En esta trilogía ---dos novelas y un ensayo--- Fernando Solana ha expuesto una mirada analítica y cortante del pasado y una visión esclarecedora del presente. Siempre bajo el lema: ‘Debes decirles lo que estás viendo’”.
Actos gratuitos
“Y ese inmenso corazón que abarca todo y todo lo aligera. Estas líneas, estas quejas, estas cuitas de lo irremediable vivido. Dios, dirá Shankara, es “Aquel ante el cual retroceden las palabras”. Entonces sólo quedan los actos gratuitos: en ellos radica el silencio absorto del Ser”.
Una tarde que llovía
“Veintiséis años después de su intempestiva publicación, las ocho miradas de este coloquio han sido un acercamiento a Atardecer en la maquiladora de utopías de Robert Valerio, un libro que admite adjetivos de magnitud por tratarse de una obra inesperada y singular, genial por momentos”.
Personas no humanas
“Mientras leo este texto a Jonás, mi perro de raza solovino, me contempla con una cortés y cariñosa indiferencia. Luego se echa en posición de esfinge y se queda mirando al vacío. Ha retornado a sí mismo”.
Péguese mi lengua
“Péguese mi lengua es una novela bella, profunda, triste. Su autor está en plena madurez creativa, dueño de los recursos narrativos que ha ido puliendo desde que fue becario del Centro Mexicano de Escritores, discípulo de su tutor Juan Rulfo”.
Salinger y Nueve
“La voz narrativa se dirige a él, como si hubiera estado esperándolo: él está en el cuento, él mismo es el cuento. Él es quien lo escribe mientras el cuento lo escribe a él. Él es Salinger, Salinger es él”.
Cantos de la vejez (Fragmento)
“La conclusión de Schopenhauer es simple: ‘Se debe envejecer de una forma elegante, lo demás viene dado’. La vejez o un arte de la persona, del ser en el tiempo, del existir en el mundo en tanto voluntad o representación”.
Nuestro sennin
“Algunas lecturas me han hecho saber que el género del ensayo está emparentado con la palabra gustus, que significa cata, gustación o probadura, y designa además aquella arriesgada tarea que antaño se cumplía”.
Marguerite Yourcenar Hors-Série
“Con ese chal, símbolo de la consagración, se envolvió la urna de sus cenizas, después de su muerte. En su tumba, su epitafio: ‘Pluga a Aquel, que es quizá, dilatar el corazón del hombre a la medida de toda una vida’”.
Estación Eutanasia
“La autonomía personal para enfrentar el dolor, la enfermedad y la muerte como partes integrales de la vida personal. El rechazo a sufrir la administración externa (médica y aun familiar) de la propia intimidad”.
