Obra de teatro inédita de Juan García Ponce

El laberinto del mundo

José Antonio Lugo

         I. Alfonso D’Aquino y Ediciones Odradek

         Alfonso D’Aquino (1959-) poeta, ensayista, editor y traductor, escribió, a la muerte de Juan García Ponce: “Su obra está hecha de obsesiones personales y literarias, regida por una incomparable búsqueda espiritual, y una actividad que abrió una singular perspectiva para la literatura y el arte mexicanos del siglo XX, no sólo por la cantidad de autores y obras que dio a conocer, sino también por la visión que a partir de ellas fue instaurando, primero en su propia obra y, a través de su reflexión, en la literatura mexicana.”

         En los últimos años la editorial que dirige, Ediciones Odradek, ha estado publicando las obras de teatro de García Ponce. Ese fue el caso de La feria distante. 

         II. La feria distante (primera edición, 1959, ediciones Odradek, 2025) 

         Alfonso D’aquino me invitó a escribir el prólogo de esta obra. Allí afirmé: “En La feria distante, la rueda de la fortuna rodó hacia abajo, para todos los personajes: «Julia: Cuando nos conocimos, éramos otras personas. Tú querías ser escritor y yo.. yo tocaba el piano. Teníamos confianza, alegría (…) ¡Podía haber sido tan bonito! ¡Por qué no fuimos afortunados? ¿Por qué?».

         Veamos: Miguel es un tonto que confunde el sentirse bien con la habilidad mercantil. Su torpeza y su ingenuidad harán que se pierda la casa que ha sido el punto de encuentro de todos. Su mujer se verá obligada a seguirlo a Veracruz, aunque su corazón no lo desea: «Yo estoy cansada de Miguel y del niño y de todo. ¿Te das cuenta? ¡Estábamos enamorados! ¡Y acaba de pedirme Alberto que me vaya con él! (A Julia). Cuando entré, venía a decirle que aceptaba, que me llevara adonde quisiera porque ya no puedo más, ¡no puedo más! (Rompe a llorar). Pero no me atreví. Tú lo viste. No me atreveré nunca…». 

         Julia no se atreve tampoco a aceptar la propuesta de Gabriel de irse con él a vivir a Frontera. «Gabriel: «Es muy probable que no vuelva a intentar escribir. (Pausa). Voy a regresar. (Julia lo mira sin comprender). Quiero decir, para siempre. Voy a quedarme a vivir allá. Mi papá me lo pidió apenas llegué. Le dije que iba a pensarlo, pero voy a regresar».

         Alberto seguirá siendo un sólido funcionario bancario, sin estar convencido. Le da trabajo como su secretaria a Julia, que no sabe hacer nada. A Elvia y Mercedes, las dos mujeres de edad, sólo les toca ser testigos -como el guayabo que plantaron Alberto y Miguel-, de la decadencia y la caída de un mundo, como en el caso de la familia Buddenbrook, en la novela de Thomas Mann, tan apreciada por García Ponce: «Thomas Mann sabe que ha asistido y hecho visible y palpable para nosotros el fin de una forma de vida, la anulación de una serie de creencias, la imposibilidad de mantenerse dentro de los seguros cánones que establece un determinado mundo social».

         Esta última cita muestra con precisión lo que sucede en La feria distante. Lo que quedó alejado, distante, de todos los personajes, es la fortuna. Sólo queda la resignación, el abandono, el retiro, la despedida, el sometimiento, el sacrificio, junto con el recuerdo de la felicidad perdida y, al contrario de Proust, a través de la memoria, nunca recobrada. 

         III. La noche transfigurada

         Ahora, Ediciones Odradek acaba de publicar una obra de teatro inédita de García Ponce. Su archivo fue donado por Meche Oteyza a la Universidad de Princeton. Gracias a ese archivo la editorial realiza este rescate.

         Me sorprendió la importancia que tiene la culpa católica en esta obra primeriza del autor yucateco. No hay nada que extrañar, toda vez que García Ponce se educó con los hermanos maristas. 

         En esta obra vemos el enfrentamiento entre un hombre liberal pero destruido por el alcohol y una vieja mocha que quiere que Emilio se vaya al seminario y se aleje de la vida. Emilio es un personaje muy bien logrado, toda vez que podemos ver su sincera atracción por el seminario pero también por la carnalidad representada por la criada Lydia.

         Al final, ganan el conservadurismo yucateco, la culpa y la represión. 

         Sobre esta obra, Javier García-Galiano, escritor del prólogo, afirma: “La lectura de las obras de teatro de Juan García Ponce importa menos como una curiosidad de adeptos en busca de indicios y minucias peculiares o una cacería oficiosa de escolásticos, que una revelación, que acrecienta la complicidad del lector con su creación literaria que naturalmente derivó en la dramaturgia, en la narrativa, en el ensayo, en la crítica, en el aforismo, que conforman un rompecabezas, que cada lector puede armar de maneras varias, cambiantes”.

         Felicidades a Ediciones Odradek por la publicación de esta obra de teatro inédita. ¡Sigamos leyendo a Juan García Ponce! 

Deja un comentario

Un sitio web WordPress.com.

Subir ↑