“Con la bilogía de Santiago, construida también mediante una brillante recreación posmoderna del lenguaje de la época, casi premoderno, Alberto Vital nos entrega otra mirada desde los ya lejanos tiempos de la colisión trasatlántica, otra reflexión desde la historia que nos ayuda a mirarla como posibilidad más que como vaticinio”.
Impermanencia, dolor, no identidad
“No tenía dinero y debió regresar al teatro del sexo. Esa noche la torturaban los tacones. Pasaban veloces los autos delante de ella y el solitario viento callejero levantaba remolinos y papeles cuando un auto se detuvo a su lado. Beatriz leyó sus características, virtud de la experiencia: rico, refinadamente perverso, anónimo. Subió a él”.
La correspondencia de Flaubert (1854-1861)
“Es una canallada. Aparezco como un hombre insensible, avaro, en suma, un imbécil sombrío. Eso es lo que uno gana por acostarse con las musas. Por otra parte, qué tontería poner a la literatura al servicio de las pasiones, qué tristes obras nacen de ello”.
Las cartas
“Quizá sea hora de reivindicar el derecho al tiempo, a recuperar el goce de la espera y sus sueños, a revivir el placer de encontrarnos a nosotros mismos frente a una página de papel en blanco en la que volcar lo que somos y que todavía podemos llegar a ser, a volver a ser personas y no simples avatares”.
La oposición moralmente indispensable
“Urge una oposición moralmente sana, que balancee el panorama electoral de México y equilibre con ejemplos de integridad las opciones políticas en la república. Una oposición con postura ética, cuya impugnación al gobierno sea racional. Una oposición con ideología definida así sea de derecha y conservadora, que no esté dispuesta a brincar al bando de la “izquierda” sólo para conservar puestos de poder”.
El destino en Languedoc
“Ya no llueve. Ahora hay una irradiación que calcina esa sorpresa mortal que dura un instante, como calcina el cuerpo que Bruno abandona con un sofoco para dejar desamarrada la vida tras de sí”.
La correspondencia de Flaubert (1850-1853)
“¡No llores! Por debajo de la vida, por debajo de la felicidad, hay algo azul e incandescente, un gran cielo inalterable y sutil donde los rayos que nos llegan son suficientes para animar mundos enteros”. Gustav Flaubert.
Tiempo final; tiempo de silencio
“Si la historia de la humanidad sigue este camino progresivamente destructivo y autodestructivo no podemos contar ya con mucho espacio ni tiempo para el proyecto de un futuro humanizado. Sin embargo, por reducido y vigilado que sea este espacio de reflexión y libertad, tenemos que utilizarlo hasta sus límites para desarrollar la crítica de nuestro tiempo histórico”.
“Hola, Dylan…, ¿qué haces?”
“Pese al exhaustivo análisis de las motivaciones de Eric Harris y Dylan Keblod, la pregunta sigue sin respuesta: ¿por qué lo hicieron? De esa respuesta aún dependen muchas vidas en el imperio estadounidense, donde dos o más jovenzuelos pueden comprar armas de uso militar para asesinar a muchachas y muchachos ---o peor aún, niñas y niños--- en las escuelas”.
La glosa de O Ma
“Las ciudades del futuro tendrían que llamarse Diálogo, Perdón, Acuerdo, Confianza, Gracia y otra vez Confianza y Muchas Gracias. Las calles tendrían que llamarse Sitio de los Encuentros, Espacio de la Escucha Activa, Empatía, León Solar-León Atento”.
