“Ray Bradbury tendió una estera en el piso, colocó su zafu, un cojín redondo, y se puso a meditar. Bradbury hizo zazen. Siguió el último consejo operativo: meditación”.
Bradbury y el zen
“El no pensar, tercera viga maestra de la creatividad, se entiende como la ausencia de artificio: ‘Llegará el día en que los personajes escribirán los cuentos’. Citando a Schiller, Bradbury resume este logro como el retiro estético de ‘los guardianes de las puertas de la inteligencia’, la sabiduría del escritor que conoce y deja actuar a su inconsciente”.
