"El epitafio de Marguerite Yourcenar nos da una idea del tamaño de su alma: Pluga a Aquel que es quizá dilatar el corazón del hombre a la medida de toda una vida”
Sobre la ceguera
“La enorme diferencia entre Saramago y Toscana es que el novelista mexicano no califica moralmente, sólo describe. Lo hace con imaginación y una prosa impecable y precisa, sin la sabiduría tipo Coelho que Saramago usa en sus últimas novelas”.
Inés Arredondo y Elena Garro
“El monumental libro Borges, escrito por Adolfo Bioy Casares, es un registro minucioso de las cenas cotidianas y las pláticas que tuvieron ambos escritores. Bioy fue amante de Garro, después de la ruptura con Paz, lo que sería intrascendente, pero…”
Actos gratuitos
“Y ese inmenso corazón que abarca todo y todo lo aligera. Estas líneas, estas quejas, estas cuitas de lo irremediable vivido. Dios, dirá Shankara, es “Aquel ante el cual retroceden las palabras”. Entonces sólo quedan los actos gratuitos: en ellos radica el silencio absorto del Ser”.
Marguerite Yourcenar Hors-Série
“Con ese chal, símbolo de la consagración, se envolvió la urna de sus cenizas, después de su muerte. En su tumba, su epitafio: ‘Pluga a Aquel, que es quizá, dilatar el corazón del hombre a la medida de toda una vida’”.
Literatura islandesa
“Tierra de elfos, ovejas, lava y géiceres, Islandia es atractiva y misteriosa. Su distancia del continente le ha permitido desarrollar una cultura con rasgos originales. Su literatura es fascinante y nos invita a descubrirla”.
Grandes artistas, ¿malas personas?
“Como en el caso de Villon, Caravaggio, Céline, Genet y Hamsun, el arte va por un lado y la vida por el otro. No siempre la vida y lo realizado tienen la misma luz. Disfrutemos sus creaciones (como la de Garro).
Relación hermenéutica entre Xul Solar y Jorge Luis Borges
“Decía Baudelaire: ‘El hombre pasa, atravesando bosques de símbolos’. Cul Solar y Jorge Luis Borges: dos amigos, dos genios, dos hermeneutas que lograron no perderse en ese bosque sino iluminarlo”.
Borges, Bioy y su Invasión
“Los versos de Borges, de melancólica bravura, contradicen las tristes convicciones de los dos hombres que urdieron la batalla infinita de personas comunes contra un poder nefasto: ‘Para los otros la fiebre / y el sudor de la agonía, / y para mí, cuatro balas / cuando esté clareando el día’.
Tantos santos adorados
“El mismo Guénon enseña que el tránsito de un ciclo a otro no puede cumplirse más que en la oscuridad. “Es preciso que haya escándalo ---advierte el Evangelio---, pero ¡ay de aquel por quien llega el escándalo!”
