“No nos damos cuenta de que esos trabajadores invisibles, como los llama Luis Ignacio Sáinz en el prólogo, son los que nos sostienen, son quienes sostienen el mundo”.
“No nos damos cuenta de que esos trabajadores invisibles, como los llama Luis Ignacio Sáinz en el prólogo, son los que nos sostienen, son quienes sostienen el mundo”.