“Me sorprende que Flaubert y Yourcenar hayan elegido para sus últimas obras a un ser humano cualquiera, a una mujer y un hombre ‘oscuros’ que ya no eran ni el Emperador ni una mujer seductora, como Emma o Salomé. Quizá ambos escritores habían llegado a la más alta sabiduría, la de comprender que todos los seres humanos compartimos ‘el infortunio y la dulzura de existir’, como escribe Yourcenar”.
Sobre los eclipses
“El eclipse del lunes 8 de abril debemos leerlo en términos hermenéutico-simbólicos. Nos brinda la oportunidad de deshacernos de la tierra baldía, de lo yermo, de lo que ya fue. Al estar en el eje Aries/Libra, permitirá abrirnos a una nueva interpretación con uno mismo, con los demás, con el planeta, en aras de una resignificación que deje la oscuridad y trace nuevos caminos”.
La guerra, Emma Bovary y Salammbô
“Emma y Salammbô son dos grandes personajes de la literatura universal, cada una con un final trágico, que refleja la desesperanza de Flaubert sobre lo humano. También Flaubert encontraba mediocre su entorno y su época. Escribir, vivir “la orgía perpetua de la pluma sobre el papel, fue su manera de evitar la neurosis del tedio, de vivir una vida simbólica”.
Tres copistas
“Milán Kundera cita a Flaubert en su discurso al recibir el Premio Jerusalén, señalando que para el escritor francés … ‘la estupidez es la falta de reflexión sobre los lugares comunes’”.
Últimas cartas de Flaubert
“Al cortejo fúnebre asistieron 300 personas. Cuando bajaron el ataúd a la fosa, el féretro del gigante –por la gran estatura de Flaubert--- no cabía. Tuvieron que esforzarse los sepultureros, nos dice Lottman, el biógrafo. Yo creo que le hubiera encantado ese detalle a Flaubert, que pensaba que todos eran unos idiotas”.
La correspondencia de Flaubert (1877-1880)
“Leí la correspondencia de Balzac y me ha entusiasmado poco. Se ocupa demasiado de sus asuntos. Jamás vemos en ella una idea general, una preocupación que vaya más allá de sus intereses. Balzac no se preocupa ni del arte, ni de la religión, ni de la humanidad, ni de la sociedad”.
La derrota victoriosa: la correspondencia de Flaubert
“Mi mal, me temo, es incurable. Además de mis causas personales de disgusto, el estado de la sociedad me abruma y la estupidez pública me ahoga. Se me ha reprochado vivir en una torre de marfil, pero una marea de mierda derribará los muros”. Gustave Flaubert.
La correspondencia de Flaubert (1873-1876)
“A Guy de Maupassant, 25 de octubre de 1876: ‘En tu artículo, querido amigo, me has tratado con una ternura filial’. Guy había escrito: Flaubert maneja el Talmud como un rabino, los Evangelios como un sacerdote, la Biblia como un protestante, el Corán como un derviche”.
La correspondencia de Flaubert (1869-1872)
“¿Sabe usted que mi pobre Teo (Teóphile Gautier, precursor del simbolismo) está muy enfermo? Se muere de aburrimiento y de miseria! ¡Nadie habla su lengua! Subsistimos unos cuantos fósiles, perdidos en un mundo nuevo”. Carta de Flaubert a George Sand.
La correspondencia de Flaubert (1862-1868)
“He sido remero en el Nilo, conductor en Roma en los tiempos de las guerras púnicas, retórico griego en Suburre, donde me devoraban las chinches. Morí, en la cruzada, por haber comido demasiadas uvas en la playa de Siria. Fui pirata y monje, saltimbanqui y cochero. Quizá emperador de Oriente, también”. Gustave Flaubert.
