“De los ocho militares retratados por Peraire en 1867, sólo uno figuró en la historia posterior: Aureliano Blanquet, quien llegó a ser ministro de Victoriano Huerta. Se le achacó haber asesinado al diputado Serapio Rendón. A la caída de su jefe, Blanquet huyó a Cuba. Retornó a México en 1919 para apoyar una revuelta de Félix Días, sobrino de don Porfirio”.
