“Terapéuticas así no funcionan de otra manera: el guía deberá viajar antes por el territorio de la transformación. Así entonces el singular filósofo budiatra muestra el camino que él mismo recorrió. Arrieros somos y en Schopenhauer andamos. Cómo no”.
Wittgenstein, el jardinero
“Toda persona es un huésped de la vida que mediante el lenguaje comprende o ignora la hospitalidad recibida. Y dado que pensar es agradecer, la única legitimación existencial radica en comprender agradecidos que no sabemos ni el porqué ni el para qué de este misterioso alojamiento temporal”.
Dos estampas navideñas
“Miro tres estrellas brillantes a punto de evaporarse entre la pálida aurora. Escucho de nuevo los trinos aéreos. Me pregunto si alguna navidad comprenderé la lengua de los pájaros, su gaya lengua, su canción. Hasta ahora son recuerdos y palabras, sentimientos y palabras, meros anhelos sobre la verdad”.
Bergasse 19
“Si todo inconsciente quiere ser acontecimiento, según una de las célebres afirmaciones del legendario habitante de Bergasse 19, aquel apartamento vienés donde estuvo el el diván psicoanalítico más importante de la historia moderna, todavía hoy seguimos debatiendo a Sigmund Freud”.
Garfios de mimbre
“Durante este tiempo he aprendido otro juego. Es íntimo y parsimonioso, yo llevo las cuentas de mis propias apuestas, una parte mía es roja y la otra azul. Ahora soy cuatro, ya no uno. Y es nuestro privilegio podernos decir: la vida comienza mañana”.
El enigma Grinberg
Conforme a un artículo de Sam Quiñones publicado en el número julio/agosto de 1997 del New Age Journal, el comandante policiaco Padilla, quien dirigía las investigaciones sobre la desaparición del doctor Jacobo Grinberg-Zylberbaum ocurrida en diciembre de 1994, reconoció no tener ni un cuerpo, ni un rastro, ni un móvil al respecto.
Diario de Gaza VI
“Antes de morir de inanición el pequeño Ali Anas Tatar soñaba con un kellaj, aquel pastel de queso fresco dulce bañado en almíbar que le horneaba su abuela. Era lo que más le gustaba comer”.
Odín en la carretera
“Pero como quien sabe diez sólo puede enseñar nueve, acepta que la posesión sufrida ha sido oracular, eleusina, y no admite racionalización. Cuando un dios pasa cerca de uno suele, como lo hacía Apolo, herirnos a la distancia”.
Tres mujeres
El merendero se disuelve. La ciudad también. Tres mujeres contemplan su reflejo desarticulado. Un mesero contiene la repetición.
Nueve flechas en el blanco
“Este es el momento de la metanoia. Un mirarse a cierto espejo donde el alma ve todo aquello de lo que ha de desprenderse o librarse. Tal es el significado del ‘Conócete a ti mismo’, aquel antiguo aforismo griego inscrito en el templo de Apolo en Delfos”.
