El método de un poeta

“En su poética Rilke escribió: ‘Lo aprendo diariamente, lo aprendo en medio de dolores a los que estoy agradecido’. El principio del placer fue opuesto al método que el poeta construyó para sí mismo. Un vehículo para comprender su vida y alcanzar después la otra orilla”.

La escritura invisible

“Sólo moviéndose contra la inercia, haciendo nada más por el valor de hacer. Buscando sustancias en esta época de tantas sombras y superficialidades teconobrillantes (“a plena luz caminamos a ciegas”), tan energéticamente crepusculares como si siempre fueran a durar”.

De los trazos y las fugitivas voces

“Las palabras, dirá el poeta Aben Jaldún, son los moldes en los cuales se introducen las ideas. Así escribo que me veo escribir que estoy escribiendo. Salvador Elizondo lo escribió años atrás y a su lado se sentó el espíritu. Dios es escritura”.

La vida simple

“El modesto mensajero que llegó a mí nunca empleó el pronombre personal “yo” durante los episodios de nuestro trato. Parecería una costumbre natural entre aquellos quienes van hacia la realización espiritual. Ese misterio tremendo que llamamos realidad”.

Esa destreza del abandono

“Antes de sucumbir al sueño el hombre vuelve a preguntarse por la muerte, la vejez y la enfermedad. Como Terencio, luego Quevedo y después Marx, se dice a sí mismo: ‘Nada humano me es ajeno’, y muy pronto comienza a roncar”.

Tantos santos adorados

“El mismo Guénon enseña que el tránsito de un ciclo a otro no puede cumplirse más que en la oscuridad. “Es preciso que haya escándalo ---advierte el Evangelio---, pero ¡ay de aquel por quien llega el escándalo!”

 Halcón entre cuervos

TA MEGALA Fernando Solana Olivares La crónica cuenta que su cadáver estaba lleno de cicatrices: pequeñas, innumerables huellas de espadas. Él había dicho alguna vez que la esgrima era la reina de las armas. Quien habló de su muerte afirmó que esas cicatrices eran restos de otros tantos combates. Pero no provenían más que de... Leer más →

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