“Si la literatura no sirve para mover almas, no tiene sentido escribir y todos seremos las almas muertas de Gógol”.
“Juez Crater, repórtese a su oficina”
“Durante el resto de su vida, la viuda del desaparecido juez Joseph Crater acudió a un bar en Greenwich Village todos los días 6 de agosto. En esa fecha, sentada en un reservado, Stella pedía dos tragos y vaciaba el suyo tras decir: ‘Buena suerte, Joe, dondequiera que estés’”.
