Del silencio interior

“La burbujeante energía histérica del ego se ha dispersado y todavía no actúa una fuerza proveniente del yo que alivie esa noche oscura del alma. El veneno se cura con el veneno: meditando”.

En el fragor del silencio II

“Janet Riesenfeld se convirtió en colaboradora de Luis Buñuel. Junto con su marido Luis Alcoriza escribieron para Buñuel El gran calavera, La hija del engaño, Él, La ilusión viaja en tranvía. Además, apareció como como actriz en El ángel exterminador”.

Las reglas de la ilusión

“La luna, pálida puerta de la felicidad, escudriñó más tarde los corredores vacíos de la casa. Vistió de discretos brillos el cuerpo yacente del poeta e iluminó un papel junto a su mano que tenía escrita una palabra”.

Tres Genghis

“No lo destruye quemándolo, como Mizoguchi. Le sucede algo peor. El monasterio desaparece y al final, como Chuang-Tzu, no sabrá si el pabellón de oro y lo que en él vivió fue sólo un sueño”.

En el fragor del silencio I

“Acaso esa noche el pianista intuyó que su destino sería, no la música de la cual se alimentaba, sino la literatura que pocos leían y aun menos escuchaban, salvo por unos contados extranjeros, entre ellos dos argentinos de apellidos Borges y Cortázar”.

Descontando cualidades

“Volvió a irritarse un poco antes de quedar dormido: él tan ocupado en la percepción directa, pues quien ama a Dios no debe esperar que Dios le corresponda, y el cretino de No Sepuede perturbándolo con su manual oficinesco de materialismo vulgar”.

El infortunio de una madre

“Robert Kolker, autor del libro Chicas perdidas: un misterio estadounidense sin resolver, escribió: ‘La vida de Mari, transformada por la muerte de una hija suya, fue terminada por otra de sus hijas. No era una persona perfecta y se confrontaba. En sus años finales creció como persona y halló un modo de vivir pese a tan terrible pérdida’”.

El fuego y la escritura

“No se escribe entonces para expresarse sino para construir/deconstruir al ser, para averiguar los profundos sentidos ---no todos, nunca todos--- de esta oscura desbandada que acaba siendo nuestro existir”.

El juicio a Dominique Pellicot 

“Al salir de la corte, la víctima afirmó: ‘Quise, al abrir las puertas de este juicio, que la sociedad pudiera implicarse en los debates que se celebraron. Confío en nuestra capacidad de construir colectivamente un futuro en el que todos, mujeres y hombres, puedan vivir en armonía, con respeto y comprensión mutua’”.

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