“En una carta de Veza a Georg, ella le dice: ‘Él tiene todo el poder del mundo, y de una auténtica nada ---me refiero a la mencionada Sebastl, que no es otra que Friedl---, ha hecho una respetable escritora. Porque como ella no tiene tiempo para sentarse con él mientras Canetti le escribe los libros, no hay ningún nuevo libro en perspectiva…”
Los Canetti: de Viena al inicio de la guerra
“Veza Canetti escribe: En cuanto a mi vida con él, debo decir, para no utilizar la comparación con Escila y Caribdis, que lo mío es un venir entre la locura y el suicidio. La permanente consideración que tengo para con sus caprichos y manías me exige un autodominio muy peligroso. Mi desesperación ante su destino me muestra el suicidio como única salida”.
Veza Canetti
“En esta hermosa novela, Las tortugas, Veza Canetti escribe: ‘La tortuga viven en una coraza dura, pero se la arrebatan porque es tan bella, y cuando no la protege, se queda desnuda. Su secreto es la impasibilidad. Vive de casi nada, de aire, de hojas, se deja cortar, destrozar, y continúa viviendo, muda y pesada. Pero necesita calor. Sin calor, tiene que morir’”.
El arte del taichí
“XVI. LA ESPONTANEIDAD. Ser espontáneo es no cortarse las alas antes de volar. ¡El taichi es la danza! Lo sabía Zorba, el griego. Sabía también que la espontaneidad y el baile se disfrutan mejor en medio de la amistad”.
Homenaje a Borges (en el aniversario 124 de su nacimiento)
“Por hacernos ver que un hombre es todos los hombres; por habernos demostrado que Homero es inmortal y que en el Aleph cabe todo el Universo; por convertir sus ensayos, llenos de citas falsas, en algunos de los mejores relatos jamás escritos; por suponer que el infierno y el cielo sólo son el espacio donde se proyecta un rostro, que será, para los réprobos, Infierno, para los elegidos, Paraíso”.
Los libros: barcos para navegar
“La invención de los libros ha sido tal vez el mayor triunfo en nuestra tenaz lucha contra la destrucción. A la arcilla, a los juncos, a la piel, a los árboles y a la luz hemos confiado la sabiduría que no estamos dispuestos a perder. Con su ayuda, la humanidad ha vivido una fabulosa aceleración de la historia, el desarrollo y el progreso”.
Senegal y Nigeria: a la búsqueda de la identidad
“La lectura de los dos, Mohammed Mbougar Saar y Chimamanda Ngozi Adichie, nos permite alejarnos de las figuras totémicas –el poeta senegalés Leopold Sédar Senghor y el Premio Nobel nigeriano Wole Soyinka—para acercarnos al África de hoy, a través de dos escritores jóvenes y brillantes. Habrá que esperar sus nuevos libros. Empezaron muy bien, los dos”.
Mito y desencanto en Cuba
“Habrá personajes –dentro y fuera de Cuba—que quieran ver El mito y el desencanto, de Andrés Ordoñez como un ejercicio de retórica contrarrevolucionaria. No es ni lo pretende serlo. Su libro simplemente describe de manera impecable cómo se construyó una identidad nacional entrelazada con un mito revolucionario”.
Sobre púlpitos portugueses en Goa
“Podemos rastrear en el manierismo europeo renacentista la influencia de la iconografía de la India, con sus nagiri que tienen cola de serpiente en lugar de cola de pescado como las sirenas, así como en el barroco novohispano”.
Oda a la literatura francesa
“El siglo XIX tuvo dos soles: Flaubert, que cambió la historia de la novela, y Víctor Hugo, un alma grande que creó a Jean Valjean y al obispo Benvenido Myriel, mostrándonos que la empatía y la compasión deben ser parte de nuestra humanidad”.
