Once consideraciones sobre el morir

“La conciencia es un singular cuyo plural se desconoce, una ilusión en una galería de espejos. Bienaventurada es la muerte porque bienaventurada es la vida. A fin de cuentas, todo consiste en salir de una para entrar a la muerte con los ojos abiertos”.

El pesimismo de ayer

“Siete años atrás resulta todo el tiempo del mundo. Hoy aquel encuentro simplemente no tendría lugar pues la fase de estos días es más avanzada, un proceso general de derrumbe donde lo prioritario es lo perentorio: una época en disolución”.

El canon de Bloom

“Bloom lo creía, estudioso de la Cábala aplicada a la literatura, radical e independiente de los pensamientos comunes. Su análisis crítico fue un proceso pleno de creación literaria”.

Actos gratuitos

“Y ese inmenso corazón que abarca todo y todo lo aligera. Estas líneas, estas quejas, estas cuitas de lo irremediable vivido. Dios, dirá Shankara, es “Aquel ante el cual retroceden las palabras”. Entonces sólo quedan los actos gratuitos: en ellos radica el silencio absorto del Ser”.

Una tarde que llovía

“Veintiséis años después de su intempestiva publicación, las ocho miradas de este coloquio han sido un acercamiento a Atardecer en la maquiladora de utopías de Robert Valerio, un libro que admite adjetivos de magnitud por tratarse de una obra inesperada y singular, genial por momentos”.

Personas no humanas

“Mientras leo este texto a Jonás, mi perro de raza solovino, me contempla con una cortés y cariñosa indiferencia. Luego se echa en posición de esfinge y se queda mirando al vacío. Ha retornado a sí mismo”.

Péguese mi lengua

“Péguese mi lengua es una novela bella, profunda, triste. Su autor está en plena madurez creativa, dueño de los recursos narrativos que ha ido puliendo desde que fue becario del Centro Mexicano de Escritores, discípulo de su tutor Juan Rulfo”.

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