, impresionistas del siglo xix ni vanguardistas del siglo xx, las artes plásticas de América en el siglo xxi no serían impracticables, pero perderían mucho de su poder evocativo. Al cabo, queda la particularidad de lo general: la aportación personal de los creadores al patrimonio estético del mundo.

    Quizá el problema que se planteaba Robert Valerio con su tesis de la idea del arte americano concebida desde el exterior (y dicho exterior era, para él, Europa) proviene más del discurso que revistió a las obras que de las obras mismas. Si contemplamos con ojos desprejuiciados de nacionalismo los murales menos demagógicos de Rivera y Siqueiros, descubriremos a pintores notables; si observamos con atención las obras de Orozco, hallaremos a un solitario monumental que impuso una visión artística para desconcierto de una retórica tan limitada como la del “arte comprometido”; si miramos la pintura de Tamayo entramos de golpe a un ámbito en que la retórica ha sido expulsada con provecho de un discurso en cuya construcción los silencios son significativos.

    A la distancia, podemos notar esas características del arte mayor que los mexicanos obtuvieron en la primera mitad del siglo xx, sin distraernos con la retórica de la época. Aunque la concepción de autenticidad que entonces se volcaba sobre o contra determinadas obras pudo distorsionar la percepción de las mismas, más de medio siglo después permanece la factualidad de lo estético, limpia ya de falsos valores. Cada vez mejor, las piezas que componen el panorama del arte mexicano en la primera mitad del siglo xx van ocupando su lugar necesario y sobreponiéndose a la retórica caduca del período en que surgieron, para definirse por sus cualidades y defectos reales, no por los que le confirió una crítica interesada en aspectos no artísticos.

    El debate superado por esas obras, sin embargo, retorna del pasado porque otra generación, a principios del siglo xxi, ha olvidado sus consecuencias. No es raro que tal debate resurja en Oaxaca, donde la memoria social se había perdido y sólo quedaba como pista una iconografía confusa de súbito prestigiada por un puñado de compradores que publicitaron como nuevo lo que era ya obsoleto en muchos aspectos: la nostalgia provinciana, el folclorismo, el sueño de noches tropicales y días “mágicos”.

    Fragmento del libro Artistas de Oaxaca. Magisterios polémicos, futuros interrumpidos. Pearl Tiger Investments, 2025. 192 páginas.

  • Sobre la conciencia infeliz del hombre moderno

    Sobre la conciencia infeliz del hombre moderno

    Colaboraciones

    Armando González Torres

    Eduardo Subirats es un pensador omnívoro, insurrecto y controvertido que ha dejado su huella subversiva en diversas disciplinas y que ha pensado con originalidad y pasión en temas tan distintos como el curso de la filosofía moderna, el utopismo, las huellas indelebles de la colonización o los claroscuros del arte moderno. A diferencia de la tendencia de la academia contemporánea a encerrarse en feudos minúsculos del conocimiento y patentarlos, Subirats no tiene empacho en ensayar visiones audaces y unificadoras, que esclarezcan la mirada del lector. Igualmente, a diferencia de la filosofía pop de los pensadores, que se solazan diagnosticando apocalipsis de manera tan superficial e irresponsable, el diagnóstico de Subirats tiene un sólido basamento empírico, filosófico, filológico y artístico, además de una prosa elocuente y llena de matices expresivos.   A plena luz caminamos a ciegas es un libro bello, doloroso, y a la vez curativo, que indaga y revela verdades incómodas sobre el estado actual de la condición humana, o post-humana. Con una perspectiva de largo alcance, intensa y erudita, Subirats enumera momentos históricos, inercias morales, desarrollos tecnológicos, derivas artísticas que han limitado la capacidad de visión del individuo y que, a lo largo de la historia de varios siglos, han debilitado su albedrío y casi lo han postrado en un estado de catalepsia. De acuerdo a Subirats, desde los albores de la modernidad, los derroteros de la cultura tecnocientífica pregonada por Bacon o el concepto cerrado de subjetividad atisbado por Descartes, culminado en el extremo racionalismo de Kant y en la casi fantasiosa construcción de la fenomenología hegeliana, instauran una separación del individuo y el mundo, una teología del conocimiento, una ideología de dominación y exacción de la naturaleza; una ética del sacrificio y la obediencia y una pulsión patriarcal, misógina y violenta. Todo esto, cargado en los hombros humanos hasta nuestros tiempos, desemboca en una enorme vulnerabilidad física, intelectual y espiritual, enmarcada por el sufrimiento de la desigualdad y las guerras, la amenaza de las catástrofes ecológicas y la inminente extinción. Así, en el libro se reitera una advertencia, llena de dramatismo, profundidad poética y sabiduría vital, que es la frase del filósofo sefardí Francisco Sánchez “A plena luz caminamos a ciegas”.

