El laberinto del mundo
José Antonio Lugo
George Steiner, en su libro Antígonas, nos cuenta que, hasta inicios del siglo XX, la obra más leída y considerada la mejor de Sófocles fue Antígona. Sin embargo, la influencia de Freud convirtió a Edipo Rey en la más comentada desde entonces. Repasemos estas obras.
- Antígona
La hija de Edipo se opone al edicto del tirano Creonte, que ordena que no puede enterrar a su hermano Polinices, dado que éste atentó contra la ciudad (Tebas). El castigo de la desobediencia a la ley será la muerte.
A Antígona no le importa, porque cree que hay un deber -un derecho natural- que está por encima de la ley -el derecho positivo-. Entierra a su hermano. El tirano Creonte la encierra en un círculo de piedra donde no pueda comer ni beber. Antígona es prometida de Hemón, el hijo de Creonte. Éste le dice a su padre que sea sensato. A regañadientes, el tirano acepta liberar a Antígona. Es demasiado tarde. Ella ha muerto. Hemón le escupe a su padre y después se quita la vida. La madre de Hemón también se suicida. El tirano se queda solo, con el peso de sus malas decisiones.
Antígona representa los ideales que están por encima de la ley. El problema es quién decide lo que debe estar por encima del orden jurídico. Todas las dictaduras han convertido “la ley y el orden” en el pilar de la violencia institucionalizada. Del otro lado, muchos grupos terroristas se colocan por encima de la ley, con argumentos débiles que se convierten en una patente de corso para la violencia en contra de las instituciones. ¿De qué lado estar, de la revuelta o del orden? Es un débil equilibrio, en medio de un mar de sofistas.
Steiner nos comenta que Hegel, que estudió a fondo la diferencia entre el derecho natural y el derecho positivo, comenzó a traducir Edipo en Colono, la última obra de Sófocles, que nos cuenta el fin de Edipo, su muerte en un lugar sagrado. El que Hegel haya comenzado a traducir esta obra nos confirma el interés que tenía en esta disyuntiva, que abordó en la Fenomenología del espíritu.
Se supone que ese es el trasfondo de Antígona.
Yo tengo una proposición distinta y complementaria.
Antígona dice: “!Ay, desdichada de mí!, que no comparto la morada ni con los hombres, ni con los cadáveres, ni con los vivos, ni con los muertos”.
Quizá Antígona no fue muerta por haber enterrado a su hermano, sino por ser diferente, por “no pertenecer” por ser un ser liminal, intersticial, por vivir en los márgenes. Bajo esta hipótesis, su muerte equivale a la de las brujas en la Edad Media o en Salem. Quien es diferente se erige como una amenaza para la sociedad y deberá ser exterminado por los poderes fácticos, llenos de miedo ante quien se rebela ante el orden establecido.
Antígona señala también: “No he nacido para compartir el odio, sino el amor”.
Todavía más subversiva.
- Edipo Rey
Edipo, que mató a su padre y está casado con su madre Yocasta, con quien ha procreado a sus hijos/hermanos, se encuentra con Tiresias, el vidente, a quien agravia e insulta. Veamos uno de los diálogos más estremecedores de la historia de la literatura:
“Edipo.- Si no fueras como eres un anciano, como parece, azotara tu rostro para que advirtieras tu falsedad.
Tiresias.- Rey eres, no lo niego. Pero somos iguales en derecho de hablar. Déjame que conteste. Tengo también poder y derecho. Yo no estoy sujeto a ti: estoy sujeto a Apolo. Y no soy de los que sirven como favorecidos a Creón. Oye pues lo que diga:
Te burlas de mi por ser ciego. Tú, tú sí ves. Pero no ves en qué desgracia vives. Ni dónde vives ni con quién cohabitas. ¿Sabes de quién naciste? En la tierra, en el Hades, repugnante serás a quien te mire. Doble azote tendrás: el de una madre, el de un padre también. Fuera de esta tierra habrán de expulsarte. ¡Terrible cosa: hoy miras: un día ya no verás… serán tus ojos perpetuas tinieblas. Y, ¿a dónde irás? ¿Qué tierra podrá pisar tu planta? ¿Qué puerto habrá, qué monte Citerón a que te acojas? ¿Qué ayes de dolor ha de repetir el eco, cuando adviertas tu boda, esa boda de males que es núcleo de tormentas que tú soñaste dichas! Y mayores infortunios aún que harán iguales a ti y a tus hijos. Eso… eso… y ahora sigue insultando a Creón, sigue vilipendiando mis predicciones. Ten por seguro que ningún hombre jamás será azotado por el Destino como lo serás tú”.
Dos obras maestras, dos obras inmortales que siguen siendo vigentes hoy, queridos lectores de Morfemacero.

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