Administración de los males públicos
Jorge Pech Casanova
El 11 de junio, por la mañana, Ariana Ferretiz conducía en estado de ebriedad una camioneta en inmediaciones del Parque Intermunicipal de San Andrés Cholula, Puebla. Debido a que Ferretiz llevaba en el vehículo a sus dos hijos menores de edad, elementos de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana (SSPPC) procedieron a detenerla.
Al ser esposada, Ferretiz se tiró al suelo y forcejeó con una oficial. Conocida como “influencer” por sus publicaciones en redes sociales, la detenida no sólo se resistió al arresto; ordenó a su hija que grabara el incidente y gritó para la cámara que la estaban violentando. La niña y el niño se pusieron a llorar y a gritar a la par que su madre. Todo quedó grabado en el teléfono móvil de la niña.
Minutos después, bajo arresto, Ferretiz cambió su actitud llorosa por una amenazante: aseguró a los elementos policíacos que fue pareja de “el contabilidad del cártel”, quien aún le manda mensajes para que abandone a su marido y vuelva con él. Inclusive retó a los policías a detener al “contabilidad”. La mujer de 35 años involucró como sus aliados a otros personajes de la política, como el presidente municipal poblano José Chedrahui Budib. Todas estas amenazas fueron grabadas por las autoridades.
Tras salir de los separos, la “influencer” utilizó sus redes sociales para victimizarse. Sus publicaciones se volvieron noticia del día. La respaldó una diputada poblana ansiosa de notoriedad, la morenista ex locutora Nallely Salvatori, al difundir una videograbación en la que reclamó, acompañada de Ferretiz, “justicia para Ari”.
Enseguida, las autoridades filtraron un video en que la intoxicada detenida amenazó a policías e implicó a varios individuos con narcotraficantes. Dos aludidos, José Antonio Pérez Aréchiga (supuesto “contabilidad del cártel”) y el presidente municipal Chedrahui Budib se deslindaron públicamente de Ariana Ferretiz. Pérez Aréchiga, sin embargo, aparece en fotos acompañando a Ferretiz.
El escándalo que sobrevino dejó malparada a la legisladora Salvatori. Reprendida por la dirigencia de su partido, tuvo que disculparse por justificar las acciones de la “influencer”.
Pese al escándalo, el 17 de junio Ariana Ferretiz contrató el espacio electrónico de otro “influencer” para comentar en tono burlesco un asalto violento que cometió en 2010. En el podcast “Un Shot con Uri Díaz”, Ferretiz (riéndose a carcajadas junto con Díaz) relató cómo agredió durante una fiesta, hace 16 años, a una menor de edad.
El diario El Piñero de la Cuenca refirió así la emisión de Uri Díaz con la agresora: “Ferretiz recordó que la víctima era alumna del COBAO Plantel 07 de Tuxtepec y tenía aproximadamente 16 años, mientras que ella contaba con 19 años”. A esa adolescente, Ferretiz la atacó por la espalda con una navaja y le causó heridas.
Ferretiz no sólo lesionó a la adolescente, sino que hirió a la tía y a un amigo de la víctima y terminó originando una pelea entre los asistentes a la fiesta. Como si narrase una travesura, la “influencer” festejó con risas que coreó Uri Díaz: “Yo estaba ¡pas, pas!, como peluquera, y ella gritaba: ‘¡Mi hermoso cabello!’. Se lo corté con tanto odio que no le crecía. Un amigo se intentó meter y le terminé cortando con las tijeras [sic] la mano. Yo le decía: Déjame, la quiero seguir pelando, me faltan los hoyos. Todo mundo se empezó a pegar. Yo la tenía hincada en el piso cortándole el cabello”. La agresora remató la narración de su “gracia” refiriendo que publicó mensajes en Facebook burlándose de la joven: “Espero que te guste tu cambio de look porque quedaste pelona”.
La joven que fue víctima del ataque de Ferretiz, tras de conocer la cínica entrevista, refirió a El Piñero de la Cuenca que en esa ocasión la atacante: “me abrazó por la espalda mientras me cortaba el cabello, pero en el forcejeo también me cortó el cuello y me salió mucha sangre. Ella es malévola, siempre trata de dañar a las personas”.
La víctima de hace 16 años detalló que, después de sufrir varios golpes, navajazos e insultos, su tía y un amigo suyo lograron ayudarla a zafarse de Ferretiz. Después de atenderse en el hospital de Tuxtepec, la joven agredida y su padre acudieron a la procuraduría de justicia para denunciar los hechos. La agredida añadió que el papá y el hermano de Ariana, tras el ataque de la celosa mujer, intimidaron y amenazaron a la entonces adolescente.
Difundidas sus “hazañas”, Ariana Ferretiz aseguró el 18 de junio en un comunicado a medios informativos que las acciones o expresiones capturadas en los videos “no reflejan los valores éticos que pretendo representar ni el compromiso que mantengo con la comunidad”.
Ferretiz expresó su disculpa pública al presidente municipal José Chedraui Budib, “así como a todas aquellas personas que se hayan sentido agraviadas, decepcionadas o afectadas por lo sucedido. Declaro que no tengo ningún vínculo con ellos. Este momento representa un doloroso pero necesario proceso de aprendizaje y autocorrección”.
Aparte del ridículo en que la han puesto sus malas acciones, Ariana Ferretiz comprueba, con este sainete, una tendencia cada vez más exasperante de personajes que se presentan como “influencers”: su determinación de violentar a otras personas para satisfacer sus deseos, así como su descaro para difundir videograbaciones en las que se presentan como víctimas después de haber cometido una falta o un delito violentos.
Ferretiz no dudó en involucrar a sus hijos, una niña y un niño, para tergiversar la escena de su detención cuando estaba ebria. La ex comunicadora y actual diputada Santori recurrió al mismo truco para hacer aparecer como víctima a la ebria arrestada.
Hasta la fecha, en la mayoría de hechos violentos en que intervienen “influencers”, autopublicistas sufren homicidios y agresiones. Sin embargo, no escasean las ocasiones en que otros promotores de sí mismos cometen acciones violentas o intentan disfrazar faltas grabadas. Como la abusiva Ferretiz o el infame Rodolfo Márquez, cada vez son más los personajes mediáticos que cometen actos violentos y tratan de hacerse pasar por víctimas.
Valeria Márquez López y Carolina Flores Gómez, ambas “influencers”, perdieron la vida por ataques letales. La primera, en mayo de 2025, ultimada a tiros en su salón de belleza cuando transmitía en vivo para sus seguidores. El sicario que la ejecutó está prófugo. La segunda fue baleada en abril de 2026 en su propio domicilio por su suegra Erika María Herrera, capturada en un país extranjero y ya bajo proceso en México.
Pero hay otros “influencers” que promueven estilos de vida ostentosos en combinación con actos violentos. El énfasis en el atractivo físico y en el derroche de riquezas de esos autopublicistas, suele ser inversamente proporcional a la estatura ética e intelectual de tan pasajeras celebridades, las cuales se reducen aún más al difundirse peripecias como la rabiosa pataleta de Ariana Ferretiz o la violentísima reacción de “Fofo” Márquez contra una mujer por un incidente de tránsito. La sombra que arrojan esos “influencers” oscurece aún más estos tiempos tenebrosos.

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