De los trazos y las fugitivas voces

“Las palabras, dirá el poeta Aben Jaldún, son los moldes en los cuales se introducen las ideas. Así escribo que me veo escribir que estoy escribiendo. Salvador Elizondo lo escribió años atrás y a su lado se sentó el espíritu. Dios es escritura”.

La vida simple

“El modesto mensajero que llegó a mí nunca empleó el pronombre personal “yo” durante los episodios de nuestro trato. Parecería una costumbre natural entre aquellos quienes van hacia la realización espiritual. Ese misterio tremendo que llamamos realidad”.

Esa destreza del abandono

“Antes de sucumbir al sueño el hombre vuelve a preguntarse por la muerte, la vejez y la enfermedad. Como Terencio, luego Quevedo y después Marx, se dice a sí mismo: ‘Nada humano me es ajeno’, y muy pronto comienza a roncar”.

Tantos santos adorados

“El mismo Guénon enseña que el tránsito de un ciclo a otro no puede cumplirse más que en la oscuridad. “Es preciso que haya escándalo ---advierte el Evangelio---, pero ¡ay de aquel por quien llega el escándalo!”

El hombre entre la multitud

“Al fin el hombre comprende. Habrá sido el sendero orgánico que contempla, habrá sido la perseverancia de tanto tiempo. El secreto está localizado en el secreto. Deberá encontrar una organización secreta que quiera contratarlo por su saber”.

Un sitio web WordPress.com.

Subir ↑