“La pared azul de la cromática provinciana es el telón de los abrazos rituales cuando la pedagógica sobremesa termina. Palmetazos, miradas cómplices, labios cerrados. Los notables regresan a seguir tejiendo las intrigas que sí valen la pena… Ese señor deambula y por eliminación piensa en lo que sus tías le dijeron: ‘Ojo, ya va a venir el día’”.