    Como sugiere el autor, el sacrificio esclarecedor de Prometeo ha sido desvirtuado y cubierto de opacidad por gran parte de la cultura moderna. La cultura contemporánea constituye un proceso de remodelación de la conciencia que fragmenta la experiencia y oscurece la visión. El frágil y tambaleante presente de la humanidad comienza a fraguarse mucho tiempo atrás y puede leerse como una auténtica involución y como una decadencia extendida de casi todas las expresiones humanas.

    Por ejemplo, Subirats liga fenómenos aparentemente muy alejados entre sí como las formas de gobierno y producción industriales y posindustriales y el empobrecimiento de la expresión redentora por excelencia de lo humano, que es el arte. Porque, para Subirats, esta forma de conocimiento que es el arte pierde su poder heurístico cuando se convierte en un apéndice de las formas de producción y gobierno; cuando se divorcia de la realidad, cuando se asimila a las formas y los intereses del espectáculo o cuando entroniza un arte violento, anti-humanista y anti-realista.

    Subirats describe de manera descarnada las múltiples maneras en que el individuo moderno se vuelve siervo de un poder ubicuo y maleable que, más que reprimir, ha desaparecido la disidencia. De un poder que ha naturalizado en el individuo los rasgos del desinterés, la pasividad, la angustia o el miedo.  De hecho, de manera muy reveladora Subirats señala que el estado de extremo confinamiento en que Descartes dio a luz el manifiesto fundamental de la subjetividad moderna, El discurso del método, se replica en muchos espacios emblemáticos del progreso moderno, como las naves espaciales, las salas de cuidados intensivos, los cubículos o las cabinas de los autos. El hombre moderno, entonces, vaga dando tumbos, como una “conciencia infeliz” arrancada de su biología, que no sabe cómo insertarse en la armonía del mundo.

    Cuando este lúcido pero amargo diagnóstico de lo contemporánea que hace Subirats tiende a abrumar al lector, aparece su apelación al poder liberador del arte y a su capacidad de reconciliarnos tanto con lo natural como con lo sobrenatural. Porque en todo gran arte hay una instancia mediadora, llámese ninfa, musa o diosa, entre el artista y la naturaleza y el misterio del cosmos. Asimilarse a los ciclos de la naturaleza y a los enigmas de la creación constituiría, así, una forma de curación del malestar de la cultura moderna. Desde luego no se trata de “representar” a la naturaleza, sino de interactuar complejamente con ella, pues la experiencia estética, vital y cognitiva comparten numerosas analogías. Subirats se detiene en algunas figuras artísticas, Gustave Courbet, Paul Klee, Edvard Münch y Gaspar David Friedrich, ente otros, a través de los cuales, rastrea la pervivencia de un arte ligado a sus raíces vitales, naturales y míticas. En estas manifestaciones, la conciencia crítica y la experiencia estética se reconcilian y se fecundan mutuamente.  Igualmente, hace alusión a creadores latinoamericanos como Heitor Villalobos, la artista plástica Tarsila do Amaral o los hermanos De Andrade para ejemplificar algunas formas en que la cultura popular se vincula a la resistencia social, la sabiduría natural y el mito arcaico.  Estos autores suponen una alternativa a la degradación del arte, ejemplificada tanto por los formalismos como por ciertas vanguardias, que es impulsada y auspiciada por el espíritu de la época.

    En suma, con un estilo polémico, combatiente, enérgico, que no duda en encarar como adversarios cosmovisiones, sistemas filosóficos y figuras canónicas ampliamente reputadas en Occidente, Subirats hace un fascinante recorrido por la moderna historia humana.  Hay una relectura de la filosofía, el arte y la cultura de Occidente llena de afirmaciones tan reveladoras y atractivas como controvertibles.  Esta lectura no solo implica un auténtico bombardeo de muchos de los paradigmas intelectuales y de los lugares comunes académicos más consolidados, sino que, para un lector atento, debería implicar un sacudimiento vital, un breve pero poderoso vislumbre de la unidad del mundo, la vinculación de los saberes y la correspondencia de las artes que nos invite a cuestionar nuestras rutinas impuestas y nuestras certezas heredadas.

    Eduardo Subirats, A plena luz caminamos a ciegas, El tapiz del unicornio, México, 2025.

  • Estación Eutanasia

    Estación Eutanasia

    Ta Megala  

    Fernando Solana Olivares 

    Las sociedades contemporáneas no discutirían ahora una imperativa e indispensable legislación sobre la muerte voluntaria y asistida de no ser por los dolorosos estragos y a la vez los paradójicos beneficios que la medicina alopática ha provocado en la naturaleza humana. La práctica médica contemporánea patrocina la enfermedad —en palabras de Iván Illich, uno de los pensadores más críticos que la tardomodernidad ha tenido—, y lo hace al interior de una sociedad morbosa que se fascina mediáticamente por sus anormalidades y así resulta determinada por la intervención médica, terrible y costosa mercancía.  

