¡Gracias, Francia! Siempre a la vanguardia, has llenado nuestras vidas de belleza, inteligencia y respeto a los derechos humanos.
La correspondencia de Flaubert (1877-1880)
“Leí la correspondencia de Balzac y me ha entusiasmado poco. Se ocupa demasiado de sus asuntos. Jamás vemos en ella una idea general, una preocupación que vaya más allá de sus intereses. Balzac no se preocupa ni del arte, ni de la religión, ni de la humanidad, ni de la sociedad”.
