“La creadora de Amy Martin, Irene Zoe Alameda, no se amilanó por el escándalo. Explicó a los medios que el embrollo creado por sus invenciones ‘fue un experimento literario. Deseaba hacer una obra que explorara los límites de la identidad y las fronteras entre la personalidad pública y privada, e hice caminar a mi alias hasta el límite’”.
