Ngügï Wa Thion’go

“El diablo en la cruz es una novela escrita hace casi cincuenta años. Ha envejecido, y sin embargo, sigue viva al mostrar la injusticia y las luchas de poder, no sólo entre colonizadores y kenianos, sino también la injusticia y las luchas de poder entre las mujeres y los hombes”.

Dos abates: Prevost y Prévost

“Abate es la palabra que designa a un eclesiástico venido de otras latitudes. Un abate, Prévost, escribió una novela libertina y a la vez moralizante; otro abate, Prevost, conducirá los destinos de más de mil 400 millones de católicos”.

Tres mujeres víctimas de abuso

“No sé si como civilización podremos evitar estos abusos. Pero es una obligación moral denunciarlos, contarlos, porque como dice Gisèle Pellicot, la vergüenza no está del lado de las víctimas sino del de los perpetradores”.

Sin fecha de caducidad

“Ese es el fin del arte: hacernos reflexionar y, con suerte, tener una pequeña revelación, un satori, una epifanía. Quizá lleguemos a esa suerte pero todo es más fácil: el más pequeño cambio en la percepción mueve montañas”.

Mario Vargas Llosa (1936-2025)

“A fuerza de disciplina ---como Flaubert--- terminó siendo la mejor versión de él mismo como escritor en algunas obras que estarán siempre presentes en la historia de las letras en español. Gracias, Mario Vargas Llosa. Como los romanos, un lector te saluda”.

Reestablecer el Dharma

“Ante un mundo de cabeza, donde prevalecen el odio, la violencia, el narcicismo y la falta de bondad y de empatía, nos corresponde reestablecer el Dharma, hacer nuestra pequeña parte por apoyar y sostener el orden que hace posible la vida y el universo”.

Tres Genghis

“No lo destruye quemándolo, como Mizoguchi. Le sucede algo peor. El monasterio desaparece y al final, como Chuang-Tzu, no sabrá si el pabellón de oro y lo que en él vivió fue sólo un sueño”.

En el fragor del silencio I

“Acaso esa noche el pianista intuyó que su destino sería, no la música de la cual se alimentaba, sino la literatura que pocos leían y aun menos escuchaban, salvo por unos contados extranjeros, entre ellos dos argentinos de apellidos Borges y Cortázar”.

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