El inconmensurable Ovidio

El laberinto del mundo

José Antonio Lugo

A Laura Emilia Pacheco

  1. Inconmensurables 

Inconmensurable es lo que no puede medirse. 

Marguerite Yourcenar dijo de Murasaki Shikibu, la gran escritora japonesa que escribió la Historia de Genghi en el año 1000, que en su obra estaban todos los sentimientos humanos. Lo mismo dijo Harold Bloom de Shakespeare, que escribió sus tragedias 600 años después. Yo agregaría a Jorge Luis Borges, creador de constelaciones. Los tres, inconmensurables. Antes de ellos, Publio Ovidio Nasson, autor de El arte de amar y Las metamorfosis

  1. El arte de amar 

Es el primer tratado en Occidente sobre el amor. Reúne consejos para los amantes sobre cómo seducir, retener e incluso engañar al ser amado. Es la primera piedra de libros que han reflexionado desde el ensayo sobre el amor, como Del amor, de Stendhal, El amor y Occidente, de Dennis de Rougemont, Fragmentos de un discurso amoroso, de Roland Barthes, y de novelas que han intentado explorar ese sentimiento, como El cuarteto de Alejandría, de Lawrence Durrell, entre tantas otras obras y ensayos.

Además de El arte de amar, sobre ese mismo tema, Ovidio escribió Remedios contra el amor, Amores y Sobre la cosmética. El éxito de estos libros fue sin medida. 

En El arte de amar, Ovidio afirma: “Si hay alguien entre el público que no conozca el arte de amar, que lea esta obra y, cuando se haya documentado leyéndola, que ame. (…) Lo primero de todo, tú que por primera vez vienes como soldado a revestirte con armas nuevas, procura descubrir lo que deseas amar. El paso siguiente es conquistar a la joven que te ha gustado; y en tercer lugar, conseguir que el amor dure por largo tiempo. Éste es mi plan; éste es el campo que mi carro dejará señalado a su paso, ésta es la meta que deben tocar mis ruedas en su loca carrera”. 

  1. La Metamorfosis

A lo largo de infinidad de pequeños relatos, Ovidio nos muestra cómo se transforman humanos en animales, piedras, árboles o constelaciones o cómo cambia la esencia de un ser humano. Todo cambia, como decía la cantante y miles de años antes los presocráticos. De entre la enorme galería de transformaciones, quiero destacar la de Acteón, que ve a Diana desnuda y la posee con la mirada. La Diosa se deja mirar pero transforma al voyeur en ciervo. No se puede ver la belleza absoluta sin pagar un precio. Sobre este episodio, Pierre Klossowski escribió su libro El baño de diana

Destaco también la metamorfosis de Tiresias, que fue hombre, luego mujer y de nuevo hombre y afirmó que en el sexo la mujer gozaba más que el varón. “Asumiendo el papel de árbitro del jocoso litigio, confirma las palabras de Júpiter; dicen que la Saturnia se ofendió más gravemente de lo razonable, de manera desproporcionada para el tema, y condenó los ojos del juez a la noche eterna. Pero el padre omnipotente (pues a ningún dios le está permitido dejar sin efecto las acciones de otro dios), a cambio de la luz que le había sido arrebatada, le concedió conocer el futuro y suavizó su castigo con este honor”. 

Es el mismo Tiresias, que al ser insultado por Edipo, le dice, en la tragedia de Sófocles: “Te burlas de mí por ser ciego. Tú, tú sí ves. Pero no ves en qué desgracia vives. Ni dónde vives ni con quién cohabitas. ¿Sabes de quién naciste? En la tierra, en el Hades, repugnante serás a quien te mire. Doble azote tendrás: el de una madre, el de un padre también. Fuera de esta tierra habrán de expulsarte. ¡Terrible cosa: hoy miras: un día ya no verás… serán tus ojos perpetuas tinieblas! Ten por seguro que ningún hombre jamás será azotado por el Destino como lo serás tú”. 

  1. Publio Ovidio Nasón 

Fue el más célebre de los escritores en lengua latina después de Virgilio. Nació el 23 de marzo del 43 a.C. y murió el 17 de marzo del 17 d.C. Su éxito fue su perdición. Fue desterrado al confín del Imperio Romano, a Dacia, específicamente a la ciudad de Constanza, en Rumania, que entonces se llamaba Tomis. Estuvo allí 8 años, olvidado. Un día desapareció. No se conocen las causas exactas de su desaparición física. La influencia de su obra traspasa los siglos: el Roman de la Rose, Shakespeare, Dante, Shakespeare, Orfeo, de Jean Cocteau… 

  1. El último mundo, de Christoph Ransmayr

Este novelista austriaco, nacido en 1954, escribió esta espléndida novela, que recrea el exilio de Ovidio -llamado en la novela Nasón-. Allí plantea distintos motivos del ostracismo: el haberse dirigido al público directamente, en lugar de al César; haber albergado en su casa los amores ilícitos de la nieta del César; haber escrito un discurso casi revolucionario; incluso, haber pertenecido a una secta neopitagórica… 

El último mundo recrea no la continuación de la vida de Ovidio, el famoso poeta, sino su transformación, su metamorfosis íntima y personal. A través de un juego de espejos, los lectores atisbamos distintas posibilidades de la vida de Nasón, tanto las reales como las simbólicas, en una obra donde se entremezcla el tiempo romano con la actualidad. 

“Y Nasón había acabado liberando a su mundo de los seres humanos y de sus disposiciones al poner fin a cada historia. Entonces él mismo había entrado en la imagen deshabitada, rodado por las laderas como un guijarro invulnerable, rozado como un cuerno marino las crestas espumosas del oleaje y descansado como triunfante musgo púrpura sobre el último y efímero resto de muro de una ciudad. Los libros se desmoronaban con el moho; incluso los signos grabados en basalto desaparecían bajo la paciencia de las babosas. La inventiva de la realidad no necesitaba más anotaciones”.

Hay que leer y releer a Publio Ovidio Nasón, el inconmensurable. 

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