“Es una canallada. Aparezco como un hombre insensible, avaro, en suma, un imbécil sombrío. Eso es lo que uno gana por acostarse con las musas. Por otra parte, qué tontería poner a la literatura al servicio de las pasiones, qué tristes obras nacen de ello”.
La correspondencia de Flaubert (1850-1853)
“¡No llores! Por debajo de la vida, por debajo de la felicidad, hay algo azul e incandescente, un gran cielo inalterable y sutil donde los rayos que nos llegan son suficientes para animar mundos enteros”. Gustav Flaubert.
Gustave Flaubert y Louise Colet
“Al besarme toda entera, tus ojos me fascinan con sus destellos. Dos lenguas en la misma boca, fundidas en un mismo beso. Unidos nuestros cuerpos sacuden el lecho con sus fogosos escarceos. Yo me abandono, feliz y orgullosa. Y mi carne brinca bajo tu carne”. Louise Colet a Flaubert.
Primeros años de la correspondencia de Flaubert
“Para vivir no diría que feliz (ese objetivo sería una ilusión funesta) sino tranquilo, hay que crear más allá de la existencia visible, común y general a todos, otra existencia interna e inaccesible a lo contingente”. Gustav Flaubert.
El cocodrilo embalsamado de Flaubert
“En su correspondencia, Flaubert escribió: “Sólo soy un lagarto de la literatura, acostado todo el día bajo el sol de lo bello”. Y en su bellísimo cuento “Un corazón simple”, Felícitas, una criada, manda disecar a su loro y al final, lo dona al altar cuando ya se acerca su muerte”.
Lo que se lee al final
“Madame Bovary no fue la única novela de Flaubert, aunque sí la mejor. Su siguiente obra maestra fue La educación sentimental, una historia de amor entre un joven venido de provincia y su amante casada, quien, cuando se despiden porque ella regresará con su marido y él, que ha crecido sentimentalmente ya no la verá más, dice una frase que condensa la melancolía flaubertiana: ‘Hubiera querido hacerle feliz’”.
Tolerancia, intolerancia
“Hoy, opinar es peligroso. Lo saben en nuestro país los cientos de periodistas asesinados durante los últimos años. Pero se está volviendo peligroso opinar desde el aula, desde un medio de comunicación impreso o electrónico, desde las redes sociales. ¿Debemos autocensurarnos y callar ante la violencia, la ignorancia y el fanatismo?
Los fans, ficción y autoficción
“Parece que hoy, sin embargo, esta dialéctica del autor que se repliega detrás del narrador ya no es suficiente. Como afirma el personaje de De Vigan, hay lectores que, como en las secciones de nota roja, lo que quieren es ver sangre, la verdad verdadera sin mediaciones ni intermediarios”.
Los limones amargos de Lawrence Durrell
“Durrell no es sólo el autor de El cuarteto de Alejandría. Sus demás libros contienen su maravillosa prosa, sus descripciones únicas sobre los paisajes y su intento de sondear la psique humana, a través de las relaciones amorosas de sus personajes. Todo ello, con una sinceridad a prueba de fuego”.
Revisitando a Lawrence Durrell
Lawrence Durrel, siendo un joven escritor inglés, nacido en la India, cerca de los Himalayas, escribió su primera obra importante, El libro negro, como un grito, una revuelta. Era una obra obscena e impublicable para la época. Se la hizo llegar a Henry Miller, lo que fue el inicio de una entrañable amistad con él y con Anaïs Nin”.
