“Que el odio a un proyecto político ofusque a tal grado a los servidores de la oligarquía hinchada con el patrimonio de México, sólo evidencia la certeza de que su proyecto depredador está por ser barrido una vez más en las elecciones presidenciales de este año, mientras su candidata ---al debatir en público por primera vez--- pone nuestra bandera de cabeza, gesto tristemente simbólico cuando la nación adelanta su dignidad ante el artero ataque de un dictador multimillonario”.