          “El enajenamiento profesional del cuidado de la salud es el resultado de un esfuerzo desenfrenado para su manejo; de ello resulta la conservación heterónoma (es decir, sometida a un poder externo) de la vida sobre elevados niveles de insalubridad. Es experimentado como una nueva clase de horror a la cual llamo Némesis médica”, escribió Illich.  

             Dos ejemplos de heteronomía vital, uno inocuo y otro trágico: ingerir un analgésico para superar un dolor de cabeza, o bien padecer alguna dolencia de moda, como la bipolaridad, a la manera de una entidad externa y misteriosa que de pronto toma completa posesión de la conducta existencial del enfermo. Los dos casos, sin embargo, son sometimientos personales a un poder externo, el del medicamento y la enfermedad, y al de sus ministros y administradores, los médicos.  

          Y Némesis, por otra parte, es una diosa cuyas actuaciones están relacionadas con la retribución, con el castigo a la soberbia humana. Prometeo, el héroe clásico que robó el fuego celeste para darlo a los seres humanos, atrajo sobre sí mismo a Némesis, un nombre empleado para designar el pavor que se desprende de la envidia de los dioses y sus represalias cósmicas ante la arrogancia y presunción (hybris) de la raza de los mortales.  

             La medicina poco puede hacer por curar las enfermedades propias de la vejez, salvo disminuir el dolor de los ancianos. Pero la Némesis médica ha provocado que la gerontología vaya apoderándose del producto interno bruto y que el gasto médico de este sector poblacional crezca aceleradamente. Lo único que se ha obtenido con ello es prolongar el sufrimiento de los enfermos y justificar las gigantescas sumas de las cuales son despojados junto con sus familias al momento de la enfermedad terminal —un proceso de transferencia económica en el “democrático” juego del libre mercado—.  

             Se llama distanacia al alargamiento de la agonía mediante tubos y medios terapéuticos extremos, torturas de Némesis que ahora se hacen pasar por bendiciones tecnicomédicas. Ese empeño encarnizado por prolongar la vida, aunque ésta quede convertida en una dolorosa parodia, compone la esencia del horror médico denunciado por Illich. La distanacia ocurre con metódica regularidad en todo el sistema de salud actual, y el paciente médico construido en la mente y en el cuerpo de cada individuo promedio de nuestras sociedades la asume como fatal e inevitable.  

          Es tan equívoco y autoritario el asunto de las agonías artificialmente prolongadas que prácticamente todas las decisiones distanásicas son tomadas por la autoridad inapelable de los médicos con el asentimiento cautivo de los parientes del enfermo. La voluntad del torturado nunca cuenta, pues la gravedad manifiesta de su dolencia le evita ejercer el derecho individual a decidir por sí mismo, el cual queda cancelado, suspendido en el espacio concentracionario del hospital. 

             Sin embargo, los tiempos están en mutación tanto para bien como para mal. Tal vez el hartazgo civil ante el innecesario dolor causado por el sistema de salud —no es Illich sino otro autor quien a ese inmenso y ominoso poder le llama “religión médica”, resaltando la decisiva dimensión que la mentalidad hegemónica, construida por los medios de comunicación y la riqueza de las empresas farmacéuticas, acríticamente le concede —, quizá ese hartazgo vaya conduciendo a la sociedad contemporánea hacia una transformación radical y más sensata de los usos y costumbres en cuanto al cuerpo, la salud, la muerte y la enfermedad. 

            El problema de la eutanasia tiene que ver con su propio significado. Asunción Álvarez del Río (Práctica y ética de la eutanasia, FCE) menciona los cuatro sentidos asociados históricos a la palabra euthanatos: “1) inducir la muerte a quienes están sufriendo; 2) terminar con la vida de quienes son indeseables; 3) dar atención a los moribundos; 4) dejar morir a las personas.” Los incisos 1, 2 y 4 de la palabra son inaceptables para las religiones monoteístas y también, así sea sólo declarativamente, para los derechos humanos reconocidos por las sociedades modernas. Ante la insensatez de la distanacia algunas corrientes proponen la llamada ortotanasia: el uso de paliativos tales como la administración de oxígeno y medicamentos para el dolor, pero evitando el alargamiento de la agonía y dejando suceder la muerte de manera natural. 

             Otras tendencias proponen recuperar el significado etimológico de la eutanasia: “una buena muerte, tranquila y sin dolor”, y establecer jurídicamente como un derecho esencial de toda persona los procedimientos para conseguirla, basándose en el principio ético de la autonomía individual, de la responsabilidad y el derecho de cada uno para decidir sobre su propio cuerpo. Con todo, lo esencial es que la eutanasia —junto con las aberraciones médicas asociadas a la agonía, implícitas en el asunto, y la protección de los   médicos que se arriesgan legalmente cuando practican eutanasias fundadas— poco a poco comienza a legislarse en algunos países. 

