“La originalidad consiste en un movimiento de dos sentidos: ir al origen de las cosas y regresar a las actuales. Pero cambiar arbitrariamente el orden de un poema fundacional o ‘engordar’ (en término tan infeliz se ve la involuntaria confesión del resultado) un cuento canónico, cuyos tantos sentidos y niveles de significado están presentes y ausentes a la vez (…) no es necesario”.
