“Balmori se acerca a verificar la expoliaciĂłn de un parroquiano. Cuando me vaya de aquĂ, de la porqueriza de Circe. Este infierno. Las fauces del licántropo hieden a lujuria. Cuatro mujeres semidesnudas danzan en el hocico. Detrás de ellas surge un pequeño resplandor”.
La correspondencia de Flaubert (1869-1872)
“¿Sabe usted que mi pobre Teo (Teóphile Gautier, precursor del simbolismo) está muy enfermo? Se muere de aburrimiento y de miseria! ¡Nadie habla su lengua! Subsistimos unos cuantos fósiles, perdidos en un mundo nuevo”. Carta de Flaubert a George Sand.
El luto por Lenin
“Stalin agonizĂł varios dĂas, en los que a ratos despertaba. Su cancerbero Beria se mantenĂa a su lado, rogando por su restablecimiento cuando el tirano abrĂa los ojos, e insultándolo cuando quedaba inconsciente. La noche del 5 de marzo de 1953, a IĂłsif Stalin le sobrevino la muerte. Sus inconsolables vasallos pudieron dar un respiro a su terror cuando Beria fue ejecutado sin ceremonias a los pocos dĂas y las listas de persecuciĂłn y muerte fueron temporalmente canceladas”.
DIARIO DE GAZA IV
“Mientras 123 millones de televidentes presenciaban el SupertazĂłn y la prensa occidental mainstream se volcaba en una monumental cobertura mediática plagada de desmesuras y frivolidades, Israel lanzĂł una campaña sobre Rafá y matĂł a casi 50 palestinos. Un dĂa antes habĂa asesinado 65 y al dĂa siguiente aniquilarĂa otros más”.
La correspondencia de Flaubert (1862-1868)
“He sido remero en el Nilo, conductor en Roma en los tiempos de las guerras pĂşnicas, retĂłrico griego en Suburre, donde me devoraban las chinches. MorĂ, en la cruzada, por haber comido demasiadas uvas en la playa de Siria. Fui pirata y monje, saltimbanqui y cochero. Quizá emperador de Oriente, tambiĂ©n”. Gustave Flaubert.
Por mi raza hablará… ÂżtodavĂa?
“No tratarĂ© de usurpar el sitio de Vasconcelos como creador de lemas, pero sĂ planteĂł la necesidad de renovar la divisa universitaria para adecuar los avances que la instituciĂłn ha tenido en sus ciento tres años de existencia. La universidad ha aportado a MĂ©xico y al mundo grandes logros cientĂficos y culturales. Su lema debiera reflejar esa aportaciĂłn”.
Contarnos otra historia. Una bilogĂa de Alberto Vital
“Con la bilogĂa de Santiago, construida tambiĂ©n mediante una brillante recreaciĂłn posmoderna del lenguaje de la Ă©poca, casi premoderno, Alberto Vital nos entrega otra mirada desde los ya lejanos tiempos de la colisiĂłn trasatlántica, otra reflexiĂłn desde la historia que nos ayuda a mirarla como posibilidad más que como vaticinio”.
Impermanencia, dolor, no identidad
“No tenĂa dinero y debiĂł regresar al teatro del sexo. Esa noche la torturaban los tacones. Pasaban veloces los autos delante de ella y el solitario viento callejero levantaba remolinos y papeles cuando un auto se detuvo a su lado. Beatriz leyĂł sus caracterĂsticas, virtud de la experiencia: rico, refinadamente perverso, anĂłnimo. SubiĂł a Ă©l”.
La correspondencia de Flaubert (1854-1861)
“Es una canallada. Aparezco como un hombre insensible, avaro, en suma, un imbĂ©cil sombrĂo. Eso es lo que uno gana por acostarse con las musas. Por otra parte, quĂ© tonterĂa poner a la literatura al servicio de las pasiones, quĂ© tristes obras nacen de ello”.
Las cartas
“Quizá sea hora de reivindicar el derecho al tiempo, a recuperar el goce de la espera y sus sueños, a revivir el placer de encontrarnos a nosotros mismos frente a una página de papel en blanco en la que volcar lo que somos y que todavĂa podemos llegar a ser, a volver a ser personas y no simples avatares”.