          Dicen los sabios que en el mundo existe la doctrina de la aparición simultánea: surge el quebranto y con él su antídoto. El quebranto, conforme a Illich: “Las repugnantes consecuencias (…) de la medicina se juntan para generar una nueva clase de sufrimiento, la anestesiada y solitaria supervivencia en una sala de hospital ancha como el mundo.” El antídoto: aquello que los pueblos europeos desarrollaron en el siglo XVI: “el arte y la habilidad para conocer la voluntad de morir.” La autonomía personal para enfrentar el dolor, la enfermedad y la muerte como partes integrales de la vida personal. El rechazo a sufrir la administración externa (médica y aun familiar) de la propia intimidad. El uso de derechos ya existentes como el “Testamento vital” o la “Muerte asistida”, disposiciones expresas sobre el bien morir personal.  Una estación bioética ineludible: la eutanasia. 

          Así se cumplirá el ruego poético de Rilke en El libro de horas: “Señor, a cada uno dale su muerte, / una muerte que de cada vida brote / y en que haya amor, significado y sufrimiento”. La muerte propia, no la muerte ajena.

  • La libertad de expresión, en estado de sitio

    La libertad de expresión, en estado de sitio

    Administración de los males públicos

    Jorge Pech Casanova

    El actor y director de cine Robert Redford nació en 1936 y ha fallecido el 16 de septiembre de 2025. En 1976, cuando tenía cuarenta años de edad, Redford interpretó al periodista Bob Woodward en la película Todos los hombres del presidente, que narra la lucha de dos periodistas del Washington Post para exhibir la corrupción y la persecución política que el régimen del republicano Richard Nixon cometió contra sus opositores políticos.

    Cuando el paranoico Nixon regía Estados Unidos, de 1968 a 1974, su gabinete estableció un sistema de espionaje y sabotaje para mantener sometidos a quienes veía como enemigos y no meros opositores políticos compitiendo en procesos democráticos. Contra esas medidas dictatoriales se alzaron voces de periodistas que, como Woodward y su colega Carl Bernstein, hallaron que el intento de robo a las oficinas del partido demócrata en el edificio Watergate era la muestra de un siniestro sistema de espionaje y sabotaje operado desde la Casa Blanca.

    Redford, quien adquirió los derechos de Todos los hombres del presidente para que el director Alan J. Pakula dirigiera la versión cinematográfica, también estuvo al pendiente del guion que escribió William Goldman; inclusive revisó un guion que le presentaron Carl Bernstein y Nora Ephron. Al final, el libreto de Goldman predominó para hacer del film “el más escrupuloso estudio de labor periodística que alguna vez veremos en una película”, en palabras del crítico Roger Ebbers.

    Por entonces el Washington Post representaba un ejemplo heroico de integridad periodística, ejemplo que se ha descompuesto y corrompido a medio siglo del escándalo Watergate.

    Con motivo del asesinato del propagandista de ultra derecha Charles Kirk (quien organizaba foros de supuestos debates estudiantiles que en realidad eran plataformas para difundir pensamientos racistas, clasistas, misóginos y armamentistas), el clima de paranoia y espionaje al que se enfrentaron los periodistas en la época de Nixon, ha retornado con mayor virulencia en este mes. El régimen de Donald Trump aprovecha ese crimen para lanzar una campaña de cancelación contra quien se atreva a cuestionar las posiciones de Kirk.

    La persecución que Trump comenzó desde el inicio de su segundo mandato contra la población inmigrante en Estados Unidos, ha alcanzado ya la cota de la ejecución extrajudicial, con el asesinato del migrante mexicano Silverio Villegas González a manos de un agente del brutal ICE (el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas estadounidense).

    Mientras el asesinato de un migrante no mereció ninguna explicación por parte del régimen trumpista, la muerte de su propagandista Kirk le ha servido para criminalizar a toda la población estadounidense que desaprueba el fanatismo, el racismo y el armamentismo.

    Al declarar Trump que Kirk era un mártir, muchas y muchos usuarios de redes sociales reprobaron ese calificativo, reproduciendo los dichos racistas y armamentistas del difunto. Enseguida, un grupo de fanáticos no sólo llenó de insultos a quienes se negaron a guardar luto por Kirk, sino que procedieron a denunciar como “odiadoras” a esas personas críticas, llegando a presionar para que sean despedidas de sus trabajos.

    Una de las empresas que procedió a cancelar la libertad de expresión de sus trabajadores fue el Washington Post. Su columnista afroamericana Karen Attiah fue despedida del medio por haber reproducido en una columna esta frase de Charles Kirk: “Las mujeres negras no tienen el poder de procesamiento cerebral como para ser tomadas en serio. Tienen que ir a robarse el puesto de una persona blanca”.

    Attiah es una de varias personas en EEUU que han perdido su trabajo por negarse a reverenciar al vocero del racismo, del anti-abortismo y de la desaparición o negación del Estado palestino. Pero, si bien Donald Trump ordenó desplegar a media asta la bandera nacional por la muerte de Kirk, los gobiernos estatales de Nueva Jersey y Nueva York se negaron a acatar esa medida.

