Esa destreza del abandono

“Antes de sucumbir al sueño el hombre vuelve a preguntarse por la muerte, la vejez y la enfermedad. Como Terencio, luego Quevedo y después Marx, se dice a sí mismo: ‘Nada humano me es ajeno’, y muy pronto comienza a roncar”.

Borges, Bioy y su Invasión

“Los versos de Borges, de melancólica bravura, contradicen las tristes convicciones de los dos hombres que urdieron la batalla infinita de personas comunes contra un poder nefasto: ‘Para los otros la fiebre / y el sudor de la agonía, / y para mí, cuatro balas / cuando esté clareando el día’.

Dos abates: Prevost y Prévost

“Abate es la palabra que designa a un eclesiástico venido de otras latitudes. Un abate, Prévost, escribió una novela libertina y a la vez moralizante; otro abate, Prevost, conducirá los destinos de más de mil 400 millones de católicos”.

Tantos santos adorados

“El mismo Guénon enseña que el tránsito de un ciclo a otro no puede cumplirse más que en la oscuridad. “Es preciso que haya escándalo ---advierte el Evangelio---, pero ¡ay de aquel por quien llega el escándalo!”

Tres mujeres víctimas de abuso

“No sé si como civilización podremos evitar estos abusos. Pero es una obligación moral denunciarlos, contarlos, porque como dice Gisèle Pellicot, la vergüenza no está del lado de las víctimas sino del de los perpetradores”.

Jayacaxtepec en llamas

“Si la sentencia se sostiene tras agotar los recursos de apelación, será un precedente para aplicar penas severas en dos casos pendientes: el de la desaparición forzada de la activista Claudia Uruchurtu en Asunción Nochixtlán, y el asesinato de Sandra Domínguez y su esposo, que la autoridad achaca a delincuentes, pero por el que son señalados servidores públicos del actual gobierno oaxaqueño”.

El hombre entre la multitud

“Al fin el hombre comprende. Habrá sido el sendero orgánico que contempla, habrá sido la perseverancia de tanto tiempo. El secreto está localizado en el secreto. Deberá encontrar una organización secreta que quiera contratarlo por su saber”.

Los ejecutores de Maximiliano

“De los ocho militares retratados por Peraire en 1867, sólo uno figuró en la historia posterior: Aureliano Blanquet, quien llegó a ser ministro de Victoriano Huerta. Se le achacó haber asesinado al diputado Serapio Rendón. A la caída de su jefe, Blanquet huyó a Cuba. Retornó a México en 1919 para apoyar una revuelta de Félix Días, sobrino de don Porfirio”.

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