El laberinto del mundo
José Antonio Lugo
1. El álbum
El azar me hizo pasar por una librería de viejo, donde encontré un álbum de fotos de Isak Dinesen (Karen Dinesen, la autora de África mía y El festín de Babette). El álbum fue publicado por Alfaguara en 1987 y tiene fotografías e información que no conocía, de sus padres y hermanos, su infancia, el periodo que pasó en África, su regreso a Rungstenlud en Dinamarca, la visita a Estados Unidos en 1959 y su muerte en 1962. Es una buena oportunidad para recordar su obra.
2. La narrativa
Su cuento más famoso, “El festín de Babette”, cuenta la historia de la cocinera del Auberge Bleu, famoso comedero parisino de la segunda mitad del siglo XIX (El restaurante existió: dos veces lo menciona Flaubert en La educación sentimental, novela publicada en 1868).
Babette llega a un rincón perdido de Dinamarca y es recibida sin sueldo por dos hermanas luteranas. La francesa juega a la lotería y un día se gana 10 mil francos. En virtud de que se acerca el centenario del nacimiento del padre de las hermanas, Babette las convence que les permita cocinar para ellas una cena francesa. La armonía que había prevalecido durante décadas se ha convertido, en esa pequeña comunidad, en un ambiente sórdido, lleno de envidias y recriminaciones. La maravillosa comida -volovanes en “sarcófago” (volován con una codorniz)-, sopa de tortuga, amontillados y el champagne de la viuda reestablecen la armonía perdida.
África mía describe los muchos años que la baronesa Blixen -se había casado con el barón Brör Blixen y adoptó su título nobiliario- pasó en Kenya, a las orillas del Gnong. Su encuentro con los masai y los kikuyus son un maravilloso ejemplo de cómo empatizar y entender -y dejarse involucrar- con el otro, el que no es como nosotros, con el que tiene una cosmovisión distinta. Lectura obligada en este momento, en que la intolerancia parece atentar contra cualquier amistad o relación.
3. Dennis Finch-Hatton
Fue el gran amor de Karen en Kenya. Dennis fue un espíritu libre, como el de su amigo Berkeley Cole. Llevó a la baronesa en su avioneta a voltar sobre las planicies de Kenya, Todo eso lo relata en el libro, que Sydney Pollack llevó a la pantalla grande, con Robert Redford como Dennis y Merryl Streep como Karen. Cuando su avioneta se estrella, ella sufre un golpe demoledor. Todo eso se lo cuenta a su hermano Anders y a los demás miembros de su familia en el extraordinario libro Cartas de África 1914-1931 (Editions Gallimard, 1985). En una carta del 3 de agosto de 1924, dirigida a su hermano Thomas, le dice: “Cuando uno es capaz de amar, tarde o temprano encontrará alguien a quien pueda uno dar ese amor”.
4. Los ensayos
En Ensayos críticos (Losada, 2003), escribe: “Un viejo mandarín chino gobernaba el país durante la infancia de un joven emperador. Cuando el emperador llegó a la mayoría de edad, el viejo le devolvió su anillo, que a él le había servido como emblema de su autoridad de regente y le dijo lo siguiente a su joven soberano:
“A este anillo he añadido una inscripción que Vuestra majestad quizá encuentre útil. Es para leerla en momentos de peligro, duda y derrota. Es para leerla, también, en momentos de conquista, triunfo y gloria”.
La inscripción decía: “También esto pasará”.
Esa frase no se ha de entender en el sentido de que, al pasar, tanto las lágrimas como la risa, tanto las esperanzas como la desesperación desaparecerán en un vacío. Lo que significa es que todo acabará siendo absorbido en una unidad. Y no tardaremos en ver todo eso como parte integrante del conjunto del hombre o la mujer.
Podemos servirnos de estas palabras -incluso cuando estamos hablando sobre nosotros mismos- sin vanagloria. Cada uno de nosotros siente en su corazón la inherente riqueza y extrañeza de una sola cosa: su propia vida”.
5. La última cena
En 1959, Karen Dinesen, o Isak Dinesen, o la baronesa Blixen, viajó a los Estado Unidos.
La gran escritora Carson McCullers, que vivia en el famoso edificio Dakota, donde habitaba también John Lennon, la invitó a cenar junto a Arthur Miller, y su exmujer Marilyn Monroe. Cenaron los cuatro ostras y champagne. Tres mujeres extraordinarias: la narrador frágil, de cristal -Carson-; la sobreviviente de mil batallas -Karen- y el mito sexual -Marilyn-. En algún momento bailaron.
Tres años después, en 1962, murieron Monroe y Dinesen. McCullers sobrevivió hasta 1967. Arthur Miller, el dramaturgo autor de La muerte de un viajero, sobrevivió hasta 2005.
Tenía razón Karen: “También esto pasará”.
Pero nos queda el placer de la memoria de lo vivido, en nuestra vida y en la de los grandes artistas, así como el placer de la lectura, que es vida leída -y también vivida-.
Larga vida a la literatura de la mejor escritora danesa de todos los tiempos.

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