    Y mientras usuarios ultraderechistas vomitan mensajes de odio contra quienes objetan la relevancia del propagandista Kirk, el 15 de septiembre dos jóvenes fueron muy probablemente linchados y colgados de sendos árboles en Mississippi. Sobre Demartravion “Trey” Reed, estudiante afroamericano de la Universidad Estatal de Delta, circula el insistente mensaje de que fue hallado colgando con los dos brazos y una pierna rota, aunque la policía negó esas versiones.

    El otro hombre que apareció ahorcado el 15 de septiembre se llamaba Corey Zukatis, persona blanca en situación de calle de quien no se tiene mayor información. Su deceso ocurre poco después de que el comentarista del Canal Fox Brian Kilmeade opinara que hay que ejecutar a las personas sin hogar.

    Durante una emisión del programa Noticias Fox el 10 de septiembre, la conductora Lawrence Jones se quejó de que las personas sin hogar se niegan a seguir los programas de atención a su salud mental, y propuso: “No les puedes dar opción. O toman los recursos que les darás… O deciden que los van a encerrar en una celda. Así tiene que ser ahora”. Kilmeade se apresuró a completar: “O una inyección letal involuntaria o algo. Sólo mátenlos”.

    El domingo 14 de septiembre Kilmeade tuvo que disculparse al aire por su comentario, pero la televisora Fox no lo despidió. Ningún fanático de ultra derecha solicitó su despido por sus inhumanos comentarios.

    Por su parte, la periodista cancelada por el Washington Post, Karen Attiah, escribió en su nueva plataforma: “Mis valores periodísticos y morales por el equilibrio me compelieron a condenar la violencia y el asesinato sin comprometerme en un luto excesivo y falso por un hombre que, como rutina, atacaba a las mujeres negras como grupo, puso a académicos en peligro al colocarlos en listas de vigilancia, alegó falsamente que la población negra estaba mejor en la época de Jim Crow, dijo que el Acta de los Derechos Civiles era un error, y reseñó favorablemente un libro que llama a los liberales ‘no humanos’”.

    La periodista despedida por su comentario concluye su mensaje: “Un usuario me acusó de apoyar la violencia y el fascismo. Dejé en claro que no demostrar pena desmedida por hombres blancos que se casan con la violencia, no es lo mismo que apoyar la violencia en contra de ellos”.

    Por su parte, el fiscal general de Indiana Todd Rokita publicó un mensaje oficial en el que llama a los habitantes de su estado a “denunciar a educadores o administradores que hagan comentarios que celebren o racionalicen el asesinato de Charlie Kirk” a fin de exhibirlos en un portal creado por su oficina. La acometida ultra derechista contra la libertad de expresión en Estados Unidos asciende bajo la mirada complaciente de Donald Trump y sus funcionarios.

    Inclusive un coordinador de comunicación social de Morena en el congreso mexicano, Salvador Ramírez, se vio forzado a renunciar a su puesto luego de que el subsecretario de Estado estadounidense Christopher Landau condenó el comentario de Ramírez acerca de que Kirk, partidario de tolerar los ataques de tiradores contra niños en escuelas, recibió “una sopa de su propio chocolate”.

  • Círculo cromático

    Círculo cromático

    Colaboraciones

    Héctor Ramírez

    «El amarillo es el color de la luz», le dijo ella mientras sus ojos permanecían ocultos por las gafas oscuras. El tanteó con los dedos para ubicar el plato y dejar la taza después de dar un suave sorbo a su express. Prefirió quedarse callado y no hacer referencia al río que en China lleva precisamente el nombre de Amarillo y que en los años 30’s se desbordó causando desastres terribles. Entre los datos que había leído, le pareció extraño que se mencionaran estimaciones de entre un millón y tres millones setecientas mil personas que perdieron la vida por las inundaciones   

               ¿Cómo podían las cifras ser tan diferentes? Lo razonable sería que los números tuvieran un margen de error precisamente razonable, pero ¿cómo podría ser así hablando de un país que, hoy por hoy, tiene más de 1,400 millones de habitantes? Sin darse cuenta, nuevamente estaba envuelto en lo que ella siempre le criticaba: la acumulación de datos era una obsesión.

            Su justificación era siempre la misma: un dato te llevaba a otro… y a otro… y a otro… y a otro como una espiral infinita, por eso cuando ella dijo amarillo el recordó también que ése es el color emblemático del emperador de China y, en consecuencia, de la monarquía; eso sin tomar en cuenta que alguna vez alguien le había mencionado que no era una exageración o una mentira, cuando decían que la tez de los chinos tenía, efectivamente, una tonalidad amarillenta.

