“Las palabras, dirá el poeta Aben Jaldún, son los moldes en los cuales se introducen las ideas. Así escribo que me veo escribir que estoy escribiendo. Salvador Elizondo lo escribió años atrás y a su lado se sentó el espíritu. Dios es escritura”.
La vida simple
“El modesto mensajero que llegó a mí nunca empleó el pronombre personal “yo” durante los episodios de nuestro trato. Parecería una costumbre natural entre aquellos quienes van hacia la realización espiritual. Ese misterio tremendo que llamamos realidad”.
El destino y el laberinto en la novela Péguese mi lengua
“Mosaico o caleidoscopio, los hilos múltiples de estas historias, ensambladas aquí en un conjunto del que el lector sabe bien que sólo le es dado ---como a los participantes de esta obra que fue real--- intuir, nunca asir completamente lo que sucedió”.
Bacon duerme con El Greco
“---No puedo decirle si la tuve, señor director, y no sé si la repita ---contestó el pintor. Un parloteo llegó hasta ellos. Bacon no escuchó la respuesta del director.”
Los personajes de Fernando Solana Olivares
“Creo que a Fernando Solana sus personajes ya no le caben en el tablero de ajedrez. Necesita una cartografía mayor, un tablero de Go, para que tenga espacio para más y más personajes, para más y más novelas inteligentes, profundas y espirituales”.
Esa destreza del abandono
“Antes de sucumbir al sueño el hombre vuelve a preguntarse por la muerte, la vejez y la enfermedad. Como Terencio, luego Quevedo y después Marx, se dice a sí mismo: ‘Nada humano me es ajeno’, y muy pronto comienza a roncar”.
Tantos santos adorados
“El mismo Guénon enseña que el tránsito de un ciclo a otro no puede cumplirse más que en la oscuridad. “Es preciso que haya escándalo ---advierte el Evangelio---, pero ¡ay de aquel por quien llega el escándalo!”
El hombre entre la multitud
“Al fin el hombre comprende. Habrá sido el sendero orgánico que contempla, habrá sido la perseverancia de tanto tiempo. El secreto está localizado en el secreto. Deberá encontrar una organización secreta que quiera contratarlo por su saber”.
Francisco o la polifonía de la revelación
“El poeta ya no conoció esta hermosa carta del papa. De haberla leído sabría que aquellas dudas, como las suyas, por fin quedaron resueltas: tal es la gracia del Espíritu en la literatura”.
La construcción de Jesús
“Religar, reelegir, releer. Lo sagrado y lo profano contiene una división artificial. El espíritu sucede, cambian sus formas nada más".
