Sobre púlpitos portugueses en Goa

“Podemos rastrear en el manierismo europeo renacentista la influencia de la iconografía de la India, con sus nagiri que tienen cola de serpiente en lugar de cola de pescado como las sirenas, así como en el barroco novohispano”.

Oda a la literatura francesa

“El siglo XIX tuvo dos soles: Flaubert, que cambió la historia de la novela, y Víctor Hugo, un alma grande que creó a Jean Valjean y al obispo Benvenido Myriel, mostrándonos que la empatía y la compasión deben ser parte de nuestra humanidad”.

Escribir sin concesiones: Clarice Lispector

“Querida Clarice: tus lectores agradecemos tu soledad rodeada de gente, tus ojos tristes pero siempre abiertos, tu falta de esperanza, tu aguda visión de la miseria de las almas. ¿Qué haríamos sin ti, antídoto del optimismo ramplón, que nos quiere convencer de que todo es bello? Gracias por tu lucidez amarga, filosa como daga."

Fernando Pessoa y su metaliteratura

“El 13 de junio ---Día de la Virgen de Fátima y fiesta de la ciudad de Lisboa--- fue el cumpleaños del gran poeta portugués Fernando Pessoa, nacido en 1988 (dos días después, el 15 de junio de 1888, nació en Jerez, Zacatecas, Ramón López Velarde). Lo celebramos en Morfemacero recordando su obra. Leamos a Fernando Pessoa, poeta infinito”.

El coro griego de Fernando Solana Olivares 

“En el mundo de hoy, lo fragmentario es lo único que existe. Lo mismo pasa en tu novela. Por eso, lo que en ella importa es el coro, la polifonía de las narrativas individuales. Todos son protagónicos o nadie lo es. En Hormiguero destacan los discursos radiofónicos, así como los de las redes sociales. Miles de discursos, cada uno para unos cuantos. Pero esas células no se comunican entre sí. La red no es una red, a fin de cuentas”.

Adriano, Antinoo, Yourcenar

“El emperador Adriano encuentra, en su edad madura, en el joven bitinio Antinoo, un instante de felicidad. El efebo muere ahogado en el Nilo. Adriano lo convierte en Dios. Se inicia así su representación iconográfica en monedas y esculturas. Antinoo se convierte en símbolo de la belleza masculina, adornado por el esplendor de la muerte temprana”.

Literatura japonesa: cuatro ases y un jóker

El emperador Hirohito, antes del final de la Segunda Guerra Mundial, enviaba a los jóvenes japoneses al suicidio en aviones kamikaze. Para cualquiera de esos jóvenes, esa muerte era un honor, porque lo era servir al Emperador. Pero el máximo líder acepta, al rendirse Japón, que no es un Dios. Mishima lo vive como una traición infinita. Tratando de recuperar las raíces pérdidas de la tradición nipona, crea un grupo paramilitar, el Takenokai. El 25 de noviembre de 1970 toman el Palacio, apresan al general y Mishima lanza un discurso a la multitud reunida. No lo escuchan por el ruido de los helicópteros. Entra y comete seppuku; su discípulo Morita erra el golpe definitivo en el cuello. Tiene que ser Hiroyasu Koga el que termine el trabajo. Ese mismo día, en la mañana, Mishima había mandado a su editor el último tomo de su tetralogía El mar de la tranquilidad.

Flaubert y su metaliteratura

“Madame Arnoux le dice a Fréderick: ‘Hubiera querido hacerlo feliz’. En ese tiempo verbal, el ‘hubiera querido’, se resume toda la melancolía de Flaubert, quien en una carta le dirá a Louise Colet: ‘Sólo soy un lagarto de la literatura, acostado todo el día bajo el sol de lo bello’.”

Sobre el placer perverso de la anfitrionía

En un mundo que pone la corrección política como valor supremo, olvidando que el arte siempre ha sido transgresor y que busca, como afirma Paul Klee, “hacer visible”, debemos leer a estos autores desde el pensamiento y desde la escritura. Un mexicano, un francés, un japonés, aparentemente alejados y sin embargo tan cercano.

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