          Sus pensamientos fueron interrumpidos por un sollozo casi imperceptible. Sabía perfectamente de qué se trataba. Ella no podía evitar la desesperanza por lo perdido, no podía olvidar que alguna vez todos sus sentidos estuvieron intactos, que conoció el amarillo y todos los demás colores de lo que llaman el círculo cromático, hasta que todo se apagó quedando como en tinieblas y no podía fingir que eso le afectaba mucho. No se resignaba. Él, en cambio, no extrañaba lo que nunca había conocido y era por eso que vivía intensamente todos los mundos que se abrían con los datos que devoraba en cuanta publicación caía en sus manos para, literalmente, ser leída.

          Esperó un momento para que ella se calmara. Pagó la cuenta y los dos se incorporaron con un movimiento perfectamente sincronizado, desdoblaron sus bastones con el tradicional color rojo y blanco y echaron a andar por la calle. Él guiándola a ella porque era el más experimentado ya que nunca en su vida había conocido el color amarillo que, según le dijo ella, es el color de la luz.

  • Muchacha en Kampuchea

    Muchacha en Kampuchea

    Colaboraciones

    Alberto Vital

    Círculos concéntricos del ahora
    y el aquí. Muchos tiempos a la vez,
    muchos aquí. Y una mujer de tez
    tenaz me mira desde su última hora.

    O penúltima. Carga a su breve hijo.
    Un párpado en la ardua foto le pesa
    como a ti, tensa, al término, Teresa.
    Y no le queda cerca un crucifijo.

    ¿Cómo? ¿Cómo vivir entre la gente?,
    duda el rey poeta. No lo sé. Paso
    el índice por ella suavemente:
    por su belleza joven. Como abrazo.

    Extiende, oh, Señor, a ella tu dominio:
    la foto es de algún campo de exterminio.

  • Del tiempo oscuro que la inteligencia vuelve luminoso

    Del tiempo oscuro que la inteligencia vuelve luminoso

    Ta Megala

    Fernando Solana Olivares

    Pykros, llama la alquimia al agua amarga del autorreconocimiento. Este libro es áspero y sin concesiones: analiza la amarga época que corre por el planeta, los desolados Wasted Land que la historia occidental ha dejado tras de sí, ese karma de los post- de casi todas las cosas, desde la naturaleza hasta los ideales civilizatorios, el pensamiento, el arte o el lenguaje, como ha afirmado el autor. Este libro es pykros. Su lectura representa un esclarecimiento, un ejercicio de mayéutica socrática (el conocimiento a partir de la propia experiencia reflexiva), hoy inusual y extraordinario, así su insobornable realismo pueda parecer propio de un pesimismo trágico. Como las lágrimas es salobre, como las lágrimas resulta purificador.

           El autor, Eduardo Subirats, uno de los escasos pensadores iberoamericanos integrales, heredero y continuador de una epistemología cognitiva del Todo en el Uno, aquella unidad del orden ético e intelectual que debiera envolver tanto la Historia general y las historias particulares de las personas como la harmonía del mundo, pareciera estar cada vez más solo en ese empeño propio, entre otras, de las cosmovisiones y filosofías de Leone Ebreo, Giordano Bruno, Spinoza o Goethe. Unidad y equilibrio que no pueden reconocerse ya en ninguna parte, “con la excepción de un remoto chamán en Mongolia o un último monje tibetano en Leh”, como escribe Subirats, sin señalar, discretamente, que esa condición integral ahora casi evaporada también se encuentra en él.

           Dicho colapso de la unidad perdida ha derivado en un reduccionismo espistemológico encarnado en el experto, en una praxis configurada por paradigmas instrumentales y normas corporativas, por microconocimientos de saberes instrumentales, lingüísticas mercantiles y retóricas políticas. Un sujeto posmoderno cuya identidad subjetiva y toda su existencia se sostienen en significantes vacíos. Conciencia ciega encerrada entre las cuatro paredes de su cubículo y su perfil electrónico, según la describe Subirats.

           Esa “puñalada fatal” a la condición del intelectual

    —aquel cuya búsqueda y función sólo pueden darse en el ejercicio del esclarecimiento, una acción cognitiva que expande y vincula lo que ilumina, lo que explica o dilucida— ha vaciado de sentido el significado de la libertad, de la acción moral y del compromiso político y aún el acto mismo del pensar, del hablar o del sentir. No se sigue más, lamenta el autor, aquel precepto kantiano del esclarecimiento que dio vida a la Ilustración y la modernidad pensante: “Ten ánimo para servirte de tu propio entendimiento”. El entendimiento de la conciencia propia ahora, en esta época oscura, es un lastre.

           Heredero también del escepticismo sefardí del siglo dieciséis, que anticipó un inevitable proceso regresivo en el humanismo surgido en Europa tras la edad oscura del medioevo a partir de reflexiones de sabios y pensadores como Francisco Sánches, de quien este libro toma su concluyente título y el epígrafe que le da inicio: “Es miserable nuestra condición: a plena luz caminamos a ciegas”, Eduardo Subirats persigue, bajo sus propios términos, un proceso esclarecedor.

