“No pueden ser esos despidos buen síntoma para quienes durante más de un cuarto de siglo lucraron por aplaudir al régimen conservador. Lo proclaman las caras contritas de Aguilar, Krauze, Dresser y algunos apóstoles infraderechistas más al abandonar la escena, en tanto otro claudicante, Ciro Gómez Leyva, deserta no sólo de su canal de TV sino del país”.
