Sobrevolando la etnología

El laberinto del mundo

José Antonio Lugo

  1. Saúl Millán y Alejandro Rossi

Hace muchas décadas, Rossi decidió dirigir un taller literario a través del Instituto Nacional de Bellas Artes. Los elegidos -después de una convocatoria y un concurso- fuimos Fabio Morábito, Mauricio Carrera, Saúl y yo. Durante un año Rossi nos torturó/asombró con su buen ojo literario y su erudición. Después, mantuvimos con él una amistad que perduró hasta su muerte. A Saúl, Rossi le ofreció un trabajo que no aceptó -había decidido dedicarse a la etnología- y que -según se relata en los primeros tomos de los Diarios de Rossi, editados minuciosamente por Malva Flores- aceptó Juan Villoro. Décadas después, Millán ha publicado un par de libros de relatos literarios y muchos más de etnología, ya que es profesor/investigador de la ENAH y miembro del Sistema Nacional de Investigadores.

  1. Ontologías indígenas: visiones comparadas de la alteridad

Su más reciente libro (INAH/FCE 2024), si bien es un texto dirigido principalmente a los etnólogos, la buena prosa de Millán lo vuelve accesible a los profanos. Manifiesta que la idea perspectivista -que convierte a la visión indígena en un punto de vista, una mirada- debe ser sustituida por una ontología, toda vez que se trata de una cosmovisión inherente, sustancial.

De hecho, el historiador Guilhem Oliver, especialista en Mesoamérica e investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, señala que: “Al adoptar el término ‘ontología’ Millán precisa que se trata de un ‘sistema conceptual que distribuye las propiedades de los seres, un marco dentro del cual está autorizado un pensamiento y con él, las teorías sobre el universo que les son inherentes’. Considerando que la cosmovisión o visión del mundo ‘no es una característica exclusiva de los seres humanos’, el autor propone que su estudio debe integrar los puntos de vista de todos los actores, no solamente los de los seres humano, sino también los de los animales y de las divinidades”.

A partir de esa concepción, el libro de Millán se dirige hacia el problema teórico de la alteridad, no sólo entre los antropólogos occidentales versus la antropología indígena -que va más allá de las relaciones entre humanos-, sino entre la alteridad de los pueblos indígenas con elementos pertenecientes a otros ámbitos, como los muertos, espíritus y otras entidades, que determinan, en la concepción de algunos grupos étnicos, origen y destino: “A diferencia del mundo occidental donde el pasado define la preservación de las identidades futuras, las narrativas indígenas suelen asumir que la alteridad se encuentra en el orirgen y destino de los seres animados”.

Al final del libro, Millán afirma: “Si Occidente es una civilización que ha interiorizado su historia y piensa su presente a través de su pasado, otras sociedades han imaginado la historia con severos cortes en su porvenir, produciendo en consecuencia distintas clases de antepasados. La idea de un origen primigenio carece de sentido para aquellas identidades que emanaban de tiempos y lugares heterogéneos,  o de una tradición empeñada en descifrar la causa original. De ahí que no sea necesario ser un indígena del siglo XVI para estar de acuerdo con Agamben, en calidad de que ‘la filosofía de la historia es y sigue siendo una disciplina esencialmente cristiana’, y por lo tanto una preocupación ausente en un pensamiento ajeno a esta conquista espiritual”.

Ontologías indígenas, de Saúl Millán, se presentará el próximo viernes 20 de febrero a las 15 horas en el salón El Caballito, de la Feria Internacional del libro del Palacio de Minería/UNAM. 

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