           Ese propósito abarca experiencias y encuentros cuyo abarcante tiempo va desde el mito griego de Prometeo (“el titán esclarecedor por antonomasia”), las tradiciones antiguas de Lao Tse a Pitágoras, los saberes medievales de Al-Ándalus, los alcances de la Ilustración europea y la consideración de las teorías críticas contemporáneas. Un esclarecimiento, explica el autor, que responde al “Principio Esperanza” de un humanismo “humanitario y humano”.

           Este término mántrico, “esclarecimiento”, eje conceptual de una acción intelectual profunda y de sus resultados, se aleja semánticamente de un posible sinónimo, “iluminación”, cuya raíz filológica acepta el beneficio o el don de un logro proveniente de una cierta metafísica. Aunque el esclarecer ilumina, alcanzarlo es tarea de la mente despierta, de la atención sostenida y de la asunción de la cultura como un cultivo de la conciencia en su más amplia acepción prometeica, como un cometido que constituye y hace al ser humano en su plena expresión.

           Amarga dulzura o dulce amargura, par de opuestos que se funden entre sí para mostrar un horizonte de horizontes, A plena luz caminamos a ciegas cautiva y estremece por su integralidad: un fondo y una forma urobóricas y directas para contar la lúgubre rapsodia de la modernidad desviada y su agobiante consecuencia, la época actual. Sus movimientos cuentan el drama trágico de Occidente y retratan una edad que termina entre un silencio impuesto a la imaginación colectiva, una historia despojada de sentido, una disolución social y una mirada vacía, desmaterializada, una supresión de la experiencia estética y la disolución del arte, un mundo de ruinas y nihilismo posmoderno, una naturaleza sempiterna a pesar de todo, una conciencia humana calcinada en su hibris fáustica, rota e infeliz, donde la conclusión, una vuelta de tuerca, termina con una nota de esperanzada y responsable lucidez.

            Entender una circunstancia tan sombría como la del tiempo actual exige corregir las denominaciones —acción necesaria para volver a ver algo, para re-flexionar en ello, comprenderlo y transformarlo—, una profilaxis lingüística que llama a las cosas por su nombre. Sólo existe lo que se nombra con verdad. En A plena luz caminamos a ciegas Eduardo Subirats lo ha nombrado. Todo esclarecimiento es el comienzo de la metamorfosis. De la salvación.

  • La locura y el abuso, al mando de Argentina

    La locura y el abuso, al mando de Argentina

    Administración de los males públicos

    Jorge Pech Casanova

    ¿Cómo puede un país que ha producido algunas de las mentes creativas más lúcidas de América, tener por presidente a un individuo que sostiene conversaciones con su perro muerto y llama hijos a sus tres mastines clonados? Lo que parecería una escena de teatro del absurdo tristemente sucede en Argentina.

    Peor aún, este mandatario que pide consejos financieros a sus mastines a los que nombró Murray Rothbard, Milton Friedman y Robert Lucas (economistas conservadores), deja las decisiones cruciales de su gobierno a su hermana Karina, ahora implicada en una trama de corrupción. La acusan de quedarse con parte de una extorsión por la cual los proveedores de medicamentos para personas con discapacidad tienen que aportar un ocho por ciento de los costos de sus productos para lograr que el gobierno argentino sea su cliente.

    Este escándalo comenzó con la difusión de una grabación en la que el ex titular de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), Diego Spagnuolo, confía a un interlocutor desconocido “el supuesto funcionamiento de la red corrupta. Asegura que la empresa Droguería Suizo Argentina exige un porcentaje de 8 por ciento a los proveedores a cambio de jugosos contratos con el Estado”, informó el diario español El País.

    En el audio revelado, añade El País, Spagnuolo calcula que “la recaudación mensual en sobornos oscila entre los quinientos mil y los ochocientos mil dólares mensuales y que, del 8 por ciento recibido, un 3 por ciento va a parar al bolsillo de Karina Milei”.

    En este presunto caso de sobornos está implicado Daniel María Garbellini, ex director de Acceso a los Servicios de Salud de la Andis, “el nexo entre la empresa distribuidora de medicamentos y la agencia estatal”, y que fue despedido junto con Spagnuolo por Milei.

    Igualmente implicados aparecen Eduardo Menem y Martín Menem, operador político de Milei y diputado federal, respectivamente, quienes fueron acusados por Spagnuolo de operar la red de corrupción gracias a los contactos que les dejó su tío Carlos Menem (quien, al final de su régimen presidencial de diez años, fue a la cárcel en 2001 por propiciar un atentado en 1995 a la fábrica de armas de Río Tercero, cuya explosión causó la muerte de trece personas y lesiones a más de trescientas, destruyendo parte de esa ciudad).

