Revisitando a Lawrence Durrell

Lawrence Durrel, siendo un joven escritor inglés, nacido en la India, cerca de los Himalayas, escribió su primera obra importante, El libro negro, como un grito, una revuelta. Era una obra obscena e impublicable para la época. Se la hizo llegar a Henry Miller, lo que fue el inicio de una entrañable amistad con él y con Anaïs Nin”.

Amando a la reina

“Al subir al cadalso en la Plaza de la Concordia perdió un zapato y con el otro pisó accidentalmente el pie del verdugo. “Perdón, señor, no lo hice a propósito”, fueron sus últimas palabras. Cuando la cuchilla cayó sobre su cabeza se impuso en la plaza un pesado silencio”.

Sobre la perfección 

“Quizá la perfección no existe y sea sólo la epifanía del creador y su obra cumbre sea sólo una madeja de líneas sin forma ni sentido. Podemos elegir la perfección que crean Wang-Fo y el señor de la Sainte Colombe o la confusión epistemológica y sin embargo feliz de Paolo Uccello”.

Diario de Gaza II

El recuento de las atrocidades sionistas que quieren convertir a Gaza en “una isla desierta”, “una ciudad de tiendas de campaña” cuya población será expulsada al desierto egipcio del Sinaí, resulta esalofriante. Los nazis ocultaron el holocausto judío todo lo que pudieron. El sionismo judío muestra al mundo sin pudor ni remordimiento algunos el sacrificio palestino que ha provocado”.

Ciento un años sin Marcel Proust

“Este libro es una joya. Leerlo nos permite no sólo comprender la crítica de arte que, desde un conocimiento profundo de la pintura ---y también de la música, por cierto---, Proust ejerció desde dentro de su novela. Su lectura es, también, una formidable clase de estética e historia del arte y, por supuesto, una invitación a leer o releer la novela inconmensurable de Marcel Proust”.

El ministro contra el misterio

“Acaso en un recodo de ese incómodo territorio póstumo, Carlos el aspirante a santo atormente al Carlos blasfemo con prédicas sobre el matrimonio; pero es más probable que Carlos el novelista atormente al Carlos rezandero con lecturas de sus (no muy logradas) novelas postrimeras. Acaso en las conversaciones de ambos medie otro Carlos, el satírico Monsiváis, y aun Carlos Montemayor, hombre que fue docto en lenguas, en literatura, en bel canto y en guerrillas. A tales peripecias póstumas no accede el humano entendimiento”.

El insondable maestro K

“El pensamiento es tiempo ---escribió K unos años antes de morir---. El pensamiento nace de la experiencia, del conocimiento, que son inseparables del tiempo. El tiempo es el enemigo psicológico del hombre. Nuestra acción se basa en el conocimiento y, por lo tanto, en el tiempo; de modo que el hombre siempre es esclavo del pasado”.

Cuerpo monasterio

“No vivimos la vida; la vida nos vive; sus vivencias se marcan en la piel. Al fin ---seres impermanentes--- el cuerpo claudica y todo termina. Así esta oscura desbandada: deja de haber cuerpo, deja de haber mente, deja de haber ser. Hete ahí el canto de Rilke: “¿Quién habla de victorias? Sobreponerse es todo”.

Aún no hemos nacido

“Desde esta doble experiencia de la protesta artística y su enmudecimiento intelectual definía al payaso sagrado y su cometido social. El payaso es ‘el mensajero de un reino que quizá no exista… pero le permite percibir el prestigio ridículo de nuestra especie’. Y terminaba con un poema: ‘Aún no hemos nacido. / Aún no estamos en el mundo. / Aún las cosas no están hechas”.

Sus Señorías II: el poder perjudicial

“La historia del juez Francisco que relata Israel Castellanos es antigua pero no deja de repetirse en Oaxaca y otras partes del país. A esto contribuye que al finalizar el sexenio de Ulises Ruiz e peculado se removiera del catálogo de delitos graves y fuera reclasificado como ilícito menor, invitando a los funcionarios públicos a cometer latrocinios con la garantía de que, en caso de ser castigados, la sanción sería mínima”.

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