El ministro contra el misterio

“Acaso en un recodo de ese incómodo territorio póstumo, Carlos el aspirante a santo atormente al Carlos blasfemo con prédicas sobre el matrimonio; pero es más probable que Carlos el novelista atormente al Carlos rezandero con lecturas de sus (no muy logradas) novelas postrimeras. Acaso en las conversaciones de ambos medie otro Carlos, el satírico Monsiváis, y aun Carlos Montemayor, hombre que fue docto en lenguas, en literatura, en bel canto y en guerrillas. A tales peripecias póstumas no accede el humano entendimiento”.

Salmos ante un auditorio vacío

Una atmósfera de coliseo, convertida en carpa mediática de la sociedad del espectáculo y el entre-tenimiento. Una gradual y creciente sumisión del pensar ante la fe y la autoridad, el miedo y la incertidumbre, ante el estado de contingencia en que se vive la vida. Una sustitución generalizada del conocimiento por la creencia (no es casual que se diga “yo siento” en lugar de “yo pienso”.

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