    Los dueños de la Droguería Suizo Argentina, amigos de los Menem, tienen orden de aprehensión por haber actuado como intermediarios entre laboratorios y el sistema de salud público. Emmanuel Kovalivker, uno de esos empresarios, fue arrestado en su automóvil cuando intentaba fugarse con doscientos sesenta y seis mil dólares en efectivo. Por su parte, el otro dueño de la Suizo Argentina, Jonathan Kovalivker, ha desaparecido. Tras allanar su domicilio, la policía argentina halló cincuenta mil dólares en una caja de seguridad, pero otras dos que hay en la casa estaban abiertas y vacías.

    Por su parte, Diego Spagnuolo también fue llamado por la policía para requisarle el teléfono desde el que difundió las grabaciones comprometedoras. Pero si en el primer momento dejó entrever que a él lo había grabado la ex administradora de Andis Natalia Basil, ahora se niega a declarar quién sospecha que hizo las grabaciones.

    Por su parte, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich salió a dar una delirante declaración en la que calificó los audios como “una de las operaciones de espionaje ilegal más peligrosas de la historia”. Aseguró que los partidarios de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner (actualmente bajo arresto domiciliario) están detrás del escándalo en el que “la Casa de Gobierno, la Presidencia y la Cámara de Diputados habrían sido infiltradas con grabaciones clandestinas, guardadas en silencio durante más de un año y difundidas ahora como un misil político en plena campaña electoral”.

    Para controlar los daños al partido La Libertad Avanza, de los Milei, a la ministra Bullrich no se le ocurrió mejor idea que culpar a Venezuela y a Rusia de atentar contra la democracia argentina. Además, hizo allanar las instalaciones del medio de comunicación Carnaval y los domicilios de los periodistas de los periodistas Jorge Rial y Mauro Federico, además de pedir a un juez que ordenara prohibir la difusión de los audios comprometedores.

    Quien cumplió la solicitud de Bullrich y Milei es el juez federal Alejandro Patricio Maraniello, contra quien pesan nueve denuncias en su contra en el Consejo de la Magistratura, cinco de ellas por presunto acoso sexual a empleadas de su juzgado. Las empleadas que denunciaron a Maraniello trabajan con escoltas en sus oficinas.

    El domingo 7 de septiembre, cuando los argentinos de la provincia de Buenos Aires salieron a votar por la renovación del poder legislativo, los pronósticos para Milei y su partido eran catastróficos. Además del escándalo por la presunta extorsión a farmacéuticas, Milei afronta el fracaso de sus políticas económicas y el creciente descenso de la confianza ciudadana en su desprestigiado régimen.

    A la agencia informativa Deustsche Welle, el representante para Argentina de la Fundación Hanns Seidel, Klaus Georg Binder, le dijo lamentar el descenso en la libertad de prensa en el país: “Milei insulta con frecuencia a los periodistas y a los medios, los tilda de formar parte de una ‘casta’ corrupta y desacredita sistemáticamente las informaciones críticas”.

    Binder también recordó el “escándalo en torno a la criptomoneda $Libra, promovida por Milei en las redes sociales. Con ella, unos pocos ganaron mucho dinero muy rápidamente, mientras que miles perdieron sus ahorros”.

    Por si fuera poco, el escándalo en torno a la presunta extorsión oficial a farmacéuticas que proveen medicamentos a la Agencia Nacional de Discapacidad, se destapó poco después de las protestas masivas de padres de niñas y niños con discapacidad que veían amenazada su sobrevivencia a causa de los recortes presupuestales anunciados por Milei en el sector salud, recortes que el poder legislativo se negó a autorizar.

    Así, Milei llega al segundo año de su gestión, en palabras del periodista Marco Teruggi, como “un presidente inestable emocional y políticamente, que se siente perseguido. Acorralado, puede ser peligroso”.

    Quién sabe qué consejos estará recibiendo el perturbado gobernante argentino de sus tres mastines. Por lo pronto, acaso sean más sensatos que los de su ministra Bullrich, a quien el gobierno ruso desmintió por la vía diplomática de las acusaciones de conspiración contra el desastroso régimen “libertario”.

    El 7 de septiembre de 2025 el pueblo argentino votó masivamente en contra de Milei, pero si bien éste reconoció su derrota en las elecciones y prometió enmendar errores de su régimen, al concluir insistió en que mantendrá las políticas que llevan al hundimiento a su país.

    “El rumbo por el cuál fuimos elegidos en 2023 —remachó el presidente argentino— no se va a modificar, se va a redoblar. Vamos a mantener el equilibrio fiscal, el esquema cambiario, la política de desregulación, la de Capital Humano, Defensa, vamos a seguir luchando contra la inseguridad, haciendo reformas en el plano del andamiaje legal. Vamos a seguir manteniendo nuestra posición en el mundo, estando del lado del bien. No se retrocede ni un milímetro, el rumbo no sólo se confirma sino que lo vamos a acelerar”. Quizá Milei acelere así su colapso.

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