“En las páginas de Cocinando con aceite de anca, el autor se dibujó a sí mismo con alas de vampiro y rostro humanoide. Se presentaba como un ser que había vivido más de doscientos años, y no es difícil que, además de asesinar gente, incurriese en prácticas de antropofagia. Las ‘recetas’ que esparció en su libro parecen apuntar a tales atrocidades